NATURALEZA DESDE SIGÜENZA

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jueves, 1 de marzo de 2012


TEMA 6(3)

CARACTERES MACROSCÓPICOS – PÍLEO O SOMBRERO

   Una vez más debo pedir disculpas por la tardanza, pero desde que el virus moqueo a mi ordenador este no funcionaba nada bien. Pero por fin parece que todo esta solucionado y puedo continuar con este blog que espero no haya perdido seguidores, sino por el contrario los vaya ganando a medida que se acerca la primavera y están a punto de salir nuestras primeras setas de temporada. Siempre y cuando el tiempo nos acompañe y decida ponerse de una vez a llover, porque sino me parece que nuestras búsquedas serán infructuosas.

  Pero mientras llegan las esperadas lluvias vamos a continuar con nuestro curso básico de identificación de setas.


   Lo primero que nos llama la atención cuando descubrimos una seta en el campo suele ser el sombrero o píleo; más tarde nos fijamos en su himenio, pie y otros caracteres como pueden ser los organolépticos, es decir, textura, sabor, olor, etc. 

   Pero por regla general, el sombrero es el elemento más evidente de la seta. Por lo tanto cuando encontremos una seta deberemos fijarnos en los siguientes aspectos:

   Morfología: Las formas más típicas son las de paraguas, que en general como  decíamos en capítulos anteriores que pertenecen a los Basidiomycetes. Como en el capítulo anterior nos centramos en las setas que no tenían forma típica de paraguas, en este nos figaremos en las que tienen la forma típica. Cuando nos fijamos en el sombrero de una seta con forma típica debemos saber que los sombreros pueden ser: hemisféricos, ovoideos, elipsoides, convexos, aplanados, plano-convexos, extendidos, deprimidos, campanulados, truncados, embudados, imbricados, umbonados, cóncavos y mamelonados. Además debemos tener en cuenta que el sombrero cambia de forma según se desarrolla la seta.

   Desde el punto de vista cenital, es decir si miramos desde arriba, podemos dividir los sombreros en circulares (regulares o irregulares), espatuliforme, reniforme, etc.

   Dimensión: Este es probablemente el parámetro más variable, ya que cualquier seta varía su dimensión dependiendo del momento en que se encuentra de madurez, además de las condiciones medioambientales.

   Cutícula: La cutícula es la membrana exterior que recubre el sombrero y que le da color a la mayoría de las setas. Por lo tanto debemos fijarnos en su aspecto global y en su tacto.
Para nosotros la cutícula puede ser lisa, sedosa, tomentosa, untuosa, escamosa, fibrosa, surcada, peluda, zonada, resquebrajada, agrietada, verrugosa o imbricada. También nos fijaremos si es mate, brillante, aterciopelada, seca, tormentosa, húmeda, glutinosa o viscosa. Y por supuesto debemos tener en cuenta cómo afectan las condiciones climatológicas a la cutícula, ya que el exceso de calor puede secar y resquebrajar la cutícula, mientras que el exceso de agua puede darle cierto tacto viscoso, además de variar el color de la seta.
Otra circunstancia que nos ayudará a identificar las distintas especies de setas es la facilidad o dificultad de separar la cutícula de la carne del sombrero e incluso la cantidad de esa separación sobre el radio del sombrero.
   Y sobre todo nos ayudara mucho el color de la cutícula, aunque bien es cierto que la descripción de los distintos colores varía según quien sea el observador o la persona que las describe. Como ejemplo, puedo decir que a mi amigo Nacho Amo y a mí nos han dado descripciones tan curiosas como “amarillo cantoso”, “verdusco pálido”, “marrón terroso” o “rojo apagado”.

   Margen: El margen o el borde del sombrero, también nos puede ayudar a diferenciar los distintos tipos de setas. Entre los márgenes los tenemos: lisos, estriados, lobulados, sinuosos, acanalados, rajados, festoneados, etc.

   Sección: Según la sección del sombrero, este puede ser fino, grueso, plano, recurvado, involuto, incurvado, recurvado y excedente.