NATURALEZA DESDE SIGÜENZA

Una visión de la naturaleza de Sigüenza y su comarca por Javier Munilla

viernes, 26 de julio de 2019

REYEZUELO LISTADO


Cuando paseamos en primavera y verano por los bosques de nuestra comarca es casi seguro que nos pase desapercibido un pequeño pajarillo considerado el rey del bosque por muchos aficionados a las aves. En la Península Ibérica conviven dos especies muy similares de este rey: el Reyezuelo sencillo (Regulus regulus) y el Reyezuelo listado (Regulus ignicapilla). 


Son las dos aves más pequeñas de Europa, junto con el Chochín, con apenas 9 cm de longitud y unos 6 gramos de peso, son tan pequeñas que apenas se dejan ver entre la espesura de nuestros bosques. Pero como sucede con todas las aves pequeñas son muy activas y si nos paramos un momento a observar atentamente en nuestro pinar, o en cualquiera de los bosques que disfrutamos en nuestra zona, es muy probable que observemos entre las copas de los árboles, buscando alimento incansablemente, a nuestros pequeños reyes.

Hoy nos centramos en la especie que más se puede observar en Sigüenza y alrededores, el Reyezuelo listado (Regulus ignicapilla). En latín Regulus significa rey de un estado pequeño o reyezuelo e ignicapilla deriva del latín ignis que significa fuego y capillus que es pelo.  

La especie fue descrita en primer lugar por Coenraad Jacob Temminck como Sylvia ignicapilla. Esta tardía descripción como especie pese a ser una de las especies más comunes en Europa se debe a que durante mucho tiempo se consideró como una variedad del Reyezuelo Sencillo, R. regulus (Wood, 1983). El Reyezuelo Listado pertenece a la familia Regulidae, siendo una familia del orden Passeriformes conformada, en principio, por un único género Regulus, representado en Norteamérica y Eurasia por 7 especies. En ocasiones se incluye en la familia Sylviidae junto a currucas (Sylvia sp.) y mosquiteros (Phylloscopus sp.). 

El Reyezuelo listado posee el dorso verde brillante en contraste con las alas oscuras que están surcadas por dos bandas blanquecinas. Las partes inferiores son pálidas, aunque el macho muestra ligeras tonalidades naranjas en el pecho; en la cabeza destaca el píleo negro (parte superior de la cabeza) en el que destaca una gran línea central de color naranja en los machos, mucho más pequeña y amarilla, algunas veces naranja pálido, en las hembras. Esta franja sobre la cabeza le da a este pequeño pájaro la apariencia de portar una corona y de aquí proviene su nombre común de “Reyezuelo”; los jóvenes no tienen el dibujo del píleo definido hasta la primera muda de plumaje que es sucederá en el primer otoño de vida. Además, en la cabeza destaca una ceja blanca y una lista ocular negra sobre el ojo negro, de donde proviene su denominación de “listado”, que crea un dibujo rayado muy contrastado; el cuello es amarillo verdoso brillante y a ambos lados del cuello se aprecia una mancha ocre. Las plumas de color de la cabeza son eréctiles en los adultos y cuando las levantan forman una cresta muy colorida; su pico es oscuro y muy estrecho, grisáceo en la base. Las patas del reyezuelo listado son de color marrón verdoso con uñas negras.


En relación con el dimorfismo sexual en tamaño, existen diferencias significativas en las distintas medidas de machos y hembras adultas. A partir de individuos capturados por Frelin y Cornillon en 1974, se observa que los machos son un 6% más pesados que las hembras y un 6,2 % más grandes en relación a la longitud del ala o un 4% en relación a la longitud de la cola.

Los reyezuelos son especies típicamente forestales, que podemos observar en pinares, robledales, encinares, hayedos y bosques mixtos de la comarca de la Sierra Norte, teniendo una clara preferencia por los bosques de coníferas. En invierno se distribuye por un mayor número de hábitats, como setos, matorrales, cultivos de secano, riberas fluviales e incluso huertos y jardines de los pueblos.

Las poblaciones Ibéricas son generalmente sedentarias, aunque suelen hacer pequeñas migraciones locales en invierno para descender de altitud. En Sigüenza durante los últimos inviernos, como no han sido excesivamente fríos, he podido observar bandos de varios individuos en el pinar.

En febrero el macho comienza a marcar su territorio con su canto discreto para el oído humano, al contrario de nuestro protagonista del artículo del mes pasado. El canto es un reclamo fino y agudo, podríamos transcribirlo como: zrii-zrii-zrii…, suele empezar con una nota más larga y acentuada seguida de 2 o 3 más cortas y ligeramente acentuadas y ascendentes. Podemos oírlo durante casi todo el año exceptuando los meses de menos luz, noviembre, diciembre, enero, y en los periodos más calurosos de julio y agosto. Durante estos días podemos ver a machos peleándose por el territorio y quizás sea el mejor momento para fotografiarlos porque estas absortos en el combate, pelean entre las ramas, bajan al suelo y permanecen un breve espacio de tiempo quietos, lo que permite acercarse al fotógrafo el tiempo necesario para disparar la cámara.

Cuando llega marzo comienzan a emparejarse y principios de abril comienza la época de reproducción. El cortejo es muy curioso porque muchas veces el macho confunde a la hembra con un macho rival e intenta expulsarla de su territorio, aunque en cuanto se da cuenta de su error se acerca a ella cantando y desplegando su llamativa cresta naranja mientras sacudo todo el cuerpo en una especie de temblor. Cuando la hembra se ha convencido de que es el macho que quiere para sus polluelos, casi nunca sucede esto a la primera ya que la hembra suele rechazar al macho un par de veces mínimo, esta muestra su disposición a aparearse extendiendo las alas y ofreciendo la parte de la cloaca al macho para que se aparee con ella.


La construcción del nido es realizada por ambos congéneres, el nido tiene forma de copa cerrada casi sobre sí misma, suele estar situado a baja altura, generalmente entre 2 y 10 metros, tapizándolo con musgos, plumas y pelos, perfectamente camuflado bajo pequeñas ramas. El tiempo de construcción ronda los diez días, durante los cuales la pareja además de trabajar muy duro también se hacen muestras de cariño constantes.
  
Las puestas generalmente constan de 6 a 10 huevos, que son incubados casi únicamente por las hembras a la que el macho alimenta, poniendo unos huevos muy pequeños que rondan el centímetro de altura y de grosor y que pesan 0.7 gramos de media. Los pollos eclosionan tras un periodo de incubación de 15 días. Al nacer los pollos la hembra aprovecha para tirar fuera del nido los restos de las cascaras de los huevos y cualquier otro desecho que pueda haber en el nido. Los pollos están cubiertos con un plumón corto de color grisáceo, siendo pollos nidícolas que vuelan al cabo de unos 21 días. Los jóvenes se mantienen alrededor del nido varios días más, siendo cebados por ambos adultos. Al terminar este periodo la pareja comenzara una segunda puesta en un segundo nido que construirán dentro del territorio del macho.

Como son aves muy pequeñas deben estar constantemente buscando alimento, ya que su minúsculo cuerpo no puede almacenar muchas reservas de energía. Este motivo dificulta mucho su observación y más aún fotografiarlas, ya que están en constante movimiento de rama en rama o subiendo y bajando por el tronco de los árboles. El reyezuelo listado es un especialista de buscar el alimento en las copas de los árboles, haciendo también amplio uso de las hojas o acículas de árboles y arbustos, así como de las rendijas en las cortezas de los árboles teniendo predilección por aquellas donde crecen líquenes. 

El vuelo es una serie de cortos recorridos, que recuerda al de los páridos, aleteando rápidamente y pueden suspenderse en el aire, como el cernido típico de los cernícalos.

Su alimentación se basa principalmente de polillas, orugas de lepidópteros, pulgones y arañas, aunque también pueden depredar sobre coleópteros, abejas, avispas, escarabajos y chicharras, entre otros. Se calcula que un reyezuelo puede consumir tres millones y medio de huevos de insectos. Aun así, la especie no es estrictamente insectívora, sino que los frutos carnosos, bayas y semillas también forman una parte relativamente importante de su dieta. Como curiosidad reseñar que los reyezuelos son muy hábiles extrayendo insectos atrapados en las telarañas, aunque a veces esta práctica y su reducido tamaño ha hecho que algunos ejemplares han quedado atrapados en las telarañas y hay han encontrado la muerte por no poder desprenderse de ellas. La dieta de los juveniles de reyezuelo listado está conformada casi en exclusiva por colémbolos.


Con la llegada del otoño los reyezuelos se agrupan en pequeños bandos que muchas veces se pueden observar entre bandos mayores de distintas especies de paseriformes. 
Los inviernos muy fríos producen elevadas tasas de mortandad por falta de alimento debido a que como ya hemos comentado antes su pequeño cuerpo no permite la acumulación de reservas energéticas.

En Bovigny (Belgica) la tradición cuenta que canta el Reyezuelo y dice algo así como: “Soy el más pequeño, soy el más hermoso, soy el rey de los pájaros”. 

Al Reyezuelo en la Europa del norte se le relacionaba con la realeza y por ese motivo su caza era tabú, como ejemplo de esto podemos leer, en una de las historias de la saga sobre el Rey Arturo, que los caballeros de la Tabla Redonda parten de Camelot para vengar la muerte de un Reyezuelo.

La historia de cómo el Reyezuelo consiguió el “Rey de las Aves” y porque luce ese penacho de plumas coloridas en su cabeza, la podemos encontrar en una fábula de Esopo, que fue recogida por el fraile benedictino Martín Sarmiento en el siglo XVIII en su libro “De Historia Natural y de todo género de erudición”.

La historia es más o menos así:

Cuenta una antigua leyenda, que hubo un tiempo en que las aves se encontraban disputándose el trono de las aves y como no llegan a un acuerdo todos los pájaros se reunieron en una gran asamblea para elegir al que debía ser su monarca, tras muchas y complicadas discusiones, convinieron que aquel que volara más alto sería su rey. A la señal acordada todos se precipitaron a volar hacia el cielo. Muy pronto muchos los mejores voladores tomaron ventaja y progresivamente se fueron aclarando las posiciones. El Águila real ascendía segura, distanciando más y más al resto de las aves, y con ella, el pequeñísimo Reyezuelo que, aprovechándose de su pequeño tamaño y su astucia, antes de comenzar la competición se había escondido entre el plumaje del águila y viajaba sobre ella. Cuando al Águila real le abandonaron sus fuerzas; de su escondite entre las plumas de la cola del Águila real salió el Reyezuelo y se colocó sobre la cabeza del Águila. De esta manera consiguió ser el ave más alto ascendió en la cúpula celeste y, por tanto, el Dios Sol coronó al Reyezuelo como “Rey de las Aves” estampando en su cabeza un rayo solar. Desde aquel momento lucen los reyezuelos sus doradas crestas, símbolo de su condición de soberano de todas las aves.


Aristóteles en su libro “Historia de los animales” también se hace eco de la enemistad entre el Águila Real y el Reyezuelo a causa de cómo consiguió su nombre de este último.
De esta historia a muchísimas variedades en distintos países y regiones. Como curiosidad en Holanda, Dinamarca, Polonia y Rumania hay una variante muy interesante que nos contaron los hermanos Grimm y que podéis encontrar en el libro “Todos los cuentos de los hermanos Grimm”. Os recomiendo que la leáis descubriréis alguna cosa más sobre otras aves. 

Otra variedad de esta historia la podemos encontrar en otras leyendas europeas y en estas el Reyezuelo es el rey de las aves no solo por ser el ave que voló más alto, sino también por haber traído el fuego divino a la Tierra.

El Reyezuelo junto al Petirrojo, que será el protagonista del artículo del mes que viene, están relacionados con un rito sobre el ciclo anual. Según el naturalista británico George Graves (1784-1839) los antiguos cuando llegaba el fin de año capturaban a un Reyezuelo y un Petirrojo y llevaban a cabo el siguiente ritual. Metían al Reyezuelo en una urna de cristal y lo sacrificaban, mientras que al Petirrojo lo subían al altar y lo liberaban. En este calamitoso rito para el Reyezuelo, al pobre le tocaba representar el año que moría mientras que al Petirrojo le toca representar el año que nacía.

Existía una curiosa tradición en Vilanova de Lourenza (Lugo) hasta principios del siglo XX conocida como “La Caza del rey Charlo”. De esta tradición se tiene constancia desde el siglo XVI, según podemos leer en “La cacería del reyezuelo: análisis de una cacería ancestral en los países célticos” de Fernando Alonso Romero. La tradición consistía en la caza de un reyezuelo por parte de los vecinos del pueblo el día de Año Nuevo. Una vez capturado se le ataba a la punta de una vara y se llevaba en procesión al monasterio de San Salvador. Allí se entregaba el pequeño pájaro al abad del monasterio, este mandaba repartir vino y pan entre los asistentes y después de quitarle cuatro plumas al reyezuelo, lo liberaban. Después de la suelta del ave los presentes se dirigían a la Casa del Concejo para elegir a cuatro candidatos para alcaldes, de los que el abad debería nombrar a dos. Si por casualidad el día de Año Nuevo no se conseguía cazar al reyezuelo, el abad concedía una prorroga hasta el día de Reyes.

Esta tradición con algunas variantes existe en el resto de Europa sobre todo en las zonas de tradición Bretona.  Curiosamente existe una canción popular vasca que nos habla sobre esta tradición pero en lugar de involucrar solo al reyezuelo y sus cuatro plumas, implica a cuatro aves distintas en la elección del alcalde. La canción traducida al castellano dice:

“El petirrojo canta,
el zorzal es el alcalde,
con la mediación del mirlo,
al reyezuelo lo han metido preso.”

Para finalizar comentaremos otro curioso ritual que se realizaba sobre todo pueblos de Francia que consistía en exagerar  el tamaño y peso del reyezuelo. El ritual consistía en transportar al reyezuelo en una jaula que era transportada en un carro tirado por varias parejas de bueyes y después preparar un gran banquete que se decía realizado con el cuerpo del ave. Tradición que curiosamente también existe en distintos países del norte de África, aunque con otro pequeño pajarillo. No se sabe cuál es el significado de este rito, pero algunos autores creen que tiene que ver con la concepción de que las apariencias engañan y que no debemos juzgar a personas o situaciones por su apariencia.



Bibliografía:

www.faunaiberica.org.
www.pajaricos.es
Descubre la naturaleza y los pájaros. Editorial Salvat.
Guía de las aves España, Europa y región mediterránea. Ediciones Omega. Lars Svensson, Killian Mullarney y Dan Zetterström.
Enciclopedia Salvat de la fauna ibérica y europea. Editorial Salvat. Félix Rodríguez de la Fuente.
Guía de aves de Aragón. Prames ediciones. Javier Blasco Zumeta y Enrique Pelayo.
Guía de las aves de España, península, Baleares y Canarias. Lynx Edicions. Eduardo de Juana y Juan M. Varela.
Aves familiares. Vida y leyenda. Libros del Jata. Ignacio Abella y Ramón Arambarri.



jueves, 27 de junio de 2019

CHOCHÍN, EL PEQUEÑO GRAN CANTOR


Este es el primer capitulo de la trilogía dedicada a los “Pequeños Reyes de la Espesura”.


Comenzamos con un hermoso haiku de la artista Masako Takahashi dedicado a nuestro primer pequeño rey, el “Chochín” (Troglodytes troglodytes).

“Wren on a low bush;
hardly a handful of fluff …
acres of song.”

Traducción:
“El Chochín en un arbusto bajo;
apenas un puñado de pelusa …
hectáreas de canción.”

Joaquín Araújo también tiene una breve y acertada definición del Chochín:

“El Chochín no canta, deflagra.
Esta descompensado:
sexual y sonoramente.”

Escribía Félix Rodríguez de la Fuente: 

“…. donde las zarzas se entremezclan con mayor profusión y la maleza se hace impenetrable en muchas zonas, un canto fuerte y vigoroso parece querer hacer sombra al silbido melodioso de la oropéndola en la mañana…”.

Como podemos apreciar los tres autores resaltan el canto de esta ave y para aquellos lectores que no son muy duchos en ornitología puedo asegurarles que les sorprenderá saber que el autor de semejante alarde de potencia en el canto sea una minúscula ave que por su manera de desplazarse entre el matorral se asemeja más a un ratón que a un pájaro.


El Chochín es uno de los pájaros más pequeños de la avifauna ibérica. Mide entre 8 y 12 centímetros y pesa alrededor de 9 gramos. Su diminuto tamaño y el color castaño rojizo, más brillante cuanto más lejos se le observa y menos cuando lo examinamos más de cerca, son rasgos inconfundibles a la hora de identificarlo.

Las partes superiores son de color castaño rojizo, más oscuro en cabeza y nuca. El obispillo y las plumas sobre el nacimiento de la cola están rayadas de pardo oscuro, casi negro en algunos y su tono es más rojizo con pocas manchitas blancas que también se aprecian en las plumas escapulares. Sobre los ojos destaca una raya estrecha beige claro o blanco sucio y el iris es de color pardo oscuro. El mentón, la garganta y el pecho pueden ser pardo claro, grisáceos, beige pálido o blancuzco con los flancos y el vientre profusamente rayados de pardo oscuro o negruzco. Las plumas de vuelo de las alas, primarias y secundarias, son pardo oscuro con rayado blancuzco y las cobertoras alares castaño rojizas. La cola es muy corta y redondeada de color castaño o pardo rojiza rayada de pardo negruzco. Las patas son largas y fuertes; el pico es bastante largo, fino y ligeramente curvado hacia debajo de color pardo negruzco en la mandíbula superior y color hueso en la inferior. 

No hay diferencia de plumaje entre machos y hembras. En los individuos juveniles puede apreciarse su plumaje nuevo y con el dorso poco marcado, otros autores dicen que puede diferenciarse los juveniles porque tienen la álula de color pardo con rayas, mientras en los adultos hay un margen blanco bien definido.
La variación individual en el color del plumaje de los chochines es muy grande y resulta muy difícil encontrar dos pájaros iguales si se examinan con minuciosidad.

Los chochines, como casi todos los pájaros de tamaño pequeño, son muy inquietos y están normalmente en continuo movimiento. Cuando se excita suele sacudir y levantar su cola formando un ángulo de 90 grados, antes de desaparecer entre la densa vegetación de un arbusto a otro o de una rama al suelo. También podemos ver a corriendo por el suelo como un ratón más que como un pájaro.

En el suelo o en las ramas de los árboles puede detenerse un momento para cantar o lanzar su voz de alarma, elevando la cola y abriéndola en abanico, con frecuencia moviéndola de uno a otro lado. Su vuelo es rápido y recto.

Troglodytes troglodytes, su nombre científico significa “de las cavernas o cuevas”, que puede estar relacionado por la costumbre de nuestro pequeño amigo de refugiarse y anidar en grietas u oquedades o también por la forma del nido.

Durante la noche se ocultan en cualquier grieta, agujero de la rocas, construcciones humanas, nidos viejos de Golondrina común o Avión común o más corrientemente en sus propios nidos donde ha criado el año anterior, en cajas nido o en la corteza desprendida de los árboles. Con frecuencia se juntan bastantes individuos para pernoctar unidos y se ha observado en repetidas ocasiones grupos de 30 a 40 chochines durmiendo juntos sobre todo en cajas nido. Un verdadero récord en estas concentraciones se observó en Gran Bretaña en febrero de 1969, excepcionalmente frío, en una caja nido en colocada en un jardín se pudo observar la entrada de 61 chochines. Esta caja medía 11,25 x 13,75 x 14,75 cm. y tenía un agujero de entrada de 5 cm. de diámetro. Nos cuentan las crónicas que a partir de las 6 de la tarde comenzaban a llegar chochines desde todas las direcciones y en poco más de 15 minutos habían llenado la caja. Los últimos en llegar apenas podían entrar y esto fenómeno ocurrió durante 15 días hasta que se produjo una subida de temperaturas y se dispersaron. No todos los días se alcanzaba tan alta cifra, pero nunca bajó de 46 y solamente fue encontrado muerto dentro de la caja. Cuando estos pájaros duermen comunalmente, algunos son encontrados muertos, probablemente por asfixia.

Cuando el Chochín está alarmado lanza su sonoro matraqueo a la vez que con la cola bien vertical se agacha y levanta espasmódicamente en una actitud típica de esta familia. Sin embargo, esto no impide que sea una de las especies más cercanas al hombre que no duda en anidar en porches, tejadillos, interiores de almacenes, etc. Construcciones que aún no están terminadas son inmediatamente ocupadas por un macho de Chochín que antes de finalizar el invierno construye allí su nido y lo defiende cantando con ardor sobre un posadero próximo, a la vez que gira perceptiblemente a un lado y otro su cuerpo como si una hembra estuviera presente a pocos pasos. Este canto de posesión es emitido a partir de febrero y alcanza su mayor fuerza en cuanto una hembra inspecciona los 2-4 nidos que el macho ha construido antes de la llegada de la primavera.


Canta durante todo el año, en otoño e invierno lo hace intermitentemente, pero en días soleados con inusitada fuerza. Solamente permanece callado durante la muda del plumaje, ya que es uno de los momentos donde se encuentra más a merced de sus predadores. Su voz es emitida con gran ímpetu en tono muy alto y puede escucharse a gran distancia, es decir, su canto es muy sonoro y sorprendente para un ave de tan pequeño tamaño. 
Podríamos definir su canto un gorgojeo oscilante, agudo y rápido con notas muy claras y repetidas insistentemente, terminando en un acelerado y agudo trino que se puede prolongar variablemente en intervalos de alrededor de 5 segundos. Podríamos decir que parece que este “enfadado” cuando canta. Entona hasta 36 notas diferentes por segundo, una velocidad que impide al oído y cerebro humanos percibir todos los matices de su bello canto.

Suele oírse su canto por dentro de la vegetación, aunque ocasionalmente podemos verlo y oírlo en una rama horizontal, sobre un poste o en un alambre de alguna valla. La ficción popular dice que su mejor canto puede apreciarse en las épocas de frío intenso y nieve, cosa que personalmente pongo entre dicho ya que el Chochín como cualquier otra ave cantora emplea sus mejores cantos para la época de celo donde tiene que atraer a las hembras con su canto y sus dotes para la construcción como veremos más adelante. Este mito del canto del Chochín en invierno puede deberse a que es de los pocos pájaros que nos deleitan con un bello canto en los días de invierno.
En época de apareamiento podemos observarlo alguna vez cantando alguna nota en vuelo, aunque se posa inmediatamente para termina su trino y comenzar otro ciclo del canto de manera inminente. Cuando quiere avisar de la presencia de algún posible predador emite un “zerrr” o “cherrr” traqueteante, a veces también emite un reclamo seco, insistente y duro que suena parecidio a “tec,tec,tec,…”

Se alimenta fundamentalmente de insectos pequeños, larvas, arañas y pequeñas semillas. Ocasionalmente se han observado chochines capturando larvas de insectos acuáticos para lo que se posan en la vegetación flotante o en las orillas charcas o estanques.

Anida en gran variedad de lugares, puede realizar sus nidos entre las vigas de construcciones humanas, en porches, agujeros de muros, huecos y grietas de árboles, en plantas trepadoras, rosales, enredaderas o zarzas, montones de leña, viejos nidos de otros pájaros, sobre todo de hirundínidos, huecos o agujeros de rocas. En el bolsillo o la manga de una vieja chaqueta colgada en el interior de un cobertizo; en un zapato abandonado. Como ejemplo de los variados lugares se conoce de un Chochín que realizo su nido en la lámpara central de la Iglesia de El Busto (Villaviciosa, Asturias).

La construcción de los nidos, porque construye varios en distintas ubicaciones, corresponde al macho en un larde de habilidad y trabajo duro, ya que cada nido supone cientos de viajes. Comienza a realizarlos al final del invierno y utiliza comúnmente musgo, hierba seca y hojas y lo deja sin forrar por dentro. Cuando están terminados será la hembra que escogerá uno de ellos después de inspeccionarlos detenidamente y comenzará a forrarlo por dentro con plumas e incluso pequeños trozos de papel. Al construir varios nidos puede darse la extraña situación de que un macho que sea habilidoso para la construcción de los nidos y para saber elegir las mejores ubicaciones, se aparee con varias hembras que irán ocupando los distintos nidos y por el contrario que algún macho no consiga atraer la atención de ninguna hembra. Una curiosidad de estas aves es la pulcritud de sus lugares de cría, es imposible encontrar un solo rastro de excrementos cerca del nido, como estrategia de supervivencia ya que así les es muy difícil a sus depredadores dar con el lugar del nido.

La puesta suele realizarse durante el mes de mayo y suele ser de 5 a 7 huevos blancos con moteado marrón oscuro en la parte más ancha. Cuando nacen los pollos son los dos padres los que los ceban. Como hemos mencionado anteriormente un macho puede tener varios nidos que alimentar, por lo que si las puestas de los nidos nacen a la vez el trabajo procurando alimento a todas sus proles es agotador. A las dos semanas los pollos abandonan el nido y se ocultan entre la vegetación, pero sus progenitores continuaran alimentándolos hasta que cumplen el mes de vida. En la temporada reproductora suelen realizar dos puestas por hembra, llegando a ser tres si alguna de ellas de depredada o expoliada.

El Chochín, aunque parezca increíble, debido a su tamaño, también es parasitado por el Cuco común. Una duda traía locos a los ornitólogos que se preguntaban como era posible que una hembra de cuco pusiera un huevo dentro del nido del chochín cuya entrada para el tamaño de un Cuco es minúscula. Pues parece ser según los últimos datos obtenidos por distintos ornitólogos que la hembra de Cuco deposita su huevo en el suelo y lo introduce en el nido del Chochín empujándolo con el pico.

En la Península Ibérica la población de estas aves es sedentaria, pudiendo producirse pequeñas migraciones locales en algunas zonas debido al frío, pero los individuos de Europa del Norte si realizan migraciones hacia el sur. La mayor migración conocida corresponde a un pollo anillado en la isla de Gotland (Suecia) en verano y que fue recuperado el invierno siguiente en la provincia de Granada, 2.800 Km al Sudoeste de su lugar de nacimiento.

Esta especie está considerada como vulnerable debido a la paulatina destrucción de su hábitat.



Como muchas otras aves el Chochín también esta muy presente en acervo popular de muchas culturas y aunque muchas leyendas confunden a los “Tres pequeños reyes” mezclándolos y adjudicándoles las mismas leyendas indistintamente, yo intentare adjudicarle a cada uno las suyas.

Cuenta Gayo Suetonio Tranquilo, historiador y biógrafo romano durante los reinados de los emperadores Trajano y Adriano, en su obra “De Vitae Caesarum” que el día antes del asesinato de Julio César, en los Idus de marzo del año 44 antes de nuestra era, un Chochín común con una rama de laurel voló a Suetón como señal hacia la curia de Pompeyo, y que el Chochín fue perseguido y desgarrado por varios pájaros de una arboleda cercana. Y eso en su opinión, fue un claro augurio del crimen de Julio Cesar a manos de un grupo de senadores.

Según la mitología celta los druidas profetizaban el futuro gracias al canto del chochín. Por ese motivo esta ave fue llamada en el glosario de Cormac “Drui-den”, el ave de los druidas. De esta tradición celta es probable que provenga la tradición gallega de que si oyes cantar a un Chochín por tu izquierda tengas próximamente malas noticias y si lo oyes por la derecha estas sean buenas.

La leyenda de San Esteban, nos cuenta que San Esteban estaba constantemente acompañado por esta ave cantora cuando trataba de esconderse de sus enemigos y por este motivo no consiguió escapar de sus perseguidores. Por esta imaginaria leyenda y para desgracia de nuestro protagonista, en Irlanda, el Día de San Esteban, 26 de diciembre, se conmemora tradicionalmente con la caza y la matanza de chochines; los pájaros capturados son llevados en procesión por el pueblo o ciudad. Cuanto daño han hecho las religiones, mitos y leyendas a la fauna antiguamente y por desgracia todavía hoy en día esa incultura sigue costándole la vida a muchos animales inocentes.

En otros lugares de Inglaterra en cambio se creía que quien matará a un Chochín o saqueará su nido, ese año se rompería algún hueso y sufriría grandes desgracias e incluso sus animales de granja (vacas, ovejas o cabras) darían leche ensangrentada. En Escocia es conocida como “Ave de la Señora del Cielo” y hay una canción tradicional que dice:


“Maldiciones, maldiciones, más de diez
Al que moleste al ave de la Señora del Cielo”


Estos mitos celtas también se encuentran en España, sobre todo en Galicia y Asturias, donde el Chochín es un ave muy protegida por la cultura de nuestros antepasados. En Vilar de Pousada (Lugo) cuenta la leyenda que el Chochín junto a la golondrina fueron las aves que traía en su pico agua para apagar la hoguera donde estaban quemando a San Lorenzo. Y, por tanto, si alguien tocaba el nido o los pollos de este pájaro tendría un año de mala suerte y si se ocurría matar un ejemplar, tres años de desgracias. Por ese motivo cuando un adulto encontraba un nido de Chochín se lo mostraba a los niños para que ninguno osara cogerlo o molestar a los pájaros durante la cría.

Otra fabula recogida en la población leonesa de Palacios de Compluto nos explica el tamaño tan pequeño de esta ave como castigo divino por trabajar dándole la vuelta a los huevos de su nido el día de la Ascensión, que según la tradición es un día sagrado para la gente del campo en el cual no se debe trabajar.


Es curioso que un pájaro tan pequeño como este también fuese utilizado en la medicina. El médico griego Aecio de Amida atribuyó a la carne cruda salada un efecto curativo contra los cálculos renales y vesicales. En el siglo XII, Hildegard von Bingen negó el efecto curativo de su carne, porque era demasiado pequeña: Pero podía utilizarse para el mismo motivo su cuerpo quemado sin cabeza ni intestinos y después hacerlo polvo. En el siglo XVI, Conrad Gessner mencionó a algunos pacientes que se dice que se beneficiaron de este medicamento.

En muchos lugares se creía que la pluma de un Chochín común era un amuleto contra el ahogamiento y contra el mal de ojo. En Galicia cuando algún ganadero pensaba que su ganado estaba enfermando porque alguien le había echado el mal de ojo, se capturaba a un Chochín vivo y se realiza con el ave la señal de la cruz sobre las personas y animales de la granja; después se liberaba al pajarillo para que regresara a su territorio.

El poeta chino Chang Hua en el Siglo II, le dedico un bello poema a nuestro protagonista comparándolo con otras aves:

“El chochín es un pájaro muy pequeño. 
Se alimenta únicamente de unos pocos granos, 
hace su nido en una sola rama, 
no puede volar más que unos pocos metros, 
apenas ocupa espacio y no hace daño. 
Sus plumas son grises, 
no es útil a la especie humana, 
pero también recibe la fuerza de la vida. 
Los patos y los gansos pueden volar hasta las nubes, 
pero son abatidos con flechas, pues tienen mucha carne. 
Los martines pescadores y los pavos reales deben morir 
porque su plumaje es hermoso. 
El halcón es fiero, pero se le mantiene atado; 
el loro es inteligente, pero se le encierra en una jaula, 
donde se le obliga a repetir las palabras de su amo. 
Sólo el pequeño chochín, feo y sin ningún valor, es libre.”

William Shakespeare nombra en numerosas ocasiones al Chochín en sus obras, veamos varios ejemplos:
En “Ricardo III”, el rey Ricardo III expone: “El mundo se ha vuelto tan malo, que los chochines hacen presa donde las águilas no se atreven a posarse”.
En “Macbeth”, Lady Macduff expresa: “Porque el pobre chochín, el más pequeño de los pájaros, peleará por sus crías en su nido, contra el búho”. 
En el tercer acto del “Sueño de una noche de verano”, Master canta una nota para la reina de las hadas Titania: “El gallo de lana tan negro de tonalidad, con pico anaranjado, el zarcillo con su nota tan verdadera, el chochín con una pequeña pluma”.
En “El mercader de Venecia”, la bella Portia dice: “El cuervo canta tan dulcemente como la alondra cuando no se atiende a ninguno de los dos; y creo que el ruiseñor, si cantara de día cuando todos los gansos cacarean, se pensaría que no es mejor músico que el chochín. ¡Cuántas cosas por temporada son para su justa alabanza y verdadera perfección!”.

En algunas canciones infantiles populares de la cultura inglesa la reina de hadas tomó la forma de un Chochín común, conocido como “Jenny Wren”. 

El Chochín también dejo su huella en la música, podéis apreciarlo en la obra Opus 213 para piano de Richard Eilenberg.

En pintura Adolf Dietrich dedica a este pájaro en el cuadro “Zaunkönig”; Karl Wilhelm de Hamilton la acuarela “Ein Zaunkönig” y Basil Edes la obra “Wren in the Sea Buckthorn”. Además, el pintor de aves de renombre internacional Peter Barrett diseñó “The Wren” una campana de porcelana esculpida cuya asa es un Chochín a tamaño natural.

Espero que este articulo sirva para valorar más si cabe nuestro patrimonio natural y en particular a este pequeño “Gran Cantor” que siempre me obliga a detenerme para disfrutar de sus melodías en mis paseos por la naturaleza.



jueves, 30 de mayo de 2019

ALIAGA, LA EMISORA DE LA PRIMAVERA



Hay una tradición en el Sobrarbe, comarca del Pirineo Aragonés, que expresa que la primavera no llega hasta que florece la Aliaga. Y podríamos aseverar que ocurre de igual manera en nuestra comarca y que la primavera no llega cuando dice el calendario sino cuando nuestros campos se llenan del bello amarillo de las aliagas florecidas.


Esta tradición se trasmite en la letra, escrita por Manuel Domínguez, de la evocadora canción “Primavera rondadora” de la Ronda de Boltaña.

……
¡Primavera, no tardes, mujer!
¡Rondadora, más que rondadora!
Todo un año soñando con volverte a ver;
no has llegado, y te vas otra vez.
¡Qué impaciente te espera el país
con un ramo de flor de aliagas!,
que, aunque es flor bien "punchuda" y no huele a jazmín,
es la nuestra, y nació para ti.
……

Aunque creo que es una planta bien conocida por todos, en este articulo intentaremos conocer mas cosas de nuestra protagonista.

La aliaga (Genista scorpius) es un arbusto espinoso papilionáceo de la familia de las leguminosas. Una de las características más peculiares de esta familia es que se asocian con un tipo de bacterias que se alojan en sus raíces y les permiten fijar el nitrógeno atmosférico. Por este motivo se utilizan las leguminosas en la rotación de los cultivos cerealistas porque estas enriquecen el suelo. El nitrógeno se acumula allá donde la planta es más similar a la esfera animal, es decir en la flor y en las semillas ricas en proteínas. Sus semillas son tan ricas en proteínas que pueden sustituir sin problemas la carne en la alimentación y sus flores, simétricas y bilaterales, parecen mariposas, por este motivo se les conoce como papilionáceas.

Planta de tallo central leñoso solo en su parte inferior que le da una naturaleza entre arbusto y hierba de 0,3 a 2 m, muy ramificada, con las ramas divergentes y espinosas decoloración negruzca. Tallos terminados en una espina fuerte y punzante. Hojas alternas que presentan un único foliolo, de hasta 9 mm de longitud, con estípulas. Flores en grupos de 2-3, que surgen de las proximidades de las estípulas de las hojas, papilionadas, de cinco piezas amarillas, con estandarte de hasta 9 mm, obovado, algo escotado en el extremo. Fruto de tipo legumbre, de hasta 35 mm, aplanado, de márgenes gruesos y 1-7 semillas.


Tiene preferencia por los suelos calcáreos, aunque también se desarrolla en substratos arcillosos, yesos o margas, puede encontrase desde el nivel del mar hasta por encima de los 1800 metros. Puede llegar a formar grandes masas monoespecíficas, sobre todo tras incendios recurrentes porque tras los incendios las semillas de esta especie acumuladas en el suelo, germinan simultáneamente y forman densos matorrales monoespecíficos.

Es una planta xerófila, es decir, que habita en lugares secos y por tanto aguanta bien los periodos de sequía y es bastante resistente a los fríos. Por este motivo la aliaga reprime su crecimiento y adopta esa forma redondeada y además para evitar la excesiva evaporación muchos de sus brotes y hojas se enduren formando espinas.

El nombre de aliaga proviene del mozárabe “alyiláqa”, y el nombre mozárabe a su vez proviene del árabe clásico alǧawlaqah. Mientras que su denominación científica Genista scorpius proviene del latín. Genista significa yerba común y scorpius significa escorpión, probablemente recordando los dolorosos pinchazos que producen sus espinas.

La aliaga es una planta muy abundante sobre todo debido a la despoblación del mundo rural, el abandono de usos tradicionales y a los cultivos extensivos.

Esta planta tan nuestra posee distintas propiedades y en tiempo pasado fue utilizada como cardiotónica, diurética, vasoconstrictora, hipertensora, purgante, depurativa, vomitiva. Pero sus semillas son peligrosas por su toxicidad, por lo que deben ser usadas con prudencia.


Las flores en Salamanca se usaban para restablecer las fuerzas después de enfermedades de larga duración. En Aragón y Guadalajara se usaba para colorear de amarillo los paños de lana, ya que existía la creencia que después de la tinción aguantaban el ataque de las polillas.

También se usaba como alimentación para los animales, especialmente para los conejos, se utilizaba la planta florida y tierna, y sobre sus frutos. En la naturaleza los frutos de la aliaga son muy apreciados por liebres y conejos.

Otros usos muy comunes eran encender el fuego, por tener una combustión rápida e intensa. Para socarrar el pelo de los cerdos cuando se les sacrificaba para la matanza. También se solía añadir a las camas de las vacas en los establos porque evitaba que las moscas pusieran sus huevos en los excrementos. Y otro uso era utilizar toda la planta como filtro en la elaboración del vino.

En las casas su utilización principal era limpiar el interior de las chimeneas de leña. (Se ponía la aliaga en lo alto de la chimenea atada a una cuerda, de la cual se tiraba desde dentro y desde abajo, limpiando al bajar -con sus pinchos- el hollín del interior) o para proteger de la lluvia las paredes de adobe y de tapial (sobre el muro se ponían las aliagas y se fijaba al muro con barro y piedras).

Los antiguos celtas valoraban mucho este arbusto espinoso que florece al finalizar el invierno porque apreciaban en él el retrato del victorioso y joven héroe del Sol, cuyas afiladas armas habían vencido al duro y helado gigante del invierno.

Comentábamos al principio que en el Pirineo oscense las personas que viven en el campo consideran que hay un vínculo entre la llegada de la primavera climatológica y la floración de la aliaga. Aunque resulte extraño esa creencia es atávica porque ya en el antiguo calendario celta de los árboles, la floración de este arbusto señalaba el equinoccio de primavera.

En muchas fabulas cristianas, las espinas de la aliaga son el símbolo de los pecados por los cuales fue condenada la humanidad a plantar sus campos de «cardos y espinas». En muchas representaciones de la crucifixión suelen verse ramas de aliaga como instrumentos de martirio. Por eso en muchos lugares esta planta es símbolo de un duro destino y de superación.

En algunos lugares se puede escuchar la frase: “la aliaga era salvaje hasta que fue domada”, es una referencia a la antigua costumbre que tenían muchos pastores de quemar las aliagas en primavera, no para calentarse como creen algunos, sino porque ya cuando salen sus retoños estos son comestibles para las ovejas y sus cenizas fertilizan el forraje nuevo.







viernes, 17 de mayo de 2019

ARRENDAJO EUROASIÁTICO. EL AVE QUE REFORESTO EUROPA



Hace 13.000 años, durante la última glaciación, según demuestran los descubrimientos paleopalinológicos (estudio de los restos vegetales de permanecen en estado fósil) las especies Quercus robur y Querqus petraea fueron desplazas por el hielo y acabaron confinadas en las regiones al sur de Europa. Al terminar el periodo glaciar, con el incremento de la temperatura y la retirada de los hielos a su actual ubicación, las plantas comenzaron su reconquista de los nuevos territorios. En solo 6.000 años los robles recolonizaron toda Europa hasta llegar a Escandinavia, este movimiento de recuperación de sus antiguos territorios supuso una velocidad de avance del bosque de 500 metros por año, cosa que parece difícil de conseguir a base de soltar bellotas y que estas cayeran en terreno propicio y germinaran. Pero gracias a recientes estudios de investigadores como Ehrenfried Pfeiffer, Alexis Ducousso o Remy Petit entre muchos otros, hoy sabemos que nuestros venerados robles recibieron la ayuda de algunos animales entre los que se encontraban roedores y córvidos, y de manera especial nuestro protagonista de este mes: el arrendajo (Garrulus glandarius).


El arrendajo es un ave omnívora que se alimentan, dependiendo la época del año, de distintos tipos de alimentos. Durante la primavera y el verano muestra unos hábitos fundamentalmente insectívoros, pues come grandes cantidades de orugas, lombrices, saltamontes, escarabajos y algunos frutos silvestres y cultivados, en época de cría además complementa su dieta con huevos y pollos de otras aves que les suministran las proteínas necesarias para la crianza de sus pollos. En otoño e invierno, cuando los invertebrados escasean, se incrementa el consumo de diferentes frutos, como castañas, bellotas, avellanas, escaramujos, etc. Y es precisamente en otoño cuando nuestro amigo comienza su función de jardinero porque es en este momento del año cuando los arrendajos se dedican a recolectar bellotas, su alimento favorito para el invierno, y almacenarlas para cuando escasee la comida, al igual que hacen muchos otros animales. Pero con la particularidad de que el arrendajo además de elegir las bellotas más sanas y maduras, seleccionando de esta forma las más ricas en reservas nutritivas y, por tanto, las más aptas para germinar, las siembra.  Un arrendajo llega a recolectar entre 4 y 7 bellotas, en cada viaje, que transporta alojadas en su esófago y la última, generalmente la de mayor tamaño, suele llevarla en el pico. Una vez que tiene las bellotas recolectadas, las esconde de manera sistemática en lugares cercanos a su lugar de anidación.  Su método para guardar sus reservar consiste en ocultarlas en huecos de árboles, rocas o enterrarlas en el suelo. Y es al enterrarlas en el suelo cuando nuestro protagonista siembra sin darse cuenta las próximas generaciones del bosque. Los arrendajos, al igual que todos los córvidos, posee una extraordinaria memoria que le permite recordar y encontrar todos los lugares donde a escondido sus bellotas, incluso debajo de la nieve, siempre habrá algunas que no comerá o que germinará antes de que sea encontrada dando lugar a un nuevo plantón de la especie recolectada. Se ha calculado que cada individuo puede esconder cada otoño entre 3.000 y 7.000 bellotas. En caso de no hallar bellotas también pueden recolectar y de esta manera repoblar bosques con avellanas, castañas, nueces, hayucos o cualquier otro tipo de fruto que pueda almacenarse.

Y de esta forma se forja una estrecha alianza entre los arboles y las aves, los árboles les ofrecen alimento, protección y un lugar para instalar sus nidos y las aves le devuelve el favor contribuyendo a su reproducción y depredando también las orugas que atacan a las flores femeninas o las plántulas jóvenes.


Los arrendajos presentan un plumaje dominado por los tonos ocres, con ciertos tintes rosados y grisáceos, los cuales se tornan blanquecinos en la zona anal. La cabeza resulta muy característica por el píleo grisáceo listado de negro, que suele erizar en estado de alerta o cuando pelean entre ellos, y una visible bigotera negra. Las alas lucen un llamativo diseño, con un panel de plumas de color azul turquesa, franjeado de negro y blanco, en el hombro. En vuelo puede apreciarse en las alas un blanco muy perceptible. El obispillo es blanco y llamativo cuando el ave despliega las alas, lo que contrasta fuertemente con la negra cola. No hay dimorfismo sexual en la especia y la única diferencia en el plumaje suele ser con los jóvenes que suelen ser algo más parduzcos y con colores menos vivos. El pico es fuerte y negruzco, mientras que las patas son pardas; el iris de los ojos es azul con un anillo muy estrecho pardo. 

Es un ave muy desconfiada, algo muy común en todos los córvidos, y por eso resulta difícil de observar de cerca cuando está posado y de igual manera cuando se encuentra a una distancia considerable y descubre a cualquier posible depredador comienza un ritual que podemos describir de la siguiente manera: eriza las plumas del píleo y mueve la cola de un lado a otro o arriba y abajo a la vez que lanza su grito que alerta, lo cual además de advertencia para sus congéneres también sirve de alerta para todo ser vivo del bosque. Por este motivo nuestro arrendajo también es conocido como el vigía del bosque, ya que es complicado entrar en un bosque sin escuchar el estridente y ronco sonido de alarma que emite.


Su voz típica es un grito áspero y duro, que tiene un gran alcance A menudo varios arrendajos corean estos gritos y tal parece como si estuvieran peleando entre ellos. Durante la época de reproducción emite otros variados sonidos, algunos de forma sostenida y que bien pudieran ser el verdadero canto de este pájaro. Aunque muchos ornitólogos creen que este canto, aunque más bien podríamos decir que es una sucesión de gruñidos, con los que el macho llama la atención de la hembra antes de la construcción del nido forman parte del cortejo nupcial. Sin embargo, a partir de mediados de abril, dejamos de oír a nuestros arrendajos ya que en cuanto empieza la puesta su canto es más tenue y discreto, llegando a desaparecer de los sonidos del bosque cuando los huevos están el nido. Hay que darse cuenta que cuando los huevos están en el nido o los pollos ya han nacido es muy lógico el volumen de sus cantos baje notablemente para evitar llamar la atención de los predadores.

Resaltar que el nombre del arrendajo proviene del español "remedar", cuyo significado es imitar algo, hacerlo semejante a otra cosa. El nombre es el adecuado ya que los arrendajos son capaces de imitar los sonidos de otras aves, otros animales e incluso maquinas, bocinas o sonidos de teléfonos móviles. Esta habilidad la usa en beneficio propio muchas veces, como ejemplo podemos exponer una conducta muy inteligente por parte de esta ave, cuando encuentra una fuente de alimento y no desea compartirla con otras aves imita el chillido del azor, del ratonero o el maullido de un gato, todos ellos depredadores de aves, y las otras aves al oír ese sonido huyen rápidamente del lugar.

Pero fue de esta época los arrendajos son muy parlanchines y fuera de la época de cría pueden verse, y sobre todo oírse, grupos familiares de hasta 30 individuos, que suelen asentarse en determinados lugares del bosque. Cuando se agrupan en estos bandos son fácilmente localizables por la algarabía que montan a base de graznidos, vuelos y revuelos por entre los árboles moviéndose con mucha pericia entre ramaje del bosque.
Esta característica de ser un ave ruidosa, aunque muy esquiva, junto a su preferencia por las bellotas hizo que Linneo le bautizara como Garrulus glandarius. Garrulus en latín se aplica a las aves que cantan mucho, gorjean o charlan; y glandarius significa perteneciente a las bellotas. Podríamos decir que Linneo decidido bautizarlo como el “Parlanchín bellotero”.


Los nidos los realizan en las ramas de los árboles o en arbustos, su construcción es sobre todo a base de palos y ramas secas con bastantes raíces, las más gruesas formando la base. El resultado suele ser un nido muy plano con la capa interna consistente en finas ramas de árboles caducifolios y el hueco forrado con tallos, hierbas o fibras. Los arrendajos buscan con preferencia ramas gruesas en su unión al tronco principal del árbol para situarlo entre 1,5 y 8 metros, aunque excepcionalmente se han encontrado nidos a más de 20 metros. En la construcción del nido participan conjuntamente macho y hembra.

La puesta consiste 3 y 6, pero si el nido es depredado la siguiente puesta no suele pasar de tres. Los huevos muestran poco brillo y están moteados en un color que puede ser verdoso, pardusco o de color arena, con motas que pueden ser muy densas y distribuidas uniformemente o aparecer lavadas, dando a los huevos una apariencia monocromática. La puesta se realiza a intervalos de 24 horas y la incubación tiene lugar a partir del tercer o cuarto huevo. Macho y hembra incuban alternadamente, pero más tiempo pasa en el nido la hembra, y dura 17 días. Al nacer los pollos carecen completamente de plumón y el interior de sus bocas es de color rosa pálido, son cebados por ambos adultos y dejan el nido a las tres semanas. Una vez que abandonan el nido los jóvenes y los adultos vagan por el bosque hasta llegado el mes de septiembre, que es cuando los jóvenes han completado la muda del plumaje, y es en ese momento cuando se unen a otras familias de arrendajos y pueden llegar a formar grupos numerosos.

La puesta de huevos puede ser depredada por ardillas, urracas u otros arrendajos. Pero con la incubación y cuando el dosel de hojas del árbol está completamente cerrado, la probabilidad de pérdidas disminuye. La edad máxima determinada para los arrendajos euroasiáticos es de 17 años tanto en libertad como en cautividad.


En la Península es posible encontrar tres subespecies: Garrulus glandarius lusitanicus, que se extiende por el norte de Portugal hasta Galicia y las provincias occidentales de Castilla y León; Garrulus glandarius glandarius, repartida por el norte peninsular hasta los Pirineos occidentales; y Garrulus glandarius fasciatus, que contacta con la anterior y ocupa toda la franja mediterránea y el centro peninsular hasta alcanzar el oeste de la Península, donde gradualmente da paso a lusitanicus.

Hasta mediados del siglo XX el arrendajo fue perseguido como una supuesta plaga forestal, por comerse las frutas de los huertos y como predador de nidos de especies de aves de caza. Su caza fue apoyada con el pago de primas por individuos muertos. Aquí tenemos otro ejemplo del egoísmo de los cazadores que quieren que todo en la naturaleza este únicamente para su disfrute.Actualmente la gran amenaza para esta especie es la destrucción de los bosques y en especial los incendios forestales. 

El arrendajo al igual que casi todas las aves forma parte del acervo cultural de los pueblos y por lo tanto es protagonista en muchas leyendas y dichos. 

Uno que me resulta especialmente gracioso es el nombre común que le otorgan en Pavías, provincia de Castellón, allí los arrendajos son conocidos como “valencianos” porque su grito de alarma se parece al típico “¡Cheee!” con que saludan en Valencia.

En Cataluña algunas leyendas cuentan que fue el arrendajo el que convenció a Judas Iscariote para que revelara a los miembros del Sanedrín el lugar donde podían capturar a Jesús sin que sus seguidores interfiriesen, tal como había anunciado el propio Jesús durante la Última Cena. (Mateo 26:14-75 y Lucas 22:20).

En Asturias al arrendajo se le conoce como gayo y hay un dicho popular que se utiliza para callar a las personas que se ponen muy pesadas o que gritan mucho. “Calla que pareces un gayo”.

Y para finalizar un cuento catalán recopilado por Joan Amades en Sant Esteve de Castellar en 1918 que explica por qué el arrendajo tiene plumas de toda clase de colores.


“Un día el arrendajo engañó a la urraca. Cuando los demás pájaros lo supieron se reunieron en consejo para ver que castigo merecía el malvado; el tribunal lo condenó a la pena capital. Como era costumbre lo desvistieron del todo antes de darle muerte, pero cuando ya estaba desnudo, se dieron cuenta de que no habían participado todos los pájaros en el consejo que lo había juzgado: el cuco, que no llega hasta la primavera, había estado ausente y pensaron que era necesario esperar su vuelta para ejecutar la sentencia, de modo que nadie pudiera decir que no habían sido respetadas las leyes.
Cuando llegó el cuco, se le puso al corriente del problema y dio su opinión: no hacía falta matar al arrendajo que ya había sufrido suficiente castigo pasando el invierno desnudo. El cuco fue escuchado y todos aceptaron su punto de vista.
Para que el arrendajo pudiera vestirse de nuevo, cada pájaro le dio algunas plumas. La urraca fue la que más le dio, para mostrarle que no le guardaba rencor. He ahí por qué el arrendajo tiene toda clase de plumas de diferentes tamaños y colores variados, son las que le dieron los pájaros, pero sobre todo hay negras, son las de la urraca que resaltan porque ella le dio más.”



Espero que este artículo ayude conocer mejor a esta hermosa ave y apreciar la importante labor de realiza para ayudar a la conservación de nuestros bosques.







martes, 9 de abril de 2019

LA SETA DURMIENTE


En Italia a la protagonista de nuestro articulo se la conoce con el bello nombre de la “Seta Durmiente”, por crecer semienterrada en los bosques entre el manto de hojas y musgo.
Como curiosidad comentar que fue en la Toscana, a principios del siglo XVIII, cuando se documentó la existencia de esta seta por primera vez.



Otro de los nombres con la que es conocida en toda Europa es “Seta de las Ardillas”, esto es debido a que como es de las primeras especies micológicas en aparecer después del invierno, su nacimiento atrae a muchos animales, principalmente herbívoros, como una fuente de alimento muy codiciada, en una época en que escasea el sustento en el monte. Así que no es extraño observar a jabalíes, corzos, ciervos, conejos, ratones o ardillas consumiendo estas setas. Como escribió el micólogo suizo Jean Jaccottet: “Esta seta aparece en cuanto se funde la nieve. A los ratones y las ardillas, que en esta época no encuentran mucho alimento, les parece un manjar delicioso”.

Muchos lectores ya habrán adivinado a que seta me refiero, pero para los que aun anden un poco despistados comentarles que es la única seta que en su nombre científico lleva incluido un mes, en este caso, el mes de marzo. Por tanto, con este articulo espero que todos los lectores conozcan un poco mejor a la seta Hygrophorus marzuolus, más conocida como “Seta de Marzo”. Su nombre científico podríamos traducirlo como “la portadora de humedad de marzo”.


Esta seta comienza a brotar a partir del mes de febrero sin las condiciones son buenas y pueden encontrarse hasta finales del mes de mayo. Pero es conocida como seta de marzo, por ser en marzo cuando se produce en toda Europa la mayor eclosión de especímenes. Muchos buscadores de setas asocian a estas setas con la nieve, ya que muchas veces suelen recolectarse después de las nevadas escondidas bajo el manto blanco; pero lo cierto es que las condiciones ideales para que estas setas broten del suelo es que haya habido buenas nevadas, aunque las lluvias también nos pueden servir, los meses de antes porque en realidad lo que estas setas necesitan para explosionar en grandes cantidades es humedad y eso es algo que el deshielo produce muy bien porque es como un riego por goteo.

Las razones de porque las nevadas favorecen mejor la explosión de este tipo de setas, son bastante lógicas. Si la nieve mantiene a cubierto el suelo, este estará protegido de las fuertes heladas, y cuando las temperaturas empiecen a subir el proceso de derretirse la nieve proporcionará humedad a ese suelo y esto activará los micelios que han permanecido aletargados desde el verano anterior. Sera a partir de las dos semanas de temperaturas adecuadas y durante las horas de luz cuando comience la eclosión de las setas. Por eso mismo, aunque después pueda caer una nevada tardía esto no afectará al desarrollo del ciclo reproductivo de la seta y podrán encantarse ocultas bajo la nieve.


Otra particularidad a tener en cuenta y es que estas setas brotan primero en cotas bajas y suben de cota a medida que avanza la primavera, ya que al ser una seta que le gusta el frío moderado, lo normal es ir buscando las temperaturas más bajas según avanza la temporada. Por lo tanto, según avanza la primavera y la temperatura aumenta deberemos subir a mayor altitud para encontrar esas temperaturas más bajas. En nuestra zona estas setas suelen comenzar a verse a partir de mediados de marzo, si las condiciones ambientales han sido las adecuadas. Pero también debemos tener en cuenta que esta especie no es muy amiga del calor, es decir, si se suceden varios días de temperaturas elevadas puede detenerse la eclosión de los ejemplares de Hygrophorus marzuolus.

Al ser de las primeras especies en aparecer después del invierno, suele ser una de las setas más deseada y de las más buscadas, pero hay que reconocer que es una seta muy difícil de encontrar ya que suele encontrarse bastante enterrada bajo la hojarasca e incluso como ya hemos comentado bajo la nieve, por este motivo es conocida por algunos micólogos como “la reina del camuflaje”.


Veamos una breve descripción de estas setas: 
El sombrero es de aspecto robusto, grueso y muy carnoso; convexo aplanándose según va creciendo con aspecto irregular, suele medir entre 4 y 12 cm y es de color blanquecino en los ejemplares jóvenes para según va madurando pasar a gris negruzco; el pie es grueso y corto, de color blanco que con la edad se torna grisáceo desde la base. Las láminas son espaciadas, gruesas, subdecurrentes; de color blanco en los ejemplares jóvenes, van tornándose grisáceas según madura la seta, poseen lamélulas. Su carne es blanca y presenta tonos grises bajo la cutícula.


Se encuentra en suelos ácidos, prefiriendo los bosques de coníferas, más raramente en hayas. Es fiel a los lugares donde crece y si las condiciones son buenas y los trabajos de mantenimiento del bosque no han sido muy agresivos, caso cada vez más infrecuente, volverán a salir todos los años en el mismo lugar. Es frecuente encontrarlas en umbrías, prefieren el cobijo de los árboles principalmente viejos y no es extraño encontrarlas asociadas a gayubas y melojos. Crecen más abundantemente en laderas lavadas e inclinadas.
  
Está considerada como excelente comestible y para muchos micófagos es de las setas más deliciosas que pueden recolectar, pero como todo en la vida otros aficionados consideran que tampoco es para tanto por el escaso sabor de su carne, quizá esto sea debido a que no las han cocinado adecuadamente. Hay que tener cuidado al cocinarlas porque sueltan mucha agua y esto puede ocultar su sabor. Para mí es una excelente seta si se cocina de forma adecuada porque nunca debemos olvidar que cada seta tiene su forma especial de cocinarla y combinarla con otros alimentos para sacarle todo su potencial. 
Posee un débil aroma, casi inapreciable cuando están muy húmedas, a almendras amargas, algunos especialistas en olores lo describen también como a hueso de cereza, y un sabor suave. Se puede comer cruda, cocinarla sola (a la plancha, frita, rebozada...) y es probablemente la seta que mejor combina con el marisco, además de con pescados y arroces.

Para todos aquellos que las vayáis a probar por primera vez mi consejo, que es aplicable a casi todas las setas cuando se prueban por primera vez, es cocinarlas a la plancha con una pizca de sal. De esta manera se aprecia mejor su aroma, su sabor y su textura y una vez que conoces estos detalles puedes utilizarlo con más conocimiento en la elaboración de otros platos.

Para muchos buscadores de setas no eres un setero de verdad hasta que no has encontrado setas de marzo, porque como ya hemos dicho anteriormente no es fácil localizarlas. Curiosamente la atracción que produce en los animales nos ayuda muchas veces a localizarlas porque vemos trozos de setas mordisqueados por el suelo y como la carne es blanca esta resalta mucho sobre el color del suelo. Por tanto, si encontramos trozos mordisqueados de setas en el suelo ese será un buen sitio para comenzar a buscar, ya que las setas de marzo suelen salir en grandes grupos y por lo tanto es posible que haya más ocultas bajo la hojarasca.


Para encontrar esta difícil seta es conveniente saber leer el bosque, y es necesario tener algún conocimiento extra, por ejemplo, el Hygrophorus marzuolus comparte hábitat con el Boletus pinophilus, además posee una “seta chivata” como es el Entoloma hirtipes, que se desarrolla al mismo tiempo y en la misma zona. Y para finalizar también nos puede servir de ayuda una planta conocida como Hepatica nobilis que es fácil de reconocer gracias a sus flores violetas y crece en lugares que son propicios para el desarrollo del Hygrophorus marzuolus. 


Supongo que muchos os estaréis preguntando si las setas de marzo se pueden confundir con alguna otra especie de apariencia similar y que sea tóxica. Bueno pues la respuesta es no, la época de aparición de la seta de marzo hace imposible la confusión con otras especies afines morfológicamente. La única especie similar es el Hygrophorus camarophyllus pero esta seta sale en otoño. 

Y otra pregunta que me hace la gente habitualmente es: “¿Entonces esta es la única seta que sale en esta época del año?”, supongo que queriendo ir al bosque y coger las primeras setas que encuentren.

Esta vez la respuesta es no, porque el final del invierno y la primavera, si las condiciones meteorológicas han sido las adecuadas, nos proporcionan distintas especies de setas. No es extraño encontrar especies de los géneros Cantharellus, Hydnum, Morchella, Helvella, Gyromitra o Pleurotus entre muchas otras.


Como en otras ocasiones voy a trascribir el bello poema dedicado a la “Seta de Marzo” de Matías Solana Hernández en su libro “Posetas Poemario”, en el cual el poeta nos muestra con una belleza sutil la época del año en la cual se ha salir a buscar esta especie y las condiciones particulares de su cutícula.

Todavía blanquea la cumbre de la sierra,
lleva copos el viento que robo de los pinos.
Hay nieve en las umbrías, charcos en los caminos.
El sol curioso asoma, si le deja la nube, al espejo del río.
Hundida en la tierra temblando de frío
entre la hojarasca se esconde,
a la espera de la primavera.
La seta primera, la que nadie espera,
la que entre la nieve se oculta discreta,
Cuando oculta, blanca, cuando asoma, negra.

Ahora solo queda salir al bosque e intentar ser quien encuentre a la “Seta Durmiente”.

Para finalizar os dejo alguna receta con estas setas:



Tosta de marzuolus y trigueros.

Ingredientes: Pan hogaza, espárragos trigueros, tomate natural, setas de marzo, aceite de oliva y sal en escamas.

Preparación: En una plancha, con unas gotas de aceite de oliva, cocinamos los espárragos, los tomates en lonchas y las setas en laminas. Tostamos unas buenas rebanas de pan y montamos las tostas colocando los ingredientes. Salamos al gusto y servimos.


Merluza con seta de marzo.

Ingredientes: setas de marzo, merluza, ajos, aceite de oliva virgen extra, vino blanco, laurel, perejil y harina.

Elaboración: Si se puede cocinar en cazuela de barro. Freímos las setas con aceite de oliva, unos dientes de ajo con la piel y unas hojas de laurel. Añadiremos las rodajas de merluza con sal. Después, un poco de perejil picado y el vino, que dejaremos reducir sin pasarnos en la cocción de la merluza. Cuando la merluza este casi lista, espolvoremos con un par de cucharadas de harina para espesar la salsa. En este momento, es necesario mover la cazuela con pequeños vaivenes, ya que si la meneamos con algún utensilio de cocina romperemos el pescado. Probaremos de sal, y si fuese necesario rectificaríamos. Pensar que, una vez apagado el fuego, la cazuela de barro seguirá aportando calor al guiso, y es importante no pasar de cocción la merluza. 


Risotto de marzuelos y espárragos silvestres

Ingrediente: 350 gr de arroz, 200 gr de marzuolus, 200 gr de espárragos silvestres, 1 cebolla, 1 vaso de vino blanco, 1’5 litros de caldo de verduras, 50 gr de queso parmesano, 50 gr de mantequilla y sal.

Preparación: Cortaremos las setas, los espárragos y la cebolla, está muy fina. Pocharemos la cebolla en una cazuela con un poco de aceite de oliva. Añadimos los espárragos y cuando se hayan empezado a dorar añadiremos las setas. Cocinaremos a fuego medio hasta que hayan perdido toda el agua. Añadimos el arroz y lo doramos durante un par de minutos para evitar que se rompa después. Mezclamos bien con las verduras y las setas, añadimos el vino y dejamos evaporar el alcohol.
Entonces empezamos a echar 3 o 4 cazos de caldo caliente y mientras vamos removiendo constantemente el arroz con una cuchara de madera y añadiendo poco a poco el resto del caldo hasta que casi no quede y el arroz este en su punto. Retiramos la cazuela del fuego y añadimos la mantequilla y el queso rallado, mezclándolo bien. Dejamos reposar 5 minutos y servir caliente.

Buen provecho.