NATURALEZA DESDE SIGÜENZA

Una visión de la naturaleza de Sigüenza y su comarca por Javier Munilla

miércoles, 30 de mayo de 2018

EL COLIBRÍ IBÉRICO


Existen en la Península Ibérica muchas leyendas rurales sobre animales y plantas casi mitológicos o cuanto menos, fabulosos. Dentro de estos dudosos mitos siempre se encuentra fundamentos verdaderos que la imaginación, por sus extraños derroteros, ha guiado a ciertas personas para crear estas fabulas sobre serpientes peludas, gusanos venenosos, la bicha, colibríes ibéricos, el saetón, plantas que envenenan con solo mirarlas, etc. En resta entrada del blog vamos a tratar una de las creaciones más recientes, creo que en parte es debida a los documentales de naturaleza que desde el último cuarto del siglo pasado nos acercaron a todos las distintas maravillas que habitan en nuestro planeta.

En distintos pueblos, a lo largo y ancho de nuestro país, se ha podido escuchar afirmaciones de personas que juraban y perjuraban a ver visto en prados o bosques cercanos a colibríes entre las flores. Cuando los describen hablan de un pájaro muy pequeño que es capaz de volar en línea recta, hacia atrás, arriba, abajo e incluso de forma invertida para colocarse en la posición adecuada y poder obtener su alimento de las flores o realizar bruscos cambios de dirección si es molestado y que bate las alas a tal velocidad que no se pueden apreciar. Podría ser cierto sino fuera porque los colibríes son aves que habitan en América y no en Europa. Entonces debemos preguntarnos: 

¿Que han contemplado estas personas que aseguran haber visto un colibrí? 

En primer lugar, debemos visionar la forma y el vuelo de un colibrí y buscar algo semejante que pueda existir dentro de la fauna ibérica. Siguiendo este método llegamos a la conclusión de que en España habita un insecto realmente espectacular e inesperado para mucha gente que no conoce las distintas especies de fauna que cohabitan con nosotros en nuestra Península Ibérica. 

Por su forma de volar centramos nuestras pesquisas en una mariposa, más grande que un abejorro, de cuerpo robusto y que posee un frenético batir de alas imperceptible al ojo humano y que produce un zumbido audible.


Nuestra sospechosa es conocida por los aficionados a la naturaleza como “Mariposa Esfinge o Mariposa Colibrí” (Macroglossum stellatarum), el sobrenombre de colibrí creo que nos indica que hemos dado con la solución del misterio. Además, su nombre científico nos indica otro rasgo que nos ayudará a la resolución del misterio ya que “macroglossum” significa lengua grande, mientras “stellatarum” hace referencia al género de plantas de las que se alimentan cuando son orugas.


Esta especie de mariposa bate las alas de forma muy enérgica, más de 80 aleteados por segundo, mientras vuela alimentándose del néctar de las flores y esta característica es la que ha podido llevar a la confusión a esas personas que la confundieron con un colibrí ya que es increíble la afinidad del vuelo de las dos especies, mariposa y ave, que ni siquiera habitan en los mismos continentes, además su larga espiritrompa ha podido ser confundida con un largo y fino pico. 

Esta confusión como hemos comentado al comienzo del artículo puede que este causada por la visión de documentales sobre los pequeños pájaros en televisión o internet y por no prestar atención a las antenas y anatomía de nuestra mariposa.

Las mariposas colibrí son originarias del viejo mundo, por lo que encuentran comúnmente en la zona sur de Europa, el norte de África, así como en el centro y oriente de Asia. Aunque estos son sus hábitats permanentes, también es posible que durante el verano extiendan sus dominios al norte de Europa, la India y el sureste asiático.

La Mariposa esfinge colibrí es un lepidóptero de la familia Sphingidae (de aquí lo de esfinge), a diferencia de la mayoría de los esfíngidos que son nocturnos, las mariposas colibrí son de hábitos diurnos y aunque posada lo parezca no es una polilla. Es capaz de volar a pleno sol, bajo la lluvia o con frío, algo muy raro entre las mariposas. Las podemos observar durante todas las horas del día, aunque las del mediodía son las de mayor actividad para ellas. Debido al alto consumo energético que demanda su forma de volar necesitan alimentarse con frecuencia para obtener suficientes azucares y grasas.
Las mariposas adultas tienen la cabeza bien diferenciada con ojos grandes y nítidos y dos antenas engrosadas, el tórax y el abdomen son anchos y aplanados con escamas que se asemejan a la cola de un pájaro, más coincidencias con los colibríes. Su desarrollada espiritrompa les permite succionar el néctar de las flores en pleno vuelo, sin posarse sobre ellas y las alas poseen una envergadura de apenas 45 mm; las delanteras son estrechas, puntiagudas de un color parduzco con puntos y líneas negras mientras que las posteriores son de un color anaranjado más vivo. Cuando están posadas mantienen las alas planas y dirigidas hacia atrás como si fuesen flechas.


Las mariposas colibrí son multivoltinas, lo que quiere decir que pueden tener varias generaciones por año, generalmente dos o tres según la climatología. Después del apareamiento, las hembras ponen por separado cada uno de sus huevos, sobre las plantas herbáceas del género Gallium, Rubia, Epilobium, Centranthus y Stellaria, pudiendo llegar a poner hasta 200 huevos en una misma puesta.

Los huevos tienen una apariencia ovoide de color verde y suelen eclosionar a los 8 días. Las larvas recién salidas son de color verde pálido y según se van desarrollando se vuelven de un color verde más intenso, con dos líneas transversales amarillas. Poseen un apéndice en forma cuerno en la parte de atrás que es característico de las esfinges; cuando están casi listas para entrar a la etapa de crisálida se vuelven de un color parduzco.

Las crisálidas de las mariposas colibrí se pueden encontrar en las plantas de las que se alimentaban cuando orugas o en el suelo. La crisálida es de color marrón claro traslúcido y destaca la probóscide prominente y las escamas en el otro extremo. Emergen como mariposas adultas o imago, sin mucha variación en los colores y las características anatómicas de los individuos adultos. Son mariposas muy longevas ya que pueden alcanzar los 4 meses de vida, bastante en comparación con otras especies de mariposas.


Pasan gran parte del día alimentándose e incluso durante el apareamiento continúan alimentándose constantemente. Sus preferidas son las flores que generalmente están cargadas de néctar, violetas, jazmines, verbena, etc. Todavía se está investigando la manera en que los individuos de esta especie son capaces de reconocen dentro de una amplia extensión de flores las que ya han sido libadas, hecho que les permite no gastar energía en visitar esas flores que ya no tienen néctar.

Muchos de los individuos mueren a causa del frío invernal, pero como algunas otras mariposas, las “esfinge colibrí” son capaces de migrar hacia climas más cálidos o hibernar en grietas, troncos o en nuestras diferentes construcciones humanas. La hibernación comienza con la bajada de las temperaturas, el año pasado las últimas las pude observar volando a primeros de noviembre, y se suele extender en nuestra zona hasta finales de marzo dependiendo de las temperaturas, pero sobre todo de la cantidad de reservas que haya podido acumular antes de entrar en este periodo de letargo. En este tiempo se posan con las alas plegadas en un sitio seguro, que puede ser un agujero en un tronco o el interior de una edificación, y dejan pasar los días en este estado de letargo.


La verdad es que entiendo que haya personas que las confundan con colibríes por su forma de volar y recomiendo a los lectores que salgan a los campos en busca de estas increíbles criaturas y dediquen un tiempo a observar su vuelo estoy seguro que les hechizara perpetuando la leyenda de los colibríes ibéricos.


En nuestras manos esta conservar su medio para que podamos seguir disfrutando de su peculiar vuelo.





lunes, 30 de abril de 2018

COLMENILLAS, LAS REINAS DE LA PRIMAVERA




Morchella esculenta var. rotunda

Las abundantes nevadas y lluvias de los últimos meses nos hacen pensar en una esplendorosa primavera llena de vida y color. Los campos, es más que probable, se llenaran de flores y esperemos que también de distintos tipos de hongos entre los que se encuentran algunos de los más exquisitos para nuestro paladar. En primavera podemos encontrar “Setas de marzo”, “Setas de cardo”,” Boletos reales”, “Setas de San Jorge”, “Colmenillas”, etc.… Y la entrada de hoy se la vamos a dedicar a estas últimas.

Las populares “colmenillas” pertenecen a la clase de hongos conocidos como Ascomycetes y a la familia Morchellaceae. Dentro de esta familia existen distintos géneros: Mitrophora, Morchella y Verpa

Estas setas presentan un pie hueco, más o menos liso y bastante frágil y un sombrero formado por alveolos. 

En el género Mitrophora el sombrero tiene forma de mitra, de ahí el nombre de mitrophora, y el pie se une con el sombrero en el medio, quedando un claro borde saliente. En España solamente está catalogada una especie, la conocida como “crespillo”, Mitrophora semilibera.

Mitrophora semilibera

En el género Verpa el sombrero es pequeño parecido a un dedal levemente verrugosos, casi liso y sin celdas. El pie es de color crema blancuzco, escamoso, hueco y largo, su unión con el sombrero se produce en la parte alta del pie. Existen 10 especies distintas y actualmente parte de sus taxones pasaron a pertenecer al género Ptychoverpa.

El motivo es que las ahora consideradas Ptychoverpa tienen el sombrero con celdas y costillas, parecidos a las Morchellas y las Mitrophoras.

Ptychoverpa bohémica

Y las consideradas Verpa tienen el sombrero rugosillo o casi liso. El género Verpa, dentro de la familia Morchellaceae, está considerada gastronómicamente inferior o sin interés culinario.

Verpa digitaliformis

En el género Morchella la forma del sombrero, puede ser globosa, cónica o puntiaguda, con alveolos irregulares separados por costillas paralelas, sinuosas o arbitrarias. Sus colores son muy variables, en la misma especie pueden pasar de tonos muy claros a oscuros dependiendo de la exposición al sol o de la edad. El pie tiene pequeñas escamas y suele ser de color blancuzco o cremoso, siempre más claro que el sombrero y la inserción con el sombrero es imperceptible. 

Existen 13 especies distintas en la Península Ibérica, agrupadas en tres grandes taxones: Rufobrunnea, Esculenta y Elata.

Morchella elata var. tridentina

La determinación da cada especie es complicado y debemos fijarnos en las características macroscópicas para determinar los distintos taxones:

Las Costillas: Las podemos clasificar en dos tipos: las primarias dispuestas más exteriormente, grandes y bien visibles y las secundarias, más interiores, delgadas y que interconexionan con las primarias.

Los Alveolos: Su disposición puede ser ordenada o arbitraria dependiendo de la disposición de las costillas. También se clasifican en primarios y secundarios dependiendo de su situación y notoriedad. 

La Valécula: Que es la hendidura en la unión del sombrero con el pie. 

Morchella esculenta var. umbrina

Los hongos de la familia Morchellaceae aparecen hacia la mitad del Triásico, hace 240 millones de años, y no es hasta el inicio del cretáceo cuando se diferencian los distintos géneros, aproximadamente hace 130 millones de años. Es entre mediados y el final del mioceno, entre 13 y 5 millones de años, cuando se observará una rápida diversificación de las especies; gracias a la aparición una gran variedad de flora y es por ello que las colmenillas crecen en distintos hábitats.

Una de las primeras cosas que nos llama la atención de estas setas son sus distintos nombres populares y como a través de ellos se puede apreciar la división de las dos "Españas" en sentido micológico. La España amante de las setas (micófila) las conoce como “colmenillas” en recuerdo a las colmenas de las abejas de las cuales se extrae la exquisita miel y la España que odia a las setas (micófoba) las llama “cagarrias” dando a entender que son un detritus no apto para el consumo.

Morchella esculenta var. vulgaris

Pero la realidad es que las setas del género Morchella son muy apreciadas en la cocina por su excelente aroma, sabor intenso que recuerda ligeramente al tocino y una textura cartilaginosa y elástica. Estas setas alcanzan precios altos en el mercado y son setas que necesitan un tratamiento especial a la hora de cocinarlas ya que poseen una toxina hemolítica (destructora de los glóbulos rojos sanguíneos) que no se desactiva si no se realiza una cocción de unos 30 minutos, entre 70º y 90º C, y se desecha el agua de la misma. Además, recientemente se ha descubierto que en crudo o con poca cocción también pueden provocar síndrome cerebeloso (temblor en las manos, descoordinación motora e inestabilidad) que desaparece a los pocos días. Por estos motivos es totalmente desaconsejable su consumo en crudo. Otra forma de eliminar la toxina es desecándolas y cuando queramos volver a utilizarlas se deben rehidratar alrededor de media hora en agua tibia y después realizar un hervor de 20 minutos, eliminando el agua de la cocción. 

Su forma de panal y con una superficie del sombrero llena de huecos, puede cobijar diversos animales, especialmente artrópodos, pequeñas babosas y caracolillos. Por esta razón precisan una exhaustiva limpieza antes de cocinarlas o someterlas al secado; su pie cuyo su interior es hueco es conveniente revisarlo también.

Morchella elata var. importuna

Volviendo al nombre, Morchella proviene una antigua palabra alemana, morchell, que significa esponja. Es muy apropiado porque su apariencia externa es muy similar a la de una esponja. También son conocidas como “Morillas” o “Pescado de secano”, ya que cuando se preparan cortadas a lo largo, empanadas y fritas se asemejan a la forma de un pescado. En los Montes Apalaches, al este de EEUU, son conocidas como “Merkel” que proviene de una palabra del dialecto de los indios Apalaches que significa “milagro”, este curioso nombre procede de la leyenda de una familia que se salvó de morir de hambre en las montañas gracias a que encontraron colmenillas y de esta forma pudieron alimentarse y sobrevivir.

Las “colmenillas” crecen en distintos y diversos hábitats, orillas de río, prados, todo tipo de bosques, en terrenos removidos (como curiosidad antiguamente solían encontrarse muchas colmenillas en los cementerios) y también brotan en grandes cantidades después de los grandes incendios forestales.  Cuenta la leyenda que la cosecha más grande de colmenillas que ha habido en Europa fue en Normandía después de la batalla que se ocasionó durante el desembarco de las tropas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial.

Para finalizar también es importante advertir que nunca debemos confundir las colmenillas con otras seta tóxicas del género Gyromitra, entre ellas la conocida como Gyromitra esculenta, que crece también en primavera en bosques de coníferas. Nos ayuda a distinguirlas las forma del sombrero, no tienen forma de panal, esta última tiene una forma parecida a un cerebro. De este género ya hablaremos en otra ocasión.

Gyromitra esculenta


miércoles, 4 de abril de 2018

ABUBILLA, EL GALLO DE MARZO


Llega la primavera y con el fin del invierno la madre naturaleza parece despertar. Nuestros campos y bosques comienzan a llenarse de infinitos colores y de hermosas melodías; una gran algarabía es lo que nos espera cuando salgamos a disfrutar en nuestro entorno natural. 

Según los cálculos del Observatorio Astronómico Nacional, la primavera comenzó el 20 de marzo a las 17h 15m, hora oficial peninsular. Pero ¿Cuando los que disfrutamos al aire libre podemos afirmar con cierta rotundidad que la primavera ha llegado a nuestra tierra? 
Pues cuándo podamos escuchar y observar al protagonista de nuestra entrada del blog, conocido en la tradición popular como “gallo de marzo” y comúnmente como “Abubilla” (Upupa epops).

La Abubilla es una de las aves más populares de España, su cresta de color canela con las puntas negras es un rasgo inconfundible para identificarla, el contraste de su plumaje canela, negro y blanco forman un conjunto llamativo que hace a este pájaro fácil de identificar. El pico es largo, delgado, curvado hacia abajo, de color negruzco; las patas son grises y el iris de los ojos pardo. Las hembras se parecen mucho a los machos, pero su plumaje suele ser menos contrastado.

La Abubilla cuando está tranquila, mantiene la larga cresta, de 28 plumas, recogida hacia atrás, pero en cuanto se alarma la despliega; el vuelo de las abubillas es ondulado recuerda vagamente al de las mariposas con frecuentes cambios de dirección. No suele volar largas distancias antes de volver a posarse, aunque se haya levantado alarmada. 
Su canto es un característico “up-pu-pu-pu”, grave y de largo alcance, que ha dado lugar a su nombre en latín “Upupa”.

Las abubillas son un gran aliado para los seres humanos ya que se alimentan de insectos, de crisálidas de la procesionaria del pino y de orugas recién enterradas, de larvas de coleópteros, hormigas y dípteros y sus larvas. También puede alimentarse de escolopendras, arañas, caracoles y lombrices. Sus presas grandes son muertas a picotazos y a menudo si el tamaño de la presa lo permite son lanzadas al aire y luego capturadas con tanta habilidad que resbalan dentro de la boca de la abubilla. Su pico es muy largo, y lo utiliza para desenterrar las larvas que encuentra mientras camina sobre el suelo, a veces durante la reproducción lleva pequeñas lagartijas para que se alimenten las crías. 



Esta forma de alimentarse a creado en algunos pueblos la leyenda de que las abubillas son capaces de detectar agua subterránea cuando golpea con su pico la tierra, algo que además de ser falso es muy curioso porque las abubillas como aves principalmente esteparias suele bañarse en la arena, pero nunca en el agua y raramente se las puede observar bebiendo agua ya que el líquido que necesitan lo obtienen de sus presas.

El celo comienza en las últimas semanas de abril, en este tiempo podemos ver a los machos luchando por el territorio. Las abubillas se emparejan de por vida y si nadie las molesta suelen ocupar idéntico lugar para anidar e incluso el mismo agujero un año tras otro. Pueden anidar en huecos en árboles, entrantes de muros, edificios, desvanes, grietas, ruinas, etc. En los bosques siente predilección por viejos troncos caídos en el suelo bien en su interior o bajo ellos.  Las hembras limpian los nidos sacando cualquier material que encuentra dentro, ya que no suelen utilizar ningún tipo de material para crear el nido.
Algunas veces puede observarse a los machos cortejar a las hembras, incluso cuando éstas están dentro de los nidos, llevándoles comida. 

Algunos ornitólogos han observado a machos llevando al nido trozos de estiércol de vaca o excrementos de oveja y cabra. Con el estiércol recolectado más el que producen las mismas aves y los restos de insectos hacen que el olor que desprende el nido y sus ocupantes, adultos y crías, sea muy desagradable, pero esta es la manera con la que las abubillas se protegen de posibles predadores; aunque esta estrategia defensiva suele fallarle muchas veces especialmente ante lagartos y culebras que en cuanto ven una oportunidad depredan los huevos. La incubación dura aproximadamente 3 semanas y mientras dura la incubación el macho alimenta a la hembra en el nido continuamente y vigila desde cerca.

Cuando nacen las crías el macho aporta insectos que entrega a la hembra para que ésta cebe a los pollos. Los excrementos de los pollos como hemos comentado anteriormente no son retirados esto hace que el nido quede pronto convertido en una verdadera cloaca. Además las abubillas poseen otra baza oculta para su defensa odorífera, y por ese motivo en el nacimiento de la cola se desarrolla en pocos días una glándula uropigial que utilizan para restregarse por todo su plumaje una secreción defensiva pestilente que hace que el individuo desprenda un nauseabundo olor y así ningún predador quiera comérselo, pero ya sabemos que a veces el hambre es más fuerte que la repugnancia y si este olor no hace retirarse al depredador e insiste en penetrar en el nido, las jóvenes abubillas son capaces de lanzarle una rociada de heces dirigidas contra la cara del agresor. 
Este olor que desprenden, junto con la nula limpieza del nido, les ha ganado el apelativo de "aves apestosas". Los pollos crecen rápidamente y en 4 semanas los pollos ya emplumados salen del nido. Una vez que los pollos han salido del nido la familia merodea cerca del nido durante 2 semanas hasta que los jóvenes ya son capaces de comer solos.

La abubilla es una especie migradora transahariana que llega a nuestra comarca con la llegada del buen tiempo y el aumento de las horas de luz. Por desgracia en muchas zonas ha llegado a ser escasa y en ello influye la creciente tala de especies arbóreas autóctonas y sobre todo el uso de insecticidas en los campos. 



Pero no en todos los lugares la abubilla tiene mala fama por su olor. Entre los egipcios era el emblema de la piedad filial y figura en relatos populares del Talmud; para los persas era símbolo de virtud y en la mitología árabe su presencia atrae la felicidad y el amor. Además, por votación popular, es el ave nacional de Israel desde al año 2008, aunque allí es conocida como "Hoopoe" o "Dujifat" que es como se la menciona en la Biblia y se la considera el símbolo de la sabiduría. 

En el Islam, la abubilla se asocia con el Rey Salomón, el profeta Suleyman para los musulmanes, quien habla con los animales y que fue “Quién le dio a la abubilla una cresta con plumas doradas” como corona. Esta historia se basa en una leyenda árabe que fue relatada por un poeta israelí, Hayim Naxman Bi’alik. Dentro del relato se cuenta que cuando el trabajo real abrumaba al rey Salomón, este solía tomarse vacaciones en una ciudad especial llamada Tadmor que construyó con este fin en medio del desierto. El rey volaba hasta allí durante días en su águila blanca personal y mientras estaba en esta ciudad en medio del desierto era la abubilla quien le traía noticias de su amada, la reina de Saba, y de su magnífico reino. En premio por su dedicación como mensajera le otorgo su cresta dorada. (Corán 27:20-28).

En el siglo XIII, el poeta místico persa Farid-ud-Din’Attar inmortalizó a la abubilla, convirtiéndola en la heroína de un viaje que emprenden treinta pájaros en busca del Simorgh, una criatura voladora de carácter mítico y benevolente. El relato del poeta cuenta que al final de su búsqueda, cuando encuentran al Simorgh, se dan cuenta de que se trata de ellos mismos. Pero a lo largo del relato, la abubilla tiene el papel de mensajera, de intermediaria entre el mundo visible e invisible, encarnación de la verdad y de la sensatez.



Pero ya se sabe que lo peor que le puede pasar a cualquier ser vivo es estar incluido dentro de las falsas y supersticiosas creencias populares y peor todavía para él si se le atribuyen propiedades medicinales o curativas por aplicación de partes de su cuerpo. Y por desgracia para nuestra protagonista ha tenido que sufrir esa lacra, para muestra unos pocos ejemplos:

En algunos lugares se cree que la abubilla hace su nido invisible, por ello antiguamente los mercaderes llevaban en el bolsillo una cabeza de este pájaro para que no les engañaran en los tratos.

Que colocar sus plumas en el hogar protege contra el mal de ojo y expulsa los sortilegios; y que su sangre se utiliza para escribir encantamientos que deben escribirse utilizando su pico para escribir; su cerebro es ingrediente principal para preparar ungüentos y filtros mágicos, entre ellos el elixir de amor, o que sus ojos son capaces de descubrir tesoros ocultos.

En el Magreb, los jóvenes han de devorar su corazón para que se les despierte el gusto por los estudios religiosos. Además, obtendrán gran éxito en los estudios si utilizan un ala seca del pájaro como marca páginas.

En Francia, los pastores aseguraban que, si se llevaba colgada del cuello la lengua disecada de una abubilla se recobraría la memoria perdida.

En España las leyendas decían que era uno de los ingredientes principales utilizados por las brujas en sus brebajes y pócimas, pero en la mayoría de los casos era para buenos preludios, como la de potenciar la agudeza intelectual o fortalecer la integridad.

En La Mancha a la abubilla se le llama cuquillo, por su canto, y simboliza el mal olor. Por eso en muchos pueblos, el comentario “hueles a cuquillo” puede ser una grave ofensa.

Como hemos podido observar es curioso como tratan las diferentes culturas ciertas cosas, demostrando fehacientemente la estupidez e incultura que antiguamente, y por desgracia todavía en algunos lugares actualmente, llevaba a la raza humana a exterminar o llevar al borde de las extinción a distintos animales y plantas sin ningún criterio científico. 

Curioso es también como tratan las distintas religiones a los distintos seres vivos que acompañan al ser humano en el planeta, como hemos comentado anteriormente en el Corán la abubilla es considerada un ave buena, mientras que la religión que en el judaísmo  es una las “aves impuras o animales impuros mencionados en la Torá”. (Levítico 11:13-20 NVI) o que en la época medieval era considerada como un símbolo de todo lo demoníaco y maligno.

Y para finalizar una divertida y, por supuesto, sin sentido creencia: En algunos pueblos del sur de España se creía que si una persona miraba fijamente a una abubilla, engordaba. 





miércoles, 28 de febrero de 2018

PICO PICAPINOS


El Pico picapinos (Dendrocopos major) es dentro de la familia de los Picos (Picidae) el que posee un plumaje más llamativo y su identificación no ofrece duda alguna. 



La subespecie Dendrocopos major hispanus ha sido asignada a los picos carpinteros que viven en la Península Ibérica. Se caracteriza por poseer un plumaje que en conjunto resulta más oscuro que el de otras subespecies europeas y el promedio alar medido es más bajo de todas las subespecies del Paleártico occidental.

Para distinguir un Pico picapinos debemos fijarnos en que su tamaño es menor que el de una paloma y que básicamente poseen un plumaje blanco y negro con su zona anal de un rojo intenso delimitada por un vientre blancuzco y con dos grandes manchas blancas ovales en los hombros. Además, posee unas listas negras a ambos lados de la cara y el cuello, que enlazan con el pecho, el pico, los hombros y la nuca. En esta especie es fácil distinguir a machos de hembras y a juveniles de adultos gracias a su dimorfismo sexual se aprecia sobre todo en la nuca.

Damos ahora la descripción académica de un macho adulto:

Las partes superiores son negras con la frente amarillenta, la nuca roja y la parte superior de la cabeza,  conocida como píleo, es de un negro intenso. La cara, la garganta y un parche pequeño a los lados del cuello son blancos ligeramente teñidos a veces de ocráceo muy claro o parduzco. Los carrillos de color blanco están separados de la garganta por una estrecha banda negra; la figura es ovalada muy eminente y, como hemos dicho anteriormente, las partes inferiores son blanco ocráceas y a partir de la mitad del vientre las plumas tienen color rojo vivo, extendiéndose por debajo del nacimiento de la cola.
A las plumas de la cola se les llama timoneras o rectrices (del singular rectrix) y su función principal es la de ayudar en la generación de empuje y sustentación, permitiendo de esta manera el vuelo, en nuestro protagonista las rectrices centrales son negras y las rectrices externas son blancas y negras, son muy fáciles de observar cuando el individuo apoya la cola contra la superficie de un árbol. El obispillo, forma parte del plumaje superior de un ave y está situado donde termina la columna y empieza la cola, es de color negro; el pico es gris plomo algo más pálido en la base y las patas y pies son de un color gris o gris verdoso.



Ahora para diferenciar al macho descrito de una hembra debemos fijarnos en su cabeza, ya que las hembras carecen de la mancha roja en la nuca, el resto del plumaje es igual.  Y para distinguir los jóvenes de los adultos debemos primero observar otra vez la cabeza ya que estos poseen el píleo de color rojo, el los machos jóvenes llega hasta más atrás de los ojos mientras que en las hembras jóvenes es una especie de tupe en la frente, además la banda estrecha negra que nace en la base de las mandíbulas es discontinua y a menudo está punteada de blanco; El iris de los ojos es rojo en los adultos y pardo en los jóvenes. Pero si no podemos distinguir bien la cabeza por la distancia a la que nos encontramos o porque no se están quietos debemos saber también que para distinguir un juvenil de un adulto también podemos fijarnos en su plumaje ya que el de los jóvenes resulta más difuso, con las partes ventrales de color blanco sucio y una menor intensidad de rojo en la zona anal.



Si fácil es identificar el Pico picapinos cuando está posado, no lo es menos cuando vuela. Su vuelo es muy característico ya que cuando vuela realiza un fuerte aleteo seguido de un planeo en el que pierde altura rápidamente, enseguida vuelve a dar de un nuevo aleteo recuperando altura produciendo de esta forma un vuelo ondulado no demasiado alto y bastante rápido. Esta es un ave marcadamente forestal y eso marca su alimentación y su comportamiento.

El Pico Picapinos sube por los arboles apoyado en su cola y sujetándose con las uñas a la corteza y es esta posición en el árbol lo que hace especiales a estas aves; Para poder moverse en los árboles en esta posición sus patas son cortas y musculosas, con garras agudas para un agarre vertical firme, el pie posee cuatro dedos en los que dos dedos apuntan hacia adelante y dos hacia atrás, en forma de “X” lo que es una disposición perfecta para la escalada, a las aves que tienen los pies de esta forma morfológica se les denomina zigodáctilos. Este mecanismo de “dedos yugo” le permite trepar con facilidad, además las plumas de la cola, cortas y planas, funcionan de apoyo acentuando el apuntalamiento. Gracias a esta morfología el Pico picapinos se mueve muy bien verticalmente o hacia los lados, lo cual le permite subir o bajar por el tronco o rodearlo circularmente. y esta característica tan interesante de estas aves es la que ha inspirado a Franco Lodato, especialista en diseño biónico, a crear un piolet, cuya ergonomía protege de los impactos al escalador.



Estos movimientos sobre la corteza de los árboles son utilizados por estas aves principalmente para la búsqueda constante de alimento, para ello el Pico picapinos golpea la corteza de los arboles con su pico produciendo unas pequeñas hendiduras lo suficientemente profundas para alcanzar con su lengua insectos y larvas que se encuentren en el interior, además también usa estas hendiduras para sorber la savia que brota de los cortes realizados. La lengua de los picapinos es muy especial, puede ser hasta cinco veces más larga que el pico y es tan delgada que puede alcanzar a sus presas a través del túnel que realizado un insecto dentro del árbol o introduciéndola en el nido de las hormigas tanto si está dentro de un árbol o si está en el suelo. Su lengua retráctil se encuentra enroscada en el interior del cráneo en forma de espiral; es pegajosa, rugosa y acaba en punta de lanza, con cerdas apuntando hacia atrás que se unen por pequeñas fibras de colágeno, permitiendo la captura de pequeños insectos. Además, sus terminaciones nerviosas son muy sensibles y proporcionan al cerebro información sobre el tipo de material con el que está en contacto, permitiendo al carpintero saber si se ha asegurado alimento. El pico de estas aves es un cincel capaz de penetrar hasta en las maderas más duras.



Los Pico picapinos se caracterizan por el continuo martillear de su pico contra los troncos de los árboles, este comportamiento lo usa tanto para buscar alimento, fabricar el nido, marcar su territorio o para comunicarse la pareja con fines reproductivos. El Pico picapinos golpea el tronco de un árbol entre 18 y 25 veces por segundo (de 8.000 a 12.000 veces al día) a una velocidad de 6 m/seg. (21’6 Km/h), esto implica que está sometiendo a su cerebro a una fuerza de desaceleración de 1.200 veces la fuerza de la gravedad en cada golpe, si la fuerza de desaceleración que aguanta un picapinos se aplicará al cráneo de cualquier otro pájaro, su cerebro se desharía. 

¿Como consiguen entonces estas aves no morir por lesiones cerebrales?

Gracias a su anatomía, su pico es duro y resistente pero también elástico; los huesos del cráneo son esponjosos, en la mayoría de las aves los huesos del pico se unen a los huesos del cráneo, pero en los picapinos el cráneo y el pico están separados por un tejido esponjoso que absorbe el choque cada vez que el pájaro golpea su pico contra un árbol; en su cabeza hay muy poco espacio entre el cráneo y el cerebro para que el líquido encéfalo raquídeo reduzca las vibraciones y, para finalizar el hueso hioideo forma una estructura especial, unida a la lengua, que también amortigua la vibración.

La dieta alimenticia de este tipo de pájaros es muy variable en el tiempo y según el biotopo ocupado por los pájaros. En primavera y verano se alimentan principalmente de insectos, ya que en esta época se encuentran en más abundancia que en el resto del año, si los observamos durante estos meses y si es en época de cría todavía más podemos comprobar que actividad es incesante y pueden dejar un árbol limpio de insectos en muy poco tiempo, por lo que es un gran aliado para los arboles del bosque. Se alimenta sobre todo de los ejemplares adultos y las larvas lepidópteros, coleópteros, dípteros, himenópteros, etc. Ya hemos comentado su afición a beber la savia de los arboles actividad que realiza en lo que los ornitólogos ingleses denominan “el anillamiento de árboles”, que consiste en rodear el tronco realizando una hilera continua de pequeños agujeros redondeados de los que bebe la sabia que brota. En las coníferas la resina que gotea en los agujeros es bebida por estas aves. La savia de los arboles es rica en minerales y azúcares.



Otra curiosidad en los hábitos alimenticios de estas aves es que en época reproductiva puede llegar a ser un depredador de nidos de otras aves, muchos huevos son comidos por los Pico picapinos, así como algunos pollos todavía sin emplumar de pequeños pájaros, obteniendo así una dosis extra de valiosas proteínas. 

En los meses más fríos puede alimentarse de bayas y frutos secos; si habita bosques de coníferas, como es el caso de nuestro pinar, tiene una conducta muy interesante coge pequeñas piñas, con las patas o el pico, y se las lleva a un lugar que considera adecuado. Allí coloca la piña encajándola en la grieta de alguna roca, en la horquilla de las ramas de algún árbol o en alguna hendidura de la corteza y extrae los piñones de su interior para alimentarse. Algunos individuos son tan hábiles y poseen una querencia a un determinado lugar, que consideran adecuado para esta labor, que pueden observarse montones de piñas vacías que son arrojadas al suelo cuando han extraído todos sus piñones. Si recorremos el pinar fijándonos con atención podemos descubrir la presencia del lugar de trabajo del Pico picapinos con sólo examinar el pie de los árboles. Algunas veces también pueden observarse restos de avellanas y nueces a los pies del árbol o roca que nuestro protagonista utiliza de yunque. Su habilidad es tal que, si no encuentra un lugar adecuado para poder poner en práctica esta estrategia alimenticia, el mismo construye la oquedad donde colocar las piñas para ir despojándolas de las semillas. 
El Pico picapinos es el más vegetariano de toda la familia de los Picidae y también se alimenta de otros muchos frutos silvestres como hayucos, bellotas, escaramujos o los frutos de la hiedra.



Pero volvamos a la característica mas representativa de estas aves, su tamborileo constante que podemos oír en los bosques en cualquier época del año. Podemos observar que muchos individuos tienen una especial propensión por un determinado árbol y a él acude habitualmente a “tamborilear”. Este sonido, parecido a una ráfaga de metralleta, es efectuado por el choque del pico del ave contra el tronco de un árbol que hace de caja de resonancia, y por ello algunos individuos tienen como decimos anteriormente sus árboles predilectos, y en contra de lo que se pueda creer en la superficie del árbol no quedan marcas apreciables ya que es más el efecto de resonancia que posee el tronco que la potencia real del golpe continuado.
Ambos sexos tamborilean y su significación pudiera ser netamente amorosa, o de llamada entre los miembros de una pareja, o de limitación del territorio con otros individuos de la misma especie. Para poder escuchar en todo su esplendor el repiqueteo de los Pico picapinos pasearemos por nuestros bosques a partir de finales del mes de marzo hasta bien entrado el mes de mayo, aunque como hemos puntualizado anteriormente puede escucharse durante todo el año.



El Pico picapinos es una especie sedentaria que vaga por el bosque alejándose de su hábitat fuera de la época de la cría, pero que tiene una especial propensión a un lugar del bosque donde siempre podemos encontrar a la misma pareja o uno de los adultos emparejado con otro si por distintas causas alguno de los miembros de la pareja a muerto. 

¿Pero cual es el canto del Pico picapinos?

No podríamos describirlo con lo que los solemos conocer por canto. Su sonido es más bien un chillido agudo y fuerte que podríamos representarlo como “kiick-kiick” repetido e insistente, puede parecernos que lo que está haciendo es dar la señal de alarma ante nuestra presencia pero que en realidad este grito lo utiliza como nota de vuelo o de comunicación. Si está excitado estos gritos se repiten aceleradamente y suenan como “kiki-ki...” Emite también otros sonidos guturales.

A partir de principios de mayo y comienzan los rituales del celo en estas aves, son dignos de ver los vuelos efectúa la pareja formando una espiral en el aire y el ritual que muestran al posarse dejando las alas entreabiertas y temblorosas como si se abanicaran. Una vez que se han realizado los rituales de reproducción, llega el momento de traer al mundo la próxima generación de pájaros carpinteros, como también son conocidos. 
El Pico picapinos anida en el interior de un agujero en el tronco de un árbol, este nido es construido por ambos sexos y se sitúa a una altura variable; no siempre hacen un nuevo agujero pudiendo usar un mismo agujero año tras año. Sus agujeros son usados frecuentemente por otras especies para anidar, como puede ser el caso de los trepadores azules, carboneros, herrerillos, etc. La oquedad tiene forma elíptica, el agujero de entrada suele medir 5 x 6 cm. aproximadamente y penetra alrededor de 12 cm. para descender verticalmente ensanchándose en forma de bolsa. El lugar donde se depositan los huevos suele medir alrededor de 14 cm. de diámetro y está a una profundidad de la abertura de hasta 30 cm., aunque puede haber nidos menos profundos. En el fondo del nido no se deposita material y únicamente quedan allí pequeños trozos de madera y serrín. La puesta normal oscila entre 4 y 6 huevos que son de color blanco traslúcido ya que no necesitan ningún tipo de camuflaje al estar dentro de una oquedad. 



La incubación es efectuada por ambos miembros de la pareja de una forma muy organizada. Durante las dos primeras semanas la hembra incuba durante el día y es el macho el que permanece con las crías en el agujero durante la noche. Mientras la hembra suele utilizar como dormidero otro agujero hecho en un árbol cercano. Las primeras puestas pueden ser encontradas a partir de mediados de mayo, aunque lo habitual en nuestra zona es principios de junio. Los pollos nacen sin plumón ninguno y son alimentados por ambos adultos con insectos, pronto se vuelven muy chillones y después de unos días emiten un siseo cada vez que uno de los padres entra con el cebo, las crías son cebadas durante tres semanas, pasado ese tiempo los jóvenes picapinos salen del nido y vuelan por las ramas próximas donde continúan siendo alimentados. Transcurrido aproximadamente un mes desde la puesta los adultos se desentienden de los jóvenes y estos comienzan a vagar por el bosque. La pareja se separa hasta la siguiente primavera donde se volverán a encontraran si ninguno de ellos ha sufrido un terrible percance, por ese motivo durante el otoño y el invierno suelen verse a los distintos individuos de picapinos en solitario.
El Pico picapinos en la Península Ibérica es una especie sedentaria, salvo condiciones extremas de la climatología, aunque como causa de la dispersión de las crías estas pueden realizar pequeñas migraciones.



El Pico picapinos forma parte de esa bella cultura popular que amaba, cuidaba y respetaba la naturaleza porque sabia que formaba parte de su vida y de su subsistencia. 

Por ejemplo, el Pico picapinos ayudaba y ayuda a predecir el tiempo atmosférico. Decimos que cuando el tamborileo de estas aves se escucha a mucha distancia es porque va a llover.

Esto tiene una explicación física, ya que cuando hay una atmósfera cargada de humedad entonces la transmisión del sonido es indudablemente mayor.



lunes, 22 de enero de 2018

BUITRES: ALIADOS DE LOS DIOSES


Cuando hablamos de buitres a la mayoría de personas la imagen que les viene a la mente es la típica de un ave alimentándose de carroña, esto le ha llevado a no gozar de una buena reputación entre muchas personas por que lo asocian al oportunismo o la desgracia. Solo necesitamos oír exclamaciones como “No seas buitre” o “Fondos buitre” tan de actualidad en estos tiempos. 
Pero esa imagen no era así antiguamente ya que el buitre era un ave benefactora porque al alimentarse de carroña no perjudicaba los intereses de los humanos y les libraba de los molestos cadáveres que quedaban abandonados en el campo. Es más, para muchas culturas antiguas y actuales los buitres pueden ser considerados ángeles o mensajeros de Dios. 


Según nos cuentan Silio Itálico y Elanio, historiadores romanos, celtíberos y vacceos pueblos prerromanos que habitaron en la Península Ibérica, consideraban un honor morir en el combate y un crimen quemar el cadáver del guerrero así muerto; según Silio Italico (25-101): “Los celtíberos consideran un honor morir en el combate y un crimen quemar el cadáver del guerrero así muerto; pues creen que su alma remonta a los dioses del cielo, al devorar el cuerpo yacente el buitre”, y según Claudio Eliano (175-235) refiriéndose a los vacceos “…dan sepultura en el fuego a los que mueren de enfermedad..., más a los que pierden la vida en la guerra... los arrojan a los buitres, que estiman como animales sagrados".
Este ritual, destinado a los que morían en combate, consistía en depositar sus cadáveres en determinados lugares, para que fueran comidos por lo buitres. Estas aves eran consideradas psicopompos, es decir, seres que en distintas mitologías y religiones tiene el papel de conducir las almas de los difuntos hacia la ultratumba, cielo o infierno o lo que es lo mismo embajadores entre el mundo de los humanos y el de los dioses; ya que al mismo tiempo que descarnaban su cuerpo transportaban su espíritu directamente a la deidad celeste. Este ritual era considerado más puro que la incineración, ya que evitaba el contacto con la tierra. 


Y aunque este tipo de rituales suenen a épocas muy lejanas la realidad es bien distinta y en muchas culturas actuales continúan considerando a los buitres como ángeles encargados de ayudar a los muertos a llegar al Cielo.

En el Tíbet, en las tierras de Litang, a 4.600 metros altitud, el suelo es demasiado duro para cavar una fosa y escasea la leña para hacer fuego. En esta zona los muertos son entregados a los buitres desde hace 5.000 años en un rito inmemorial que se cree que fue introducido por los nómadas en tiempos de Zaratustra. Ellos llamaban a los altares donde se depositan los cadáveres como las “Torres del silencio”. El procedimiento es el siguiente:
Se desnuda el cuerpo de la persona fallecida, se rasura el pelo y se descuartiza el cadáver del ser querido con un cuchillo. Una vez separados los huesos de la carne, se machaca el cráneo con un martillo y se dejan sus restos sobre una piedra, donde son devorados por los buitres. Solo cuando las aves terminan de comer, se considera que su alma ha ascendido a los cielos. Durante el ritual, conocido como “funeral celeste”, el sacerdote, rogyapa, descuartiza el cuerpo delante de sus seres queridos y lo entrega a los buitres. Las aves arrancan grandes pedazos de carne que se llevan hacia el cielo. Cuando solo quedan los huesos, el sacerdote procede a machacarlos y a mezclarlos con harina, para que las aves terminen su trabajo. Esta práctica es conocida como “jhator”, que traducido significa dar almas a las aves.

De acuerdo con la creencia budista, el cuerpo es un mero vehículo para transportar la vida; una vez que el individuo muere, y como última muestra de caridad, su cuerpo debe servir de alimento a los buitres sagrados. No en vano el buitre es considerado por los sacerdotes un ave muy budista: no mata a otros seres y acepta lo que le viene siguiendo el curso natural de las cosas. 
Existen lugares específicos para la preparación y ejecución del ritual, de acuerdo a las tradiciones en el budismo Vajrayana, uno de estos lugares es el monasterio de Drigung de los más importantes del Tíbet. Se encuentra en un valle a 150 km al este de Lhasa y es conocido por sus entierros celestiales. El monasterio recibe unos diez cuerpos al día para que realice su funeral. Celha Qoisang, es uno de los sacerdotes encargados de los rituales y ha descuartizado cadáveres cada día desde hace 15 años. “Una de las cosas más terribles que le pueden suceder a un muerto, explica Qoisang, es que los buitres no se lo coman”. Porque aquí arriba, en las llanuras de Litang, el hecho de que los carroñeros no arranquen hasta el último jirón de tu carne se considera un mal presagio.


Según su cultura, los tibetanos no entierran ni incineran a sus difuntos a excepción de los menores de 18 años, las mujeres embarazadas y los muertos por alguna enfermedad infecciosa, el resto son entregados en las altas cumbres a las aves carroñeras. Los buitres, “daikinis”, son los ángeles que bailan entres las nubes y serán los encargados de perpetuar el ciclo de la vida, de igual modo que lo hacen con el resto de especies con las que compartimos nuestro planeta.

Cuando alguien fallece, los monjes lamas enuncian durante varios días cantos con los pasajes del Bardo thodol, conocido como el libro de los muertos, que en realidad es una guía de instrucciones para los moribundos y los muertos que les permite alcanzar la iluminación durante el periodo inmediatamente posterior a la muerte y por algunos días más, a fin de evitar renacer e ingresar nuevamente al “samsara” que es el ciclo de nacimiento, vida, muerte. En el budismo tántrico se considera que la muerte dura 49 días y después de ello sobreviene un renacimiento en el ciclo de la reencarnación. Así, el texto da algunas recomendaciones a tener en cuenta durante ese ‘período intermedio’ conocido bajo el nombre tibetano de “bardo”. Así los monjes están ayudando al alma del fallecido a cruzar los 49 niveles o días del “bardo”.

Una vez concluido esto, los familiares se reúnen en algún lugar de las montañas y el oficiante del ritual, con un cuchillo muy afilado, corta la carne y los músculos del fallecido antes de dejar que los buitres se abalancen sobre él, para que su labor sea más rápida y sencilla. En breves minutos, todos los tejidos blandos desaparecen y los blancos huesos quedan esparcidos sobre varios metros cuadrados. En ese momento, todos los restos vuelven a ser recogidos y, sobre una roca, con hacha y cuchillo, vuelven a ser triturados y mezclados con una harina llamada “tsampa” y, de nuevo, es entregada a los buitres, que esta vez no dejarán absolutamente nada, dando por terminada su función y volviendo a elevarse hasta las nubes.

Aquí os dejo dos enlaces a videos de Youtube donde pueden observarse estos rituales, pero quiero advertiros que el contenido de estas imágenes es muy duro y puede herir la sensibilidad.

https://youtu.be/gmANsYi0U8A   y   https://youtu.be/4K_5LSL_khM

Pero este tipo de rituales no solamente se dan en el Tíbet. En la India los seguidores de la religión Zoroástrica considera al cadáver humano como un elemento impuro, por lo que está prohibido enterrar los cadáveres humanos para que no contaminen los elementos clásicos de tierra y fuego. Por esta razón los cuerpos son llevados a las "dakhmas" o Torres del Silencio donde su carne es consumida por los buitres. Una vez que los huesos toman el color blanco, por la intervención del sol y del viento, son arrojados al osario ubicado en la parte central del edificio.

Pero esta costumbre religiosa está apunto de desaparecer en la India, lo cual se considera una tragedia, por culpa de un medicamento llamado diclofenaco. En los últimos años se ha producido un grave descenso en la población de buitres en la India por el uso de diclofenaco, medicamento utilizado en mamíferos para reducir el dolor, incluido el ser humano, el cual se acumula en el cuerpo como parte normal del tratamiento; el diclofenaco ingresa entonces de forma indirecta en el cuerpo de los buitres al consumir el cuerpo del mamífero, provocándoles un fallo renal y al final la muerte de las aves. El uso del diclofenaco fue prohibido en India a partir del 2005 como medida para protección de las aves ya que la reducción en la población de buitres ha hecho que entren en la clasificación de especies sumamente vulnerables.

Esto ha llevado a las comunidades parsis o zoroástricas a considerar seriamente la posibilidad de llevar a cabo planes de reproducción asistida de estos animales con el fin de poder continuar con sus ritos funerarios.

Ya no se ven buitres en el cielo de Bombay y Delhi, al igual que en el resto del país. Más del 97% de los buitres de la India ha muerto. El motivo de esta catástrofe tiene nombre y se llama diclofenaco y para evitar la extinción de los buitres, que desempeñan una función social vital en la India, ya que se alimentan de los cuerpos muertos de los animales previniendo que éstos se pudran lentamente y esparzan enfermedades e infecciones, el Gobierno indio decidió finalmente prohibir la producción y venta de diclofenaco.



¿Pero como se llegó a la conclusión de que el medicamento producía la muerte de los buitres?. Fue en la década de 1990, en el Parque Nacional Keoladeo Ghana del Rajastán, cuando se percibió por primera vez la drástica desaparición de los ejemplares de buitre dorsiblanco bengalí (Gyps bengalensis), una de las seis especies que habitan en la India. El Parque estaba considerado el mayor hogar de estas aves y después de realizar muchos estudios tanto en las aves muertas como en los restos de carroña de las que se alimentaban expertos en veterinaria y en biología apuntaron hacia el diclofenaco; pero el Gobierno indio no intervino. Como afirmo Shripard Kulkarni, de la Sociedad de Historia Natural de Bombay, “la muerte de los buitres puede ocurrir por motivos diversos, incluso por causas naturales. Sin embargo, ello no causaría una disminución tan súbita y rápida. El medicamento les provoca un fallo de riñón, se vuelven letárgicos, se les puede ver con sus cabezas colgando entre las patas y mueren a los pocos días de haberse intoxicado” según la agencia Trust Press of India. “Más del 97% de los buitres de la India han muerto. Funcionalmente, se han extinguido”, explicaba R. D. Jakati, director de Fauna del estado indio de Haryana.

La comunidad parsi acogió con satisfacción la medida del Gobierno ya que como hemos comentado anteriormente para sus seguidores es preceptivo no enterrar a sus muertos, como hacen los cristianos o musulmanes, ni incinerarlos, como los hindúes, sino depositarlos en las Torres del Silencio donde los buitres devoran sus cadáveres. Los parsis necesitan que los buitres vivan para poder morir, de ahí su dependencia de estos carroñeros. 
Ante la alarmante desaparición los buitres los seguidores de esta religión zoroástrica optaron por instalar paneles solares en la Torre del Silencio de Malabar Hill para intentar hacer desaparacer los cadaveres de sus muertos. “Pero teológicamente es una idea equivocada, pues de hecho la placa solar quema el cadáver. El calor generado es de 125 grados centígrados, lo cual deja el cuerpo chamuscado, además los paneles no funcionan durante los monzones” indicaba Khojeste Mistree experto en estudios zoroástricos. Khojeste Mistree solicitó en 2001 la primera licencia para construir un criadero de buitres en Bombay, se trataba de una medida temporal para poder cubrir las necesidades para poder celebrar según sus creencias las muertes de seguidores de la religión Parsi que ocurren en la ciudad de Bombay. 



¿Pero que es el diclofenaco?

El diclofenaco es un antiinflamatorio no esteroideo semejante al ibuprofeno que se prescribe normalmente en EEUU a pacientes con artritis. Pero en la India y Europa es proporcionado al ganado porque es barato. Lo cual ha provocado el primer gran caso de daño ecológico producido por un fármaco.

La prohibición de la fabricación y venta de diclofenaco en la India con propósitos veterinarios ha sido acogida con gran satisfacción por la comunidad científica internacional, quien ha recomendado su sustitución por meloxicam, otro antiinflamatorio no esteroideo que parece ser igual de efectivo en el ganado sin ser tóxico para los buitres, incluso en altas dosis.

¿Por qué no lo prohíben? 

Francisco de Quevedo en 1603 ya nos señaló que “Poderoso Caballero es Don Dinero” y para los políticos europeos es más fácil rendirse a las presiones de los lobbies farmacéuticos que cuidar la biodiversidad y la salud de los ciudadanos (culpa nuestra nosotros les votamos). 
Debemos también saber que la Agencia Europea del Medicamento advirtió que el uso del diclofenaco conlleva un riesgo adicional de ataques cardíacos que los médicos que recetan el medicamento deberían tener en cuenta. Una investigación, publicada en Journal of Applied Ecology, confirma que el uso de diclofenaco como medicamento veterinario podría llegar a ser responsable de la muerte de hasta 6.000 ejemplares de buitres leonados en España. El uso de esta droga, que ya ha provocado la práctica extinción de tres especies de buitre en Asia, está autorizado tanto por el Gobierno español como por la Unión Europea que, de hecho, ha aprobado dos nuevos medicamentos –Diclovet y Dolofenac– que incluyen este compuesto.

Los autores de la investigación se unen a SEO/BirdLife y BirdLife Europe para reclamar la prohibición del uso de diclofenaco en España dado que existen alternativas médicas que no ocasionarían ningún daño a los buitres. Según sus conclusiones, podrían llegar a morir hasta un máximo de 6.389 ejemplares anuales lo que indica un potencial declive poblacional de hasta el 7,7% anual.
El uso de diclofenaco en Europa, que ahora se verá reforzado con dos nuevos medicamentos en el mercado, afecta especialmente a España, que acoge al 95% de la población reproductora de buitre leonado de Europa, una especie protegida tanto por las autoridades comunitarias, como nacionales y autonómicas. De acuerdo con los datos de SEO/BirdLife, el estado de conservación de las poblaciones ibéricas –con cerca de 26.000 parejas– es de los mejores del mundo, dado del declive generalizado de estas aves en Asia y en África.

El declive de los buitres leonados en España no sólo es un problema ambiental, sino también económico, ya que su actividad carroñera evita el tratamiento e incineración de unas ocho mil toneladas de restos animales cada año. De esta manera, no solo se ahorran millones de euros en gestión de residuos, sino que además se evita la emisión de cientos de miles de toneladas de CO2 al año. Asunción Ruiz, de Seo-Birdlife, a declarado que: “Evitar un declive en las poblaciones de buitres de nuestro país está en manos del Gobierno, que tiene la responsabilidad de conservar a la mayor población de aves carroñeras de la Unión Europea y una de las más importantes del mundo. No podemos permitirnos que ocurra un desastre ambiental como el que ya pasó en Asia”, en la misma línea Iván Ramírez, director de Conservación de BirdLife Europe, nos recuerda que: “La Ciencia ha corroborado los datos que ya habíamos expuesto a la Comisión Europea, a la Agencia Europea del Medicamento y a las autoridades españolas: permitir el uso veterinario del diclofenaco en España es ilógico e irresponsable. Los países europeos deben tomarse en serio las evidencias científicas y seguir el ejemplo de Asia”. Juan Carlos Atienza, responsable de Gobernanza Ambiental de SEO/BirdLife, subraya: “España tiene el gran privilegio de tener las mejores poblaciones de buitres, razón por la que miles de personas acuden a nuestro país a observarlas generando un creciente negocio en el ámbito del turismo de naturaleza. Los buitres son también grandes aliados de los ganaderos evitando a muchas explotaciones costosos gastos en la recogida, el transporte y la incineración de cadáveres. Todas estas ventajas no pueden ponerse en juego solo para agrandar la cuenta de beneficios de una empresa farmacéutica. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios tiene que actuar pensando en el interés general y defendiendo el patrimonio natural de todos. El mundo de la conservación tiene la vista puesta en esta decisión.” Por su Parte, Luis Suárez, responsable del programa de especies de WWF España indicó que “lo que está en juego es borrar de un plumazo la cima de la pirámide trófica en nuestro territorio. El papel de los buitres es extremadamente relevante en nuestro país. Ellos evitan, entre otras cosas, la propagación de enfermedades en el campo. Conservar a los buitres prohibiendo el diclofenaco es un asunto de responsabilidad”


Para finalizar quiero recordar que deberíamos exigir a nuestros políticos que se pusieran de una vez del lado de los ciudadanos y del medio ambiente y no de los lobbies privados, que también les cuidan.

Además, los buitres que tanto nos ayudan también forman parte de nuestra cultura popular, en Aragón se creía que los buitres podían oler a los que iban a morir seis días antes de que murieran. Incluso se decía los buitres revolotean por donde iba a suceder una desgracia o donde una catástrofe iba a ser mayor, anticipándose a la jugada. Por eso, en tiempos remotos, los generales de los ejércitos observaban en qué parajes se juntaban estas aves para averiguar por dónde convenía no atacar, intentando, de esta manera, regatear los augurios del destino. 
Es sorprendente esta creencia porque la mayoría de las aves no tienen capacidad olfativa, pero estudios realizados recientemente han descubierto que algunos buitres si tienen un buen olfato; sobre todo los buitres del Nuevo Mundo, que pertenecen a la familia Cathartidae. En esta familia hay varias especies tienen un buen sentido del olfato especialmente el Aura tiñosa (Cathartes aura), algo inusual para las aves rapaces, y son capaces de oler animales muertos desde grandes alturas y hasta un kilómetro de distancia. Pero estos buitres no están emparentados con los del Viejo Mundo, que pertenecen a la familia Accipitridae, y no tienen desarrollado el sentido del olfato. 
Pero no deja de ser curioso que esta creencia popular atribuye al buitre la capacidad de oler en el Aragón de hace trescientos años y que en cierta manera es verdadera, pero en otros lugares del mundo.

Ahora la pregunta es: ¿Cómo localizan entonces los buitres su comida?

Pues la realidad es que los buitres leonados (Gyps fulvus) localizan los animales muertos por la vista, sirviéndose además de la ayuda de urracas, cuervos y algunas veces milanos. Los córvidos suelen ser los primeros en descubrir los cadáveres y con sus movimientos sugieren a los buitres la posibilidad de comida. Esto la hacen de una forma interesada ya que los córvidos no son capaces de desgarrar las partes duras de los animales muertos cosa que si pueden hacer los buitres y así después pueden alimentarse de los restos que dejen los buitres.

Otra falsa leyenda sobre los buitres es que si se dejan gallinas sueltas hay que tener cuidado porque caen los buitres en picado y se las llevan entre las patas. Otro grave error, porque los buitres no tienen los dedos de las patas retráctiles como otras aves de presa, sus patas son romas y no pueden apresar presas.


También quiero aquí resaltar las observaciones que en los años 60 del siglo pasado el biólogo y naturalista José Miguel Elósegui Aldasoro nos contó en una publicación suya:
“…Estando uno quieto los buitres paran en sus nidos, aun cuando haya gente al lado, y nunca (al menos a mí) han hecho gesto alguno de atacar en 5166 observaciones sobre buitres En el nido en todo momento, tratan de ocultar su cría con las alas si están viendo a una persona, pero no cuando solamente oyen ruido. Esto es posible que sea debido a las ovejas que a veces andan a poca distancia del nido inferior lo que me hace pensar que en ocasiones buitres y ovejas se guarecen bajo las mismas peñas, sin molestarse unos a otros. Mis observaciones se han visto interrumpidas el 11 de junio debido a que los nidos han sido destruidos y las crías muertas por algún ‘‘valiente cazador”, por lo que habrá que esperar al próximo año para proseguir observaciones.” 

Aquí podemos observar la ignorancia y torpeza de muchos humanos sobre estos animales que como ya hemos dicho nos ayudan a evitar enfermedades causadas por animales muertos.

Siguiendo con la superstición ibérica en la medicina popular encontrando cosas tan curiosas como que en Asturias antiguamente se utilizaban como remedio medicinal los “papos”, es decir el buche del buitre, para los dolores de estómago. 

Y otra tradición popular en muchos lugares de España nos hace creer que una pluma de buitre ahuyenta las serpientes y sirve de remedio a las embarazadas para asegurar un buen parto.

Por desgracia la incultura de algunas personas entre las que se encuentran algunos ganaderos, pastores y cazadores, nos trae cada poco tiempo noticias como la siguiente: 

Un pastor investigado por envenenar a 15 buitres leonados en Sierra de Zafarraya (Granada).

Si queréis leer más sobre esto: 

http://www.europapress.es/andalucia/noticia-investigan-pastor-envenenamiento-15-buitres-leonados-sierra-zafarraya-granada-20180110155228.html

Para finalizar solamente destacar que para luchar contra el uso del diclofenaco el grupo Amaral se ha unido a SEO/BirdLife, WWF España, SPEA, Vulture Conservation Foundation y BirdLife Europe en su campaña ‘No seas buitre, déjame serlo a mí’. 

Y recordar: 

Salvar a los buitres es salvarnos a nosotros.