NATURALEZA DESDE SIGÜENZA

Una visión de la naturaleza de Sigüenza y su comarca por Javier Munilla

martes, 10 de julio de 2018

¿SOMOS NECIOS CON NUESTROS ALIADOS?


¿Sabes – dijo Peter – por qué las golondrinas siempre hacen su nido en el alero de las casas? Para poder escuchar los cuentos.

 "Peter Pan & Wendy" de J.M.Barrier. Londres 1911



Después de una lluviosa y preciosa primavera estamos a las puertas del verano y con la llegada del calor pasaremos mucho más tiempo al aire libre. Pero el calor también nos trae una gran cantidad de insectos, entre los que se encuentran los molestos mosquitos, tábanos, etc. Recordar que cada hembra de mosquito puede llegar a poner entre 100 y 300 huevos en cada puesta y pueden tener entre 1.000 a 3.000 crías en el transcurso de su vida. El ciclo de la puesta del mosquito es el siguiente: el huevo a los tres días de puesto se convierte en gusano, en seis o siete días en larva y luego de varias mudas se convierten en pupa o en ninfa y llegará a adulta en cinco días más. Así que nos podemos hacer a la idea de la gran cantidad de mosquitos que pueden criarse cada dos semanas. 

Mosquitos sobre un charco en Sigüenza


¿Qué sería de nosotros sin nuestros aliados los animales insectívoros? 

En primer lugar, debemos tener en cuenta que como murciélagos y aves que pasan con nosotros todo el año no darían abasto ante tanta población de insectos, nos llegan desde el sur grandes refuerzos de aves insectívoras entre las que debemos destacar aviones, vencejos y golondrinas. 

Cada golondrina consume alrededor de 850 insectos al día, por tanto, solo necesitamos echar un vistazo a nuestros cielos o tejados y contar cuantas golondrinas, vencejos o aviones vemos, multiplicar por 850 y calcular los millones de insectos que eliminan diariamente estas bellas aves.

Vencejos en el cielo seguntino

Sin ellas cuando levantáramos la vista al cielo solamente veríamos nubes de insectos sobre nuestras cabezas y los sentiríamos sobre nuestros cuerpos en forma de picotazos o sobre nuestras plantas en formas de plagas. 

Como ya ha sucedido otras veces lo siguiente seria exigir que fumigaran, y así además de envenenarnos a nosotros mismo y de paso eliminar unos pocos insectos, que no el problema porque en breve saldrían las nuevas generaciones de insectos que ya habían sido puestas con anterioridad o llegarían de otros lugares donde no se ha fumigado. Porque no podemos fumigar toda la comarca, aunque algunos así lo crean, y tendríamos otra vez nuestros pueblos llenos de mosquitos. 


Campaña de concienciación de GREFA

Además como aves cercanas al ser humano, su presencia es un indicador de la buena calidad ambiental de nuestros pueblos y ciudades. Donde hay vencejos, golondrinas y aviones, el entorno es más saludable para las personas. Por lo que es mejor proteger y ayudar a que en nuestros pueblos y ciudades estas beneficiosas aves aniden; pero por desgracia la sociedad actual se esta volviendo muy necia y en lugar de recibir con los brazos abiertos a estas aliadas contra los mosquitos hacemos justamente lo contrario.


Nido de golondrina común en Bar Baja de Pelegrina

Destruimos sus nidos porque ensucian nuestras calles o simplemente por incultura o estupidez. En Sigüenza sin ir más lejos podemos poner dos ejemplos aunque seguro que alguien conoce alguno más, el primero de ellos es en la bajada del Portal Mayor donde alguien se dedica a destruir el nido de una pareja de golondrinas comunes año tras año, será que le molesta mucho, y otro es La Ronda donde una pareja de golondrinas dáurica había construido, debajo de un saliente en la roca su increíble nido, y lo han destruido por destruir ya que estaba en un sitio donde no molestaba a nadie.


Nido de golondrina dáurica antes de ser destruido

Evitar las molestias ocasionadas por las deposiciones de nuestras aves aliadas es tan sencillo realizar la colocación de bandejas o plataformas bajo los nidos de aviones o golondrinas, este método ya se usa en muchos lugares para este fin con resultados óptimos.

La destrucción de los nidos de estas aves son una muestra de la estupidez humana pero lo que creo que no saben quiénes realizan estos actos, son las consecuencias legales que les pueden causar. Cuando hablamos de vencejos, aviones o golondrinas debemos saber que, la destrucción de sus nidos, las molestias a los mismos o dañar a estas aves está considerado un delito por las leyes estatales, ya que se trata de especies protegidas. La retirada o destrucción de nidos está prohibida y penado con multas que van desde 5.001 a 200.000 euros.


Avión común alimentando a su cría.

Únicamente se podrán conceder autorizaciones excepcionales para retirarlos cuando exista un riesgo demostrable para la seguridad o la salud de las personas, y siempre que no exista otra solución satisfactoria. Esta autorización excepcional solo podrá ser emitida por las comunidades autónomas para su ejecución y fuera del periodo de cría. Por lo tanto, cualquier persona que observe casos de destrucción de nidos, molestias en las colonias o detecte que no se cumple con los requisitos exigidos por la legislación, debería denunciarlos ante las autoridades y ponerlo en conocimiento de SEO/BirdLife.



Pareja de golondrinas comunes en el casco histórico de Sigüenza

Las poblaciones de estas aves están en sufriendo un importante declive. Este declive está causado principalmente por la pérdida de lugares adecuados para anidar, el diseño de los edificios modernos, que carecen de lugares adecuados para nidificar, ha repercutido de forma muy negativa, y por el uso masivo de plaguicidas, que ha supuesto la reducción de sus fuentes de alimentación: los insectos.
.
Además, en las rehabilitaciones de los edificios históricos o monumentos muchas veces no se tienen en cuenta criterios adecuados para que estas aves cuenten con lugares de nidificación o para conservar los nidos existentes. También se producen molestias, expolios y mortalidad por derribo de los nidos y curiosamente hay otra causa que resulta increíble y es la escasez de material para la construcción de sus nidos en zonas urbanas por la ausencia de barrizales.


Golondrina común y avión común recogiendo barro en un charco en Sigüenza

Estas aves realizan un esfuerzo titánico, recordar que no pesan más de 20 gramos, y se conoce el caso de golondrinas que han recorrido más de 8.000 kilómetros en su migración. Como decíamos antes, después de ese duro viaje y de la ayuda que nos prestan.¿Que obtiene por recompensa? Pues en demasiadas ocasiones la destrucción de sus nidos para evitar los excrementos que se depositan al pie de los mismos. A mi personalmente me duele y enfada que estas bellas y alegres aves, me encanta oír sus cantos por el cielo y las calles seguntinas, grandes consumidoras de mosquitos al regresar de sus cuarteles africanos no puedan reproducirse por cuestiones decorativas. Personalmente, me parece un acto muy cruel hacia estas amigas aladas y las personas que realizan estos actos no merecen ningún respeto por mi parte.


Nidos de aviones comunes en Sigüenza

Pero también hay muchas personas que me han pedido en distintas ocasiones consejo para poder ayudar a estas incansables viajeras de la bóveda celeste. Por eso para los que estéis interesados os dejo unas pequeñas pautas de como podemos ayudar a nuestras bellas y estimables aves:

Si de vuelta de su periodo de invernada llegan y encuentran su viejo nido en el lugar donde lo dejaron, no dudarán en volver a ocuparlo, haciendo las reformas y reparaciones oportunas. Por esa razón no deben tirarse los nidos fuera de la época de cría, ya que de esta forma las golondrinas y aviones deben dedicar menos energía y tiempo a la construcción de uno nuevo. 


Avión reparando su nido en La Cabrera

Si se trata de una nueva pareja que ha de construirse un nido nuevo o de una pareja que no encuentra nido a su vuelta, deberán construir un nuevo nido de barro. En muchas ocasiones se dan primaveras muy secas y obtener barro puede ser una dificultad enorme. Por ello una buena forma de ayudarlas en esos momentos es, si disponemos de un lugar adecuado y amplio, donde las aves puedan bajar al suelo sin riesgo de que las cace un gato, crear un pequeño charco donde puedan obtener la materia prima para su nido.

También, en el caso de las golondrinas, podemos construirles un nido en nuestras casas, siempre que se cumplan algunas condiciones, ya que si no se cumplen pondremos el nido, pero no lo ocuparan. No son aves que les guste el interior de las grandes ciudades, en este caso en Sigüenza no tenemos problema; No les gustan las alturas, lo mas normal es que establezcan sus nidos en edificios de una o dos plantas, por lo tanto, debemos sopesar esto cuando coloquemos nuestro nido; Y les encanta que el nido quede protegido bajo un techo, teniendo preferencia por emplear el interior de edificios abandonados, portales o fachadas con amplio voladizo en el tejado.Estas son las condiciones que debemos valorar, si nuestra casa cumple con estas necesidades y si en ella hay un lugar que pueda gustar a las golondrinas. Aunque esto significa que vayan a ocupar el nido que pongamos si es cierto que tendremos muchas papeletas para que esto ocurra.


Nido artificial para golondrina de "parapajaros.com"

Aunque pueden comprarse nidos para golondrinas y aviones en muchas tiendas, lo más divertido y si se tienen niños pequeños es construirlo uno mismo. Aquí os dejo un enlace para que podáis descargaros un PDF de SEO-BIRD LIFE para la construcción de un nido de golondrina. http://clubaventureros.org/manos-a-la-obra/nido-para-golondrinas/


En el caso de los aviones comunes, que también emplean barro para construir sus nidos adosados a la pared, la diferencia está en que la parte superior del nido está adherida al reborde del tejado o el saliente de un balcón, etc. Además, los aviones comunes acostumbran a criar en colonias, con hileras de nidos. Para ellos también existen nidos artificiales, el problema está en que a esta especie le encantan las alturas, lo que dificulta enormemente que un particular pueda ubicar estos nidos en un enclave adecuado. Lo mejor que podemos hacer por estas aves es proteger sus nidos y colonias y proporcionarles lugares donde conseguir barro de forma segura.


Nidos artificiales para aviones comunes con tabla para evitar los excrementos

Los vencejos no pueden emplear barro, debido a sus cortas patas serias dificultades para remontar el vuelo desde el suelo, y se conforman con capturar objetos arrastrados por el viento mientras vuelan, plumas, briznas de paja, papelitos, etc. para crear su pequeño nido amasado con su propia saliva en el interior de un hueco o grieta de alguna edificación. Para los vencejos el mayor problema se encuentra en la rehabilitación de fachadas y cubiertas que hacen desaparecer sus nidos y las grietas donde crear nuevos. Existen en el mercado nidos artificiales para ofrecer alternativas a los huecos y grietas que van a ser cerrados en caso de obras de rehabilitación. o cajas nido para vencejos.


Nidos artificiales para vencejo común situados en la Alhambra de Granada

Para finalizar me gustaría recordar que estas aves eran muy apreciadas por los seres humanos desde tiempos inmemoriales y que son protagonistas de numerosos mitos y leyendas. 


En África, la golondrina y el vencejo son sinónimos de pureza por permanecer mucho tiempo en el aire y no manchar su plumaje con la suciedad de la tierra; en China, las golondrinas, simbolizan la felicidad dentro del matrimonio pues son fieles a su pareja durante toda su vida y en la Antigua Grecia eran estandarte de la clarividencia puesto que, al dar de comer a sus crías, que nacen ciegas, les dan la vista. 


Cría de vencejo común ciada del nido y llevada a un centro de recuperación de GREFA


En la tradición española si las golondrinas anidaban en una casa, significaba que era un hogar próspero que había conseguido su fortuna con honradez. 

Otra muestra del amor y el respeto que se ha tenido siempre a estas aves la podemos encontrar en las obras de grandes poetas.

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!

"Rimas". Gustavo Adolfo Bécquer, 1868.

Golondrina dáurica tomando barro de un charco en Sigüenza

Han vuelto los vencejos;
las cosas naturales vuelven siempre;
las hojas a los árboles,
a las cumbres las nieves.

Han vuelto los vencejos;
lo que no es arte vuelve;
vuelta constante es la naturaleza
por cima de las leyes

Han vuelto los vencejos;
¿ves como todo vuelve?
todo lo que ha brotado al sol desnudo,
de la inexhausta fuente;
todo lo que no fue de algún propósito
producto endeble.

Han vuelto los vencejos;
¡augusto ritmo, única ley perenne!
¡el año es una estrofa
del canto permanente!

Todo vuelve, no dudes, todo vuelve;
vuelve la vida;
¡vuelve la muerte!
¡cuanto tiene raíces en la vida
al fin y al cabo vuelve!

¡Han vuelto los vencejos,
y al pecho aquellas mismas ansias vuelven…!
Ahora comprenderás lo que en la vida
quiere decirnos: «¡Siempre!»

Siempre, quiere decir la vuelta, el ritmo,
la canción de la mar en la rompiente;
si la ola se retira
ha de volver, pues es de lo que vuelve.

Vuelve todo lo que es naturaleza,
y tan sólo se pierde
lo que es remedo vano de los hombres,
sus artificios, invenciones, leyes…

Han vuelto los vencejos,
como ellos vuelven…¡siempre!:
con su alegre chillar el aire agitan
y el cielo, con su raudo ir y volverse,
al caer de la tarde
cobrar vida parece.

No se posan ni paran, incansables;
sus pies ¿a qué los quieren?
les basta con las alas,
criaturas celestes.

Con ritmo de saeta, ritmo yámbico,
los versos vivos de su vuelo tejen,
chillando la alegría
de sentirse vivientes…

Han vuelto los vencejos;
los del año pasado, los de siempre,
los mismos de hace siglos,
los del año que viene,
los que vieron volar nuestros abuelos
encima de sus frentes natura fuerte,
verán también volar, negros y leves.

Han vuelto los vencejos;
criaturas del aire que no mueren
—¿quién muertos los ha visto?—
heraldos de la vida, amantes fieles
del largo día de la mies dorada;
¡han vuelto los de siempre…!

¡Vencejos inmortales,
alados hijos de natura fuerte
heraldos de cosechas y vendimias,
mensajeros celestes,
bienvenidos seáis a nuestro cielo,
vosotros… los de siempre!

Miguel de Unamuno. Abril, 1908

Golondrina común macho en Sigüenza


Las dulces mensajeras de la tristeza son... 
son avecillas negras, negras como la noche. 
¡Negras como el dolor! 

¡Las dulces golondrinas que en invierno se van 
y que dejan el nido abandonado y solo 
para cruzar el mar! 

Cada vez que las veo siento un frío sutil... 
¡Oh! ¡Negras avecillas, inquietas avecillas 
amantes de abril! 

¡Oh! ¡Pobres golondrinas que se van a buscar 
como los emigrantes, a las tierras extrañas, 
la migaja de pan! 

¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid! 
¡Venid primaverales, con las alas de luto 
llegaos hasta mí! 

Sostenedme en las alas... Sostenedme y cruzad 
de un volido tan sólo, eterno y más eterno 
la inmensidad del mar... 

¿Sabéis cómo se viaja hasta el país del sol?... 
¿Sabéis dónde se encuentra la eterna primavera, 
la fuente del amor?... 

¡Llevadme, golondrinas! ¡Llevadme! ¡No temáis! 
Yo soy una bohemia, una pobre bohemia 
¡Llevadme donde vais! 

¿No sabéis, golondrinas errantes, no sabéis, 
que tengo el alma enferma porque no puedo irme 
volando yo también? 

¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid! 
¡Venid primaverales! ¡Con las alas de luto 
llegaos hasta mí! 

¡Venid! ¡Llevadme pronto a correr el albur!... 
¡Qué lástima, pequeñas, que no tengáis las alas 
tejidas en azul!

Alfonsina Storni, entre 1916 y 1938

Avión roquero alimentando a sus crías en la fachada de una iglesia 


Para finalizar una pequeña reflexión.

Debemos proteger a nuestras aves insectívoras que nos dan infinitamente más beneficios que molestias y que forman parte de acervo cultural de nuestra civilización.

Avión roquero


Bibliografía y Consultas:

www.seo.orgwww.grefa.orgwww.lagranjadebitxos.comhttp://www.alhambra-patronato.es
Javier Armero Iranzo. Cuaderno de campo. La Naturaleza en la Meseta de requena-Utiel
www.parapajaros.com







miércoles, 30 de mayo de 2018

EL COLIBRÍ IBÉRICO


Existen en la Península Ibérica muchas leyendas rurales sobre animales y plantas casi mitológicos o cuanto menos, fabulosos. Dentro de estos dudosos mitos siempre se encuentra fundamentos verdaderos que la imaginación, por sus extraños derroteros, ha guiado a ciertas personas para crear estas fabulas sobre serpientes peludas, gusanos venenosos, la bicha, colibríes ibéricos, el saetón, plantas que envenenan con solo mirarlas, etc. En resta entrada del blog vamos a tratar una de las creaciones más recientes, creo que en parte es debida a los documentales de naturaleza que desde el último cuarto del siglo pasado nos acercaron a todos las distintas maravillas que habitan en nuestro planeta.

En distintos pueblos, a lo largo y ancho de nuestro país, se ha podido escuchar afirmaciones de personas que juraban y perjuraban a ver visto en prados o bosques cercanos a colibríes entre las flores. Cuando los describen hablan de un pájaro muy pequeño que es capaz de volar en línea recta, hacia atrás, arriba, abajo e incluso de forma invertida para colocarse en la posición adecuada y poder obtener su alimento de las flores o realizar bruscos cambios de dirección si es molestado y que bate las alas a tal velocidad que no se pueden apreciar. Podría ser cierto sino fuera porque los colibríes son aves que habitan en América y no en Europa. Entonces debemos preguntarnos: 

¿Que han contemplado estas personas que aseguran haber visto un colibrí? 

En primer lugar, debemos visionar la forma y el vuelo de un colibrí y buscar algo semejante que pueda existir dentro de la fauna ibérica. Siguiendo este método llegamos a la conclusión de que en España habita un insecto realmente espectacular e inesperado para mucha gente que no conoce las distintas especies de fauna que cohabitan con nosotros en nuestra Península Ibérica. 

Por su forma de volar centramos nuestras pesquisas en una mariposa, más grande que un abejorro, de cuerpo robusto y que posee un frenético batir de alas imperceptible al ojo humano y que produce un zumbido audible.


Nuestra sospechosa es conocida por los aficionados a la naturaleza como “Mariposa Esfinge o Mariposa Colibrí” (Macroglossum stellatarum), el sobrenombre de colibrí creo que nos indica que hemos dado con la solución del misterio. Además, su nombre científico nos indica otro rasgo que nos ayudará a la resolución del misterio ya que “macroglossum” significa lengua grande, mientras “stellatarum” hace referencia al género de plantas de las que se alimentan cuando son orugas.


Esta especie de mariposa bate las alas de forma muy enérgica, más de 80 aleteados por segundo, mientras vuela alimentándose del néctar de las flores y esta característica es la que ha podido llevar a la confusión a esas personas que la confundieron con un colibrí ya que es increíble la afinidad del vuelo de las dos especies, mariposa y ave, que ni siquiera habitan en los mismos continentes, además su larga espiritrompa ha podido ser confundida con un largo y fino pico. 

Esta confusión como hemos comentado al comienzo del artículo puede que este causada por la visión de documentales sobre los pequeños pájaros en televisión o internet y por no prestar atención a las antenas y anatomía de nuestra mariposa.

Las mariposas colibrí son originarias del viejo mundo, por lo que encuentran comúnmente en la zona sur de Europa, el norte de África, así como en el centro y oriente de Asia. Aunque estos son sus hábitats permanentes, también es posible que durante el verano extiendan sus dominios al norte de Europa, la India y el sureste asiático.

La Mariposa esfinge colibrí es un lepidóptero de la familia Sphingidae (de aquí lo de esfinge), a diferencia de la mayoría de los esfíngidos que son nocturnos, las mariposas colibrí son de hábitos diurnos y aunque posada lo parezca no es una polilla. Es capaz de volar a pleno sol, bajo la lluvia o con frío, algo muy raro entre las mariposas. Las podemos observar durante todas las horas del día, aunque las del mediodía son las de mayor actividad para ellas. Debido al alto consumo energético que demanda su forma de volar necesitan alimentarse con frecuencia para obtener suficientes azucares y grasas.
Las mariposas adultas tienen la cabeza bien diferenciada con ojos grandes y nítidos y dos antenas engrosadas, el tórax y el abdomen son anchos y aplanados con escamas que se asemejan a la cola de un pájaro, más coincidencias con los colibríes. Su desarrollada espiritrompa les permite succionar el néctar de las flores en pleno vuelo, sin posarse sobre ellas y las alas poseen una envergadura de apenas 45 mm; las delanteras son estrechas, puntiagudas de un color parduzco con puntos y líneas negras mientras que las posteriores son de un color anaranjado más vivo. Cuando están posadas mantienen las alas planas y dirigidas hacia atrás como si fuesen flechas.


Las mariposas colibrí son multivoltinas, lo que quiere decir que pueden tener varias generaciones por año, generalmente dos o tres según la climatología. Después del apareamiento, las hembras ponen por separado cada uno de sus huevos, sobre las plantas herbáceas del género Gallium, Rubia, Epilobium, Centranthus y Stellaria, pudiendo llegar a poner hasta 200 huevos en una misma puesta.

Los huevos tienen una apariencia ovoide de color verde y suelen eclosionar a los 8 días. Las larvas recién salidas son de color verde pálido y según se van desarrollando se vuelven de un color verde más intenso, con dos líneas transversales amarillas. Poseen un apéndice en forma cuerno en la parte de atrás que es característico de las esfinges; cuando están casi listas para entrar a la etapa de crisálida se vuelven de un color parduzco.

Las crisálidas de las mariposas colibrí se pueden encontrar en las plantas de las que se alimentaban cuando orugas o en el suelo. La crisálida es de color marrón claro traslúcido y destaca la probóscide prominente y las escamas en el otro extremo. Emergen como mariposas adultas o imago, sin mucha variación en los colores y las características anatómicas de los individuos adultos. Son mariposas muy longevas ya que pueden alcanzar los 4 meses de vida, bastante en comparación con otras especies de mariposas.


Pasan gran parte del día alimentándose e incluso durante el apareamiento continúan alimentándose constantemente. Sus preferidas son las flores que generalmente están cargadas de néctar, violetas, jazmines, verbena, etc. Todavía se está investigando la manera en que los individuos de esta especie son capaces de reconocen dentro de una amplia extensión de flores las que ya han sido libadas, hecho que les permite no gastar energía en visitar esas flores que ya no tienen néctar.

Muchos de los individuos mueren a causa del frío invernal, pero como algunas otras mariposas, las “esfinge colibrí” son capaces de migrar hacia climas más cálidos o hibernar en grietas, troncos o en nuestras diferentes construcciones humanas. La hibernación comienza con la bajada de las temperaturas, el año pasado las últimas las pude observar volando a primeros de noviembre, y se suele extender en nuestra zona hasta finales de marzo dependiendo de las temperaturas, pero sobre todo de la cantidad de reservas que haya podido acumular antes de entrar en este periodo de letargo. En este tiempo se posan con las alas plegadas en un sitio seguro, que puede ser un agujero en un tronco o el interior de una edificación, y dejan pasar los días en este estado de letargo.


La verdad es que entiendo que haya personas que las confundan con colibríes por su forma de volar y recomiendo a los lectores que salgan a los campos en busca de estas increíbles criaturas y dediquen un tiempo a observar su vuelo estoy seguro que les hechizara perpetuando la leyenda de los colibríes ibéricos.


En nuestras manos esta conservar su medio para que podamos seguir disfrutando de su peculiar vuelo.





lunes, 30 de abril de 2018

COLMENILLAS, LAS REINAS DE LA PRIMAVERA




Morchella esculenta var. rotunda

Las abundantes nevadas y lluvias de los últimos meses nos hacen pensar en una esplendorosa primavera llena de vida y color. Los campos, es más que probable, se llenaran de flores y esperemos que también de distintos tipos de hongos entre los que se encuentran algunos de los más exquisitos para nuestro paladar. En primavera podemos encontrar “Setas de marzo”, “Setas de cardo”,” Boletos reales”, “Setas de San Jorge”, “Colmenillas”, etc.… Y la entrada de hoy se la vamos a dedicar a estas últimas.

Las populares “colmenillas” pertenecen a la clase de hongos conocidos como Ascomycetes y a la familia Morchellaceae. Dentro de esta familia existen distintos géneros: Mitrophora, Morchella y Verpa

Estas setas presentan un pie hueco, más o menos liso y bastante frágil y un sombrero formado por alveolos. 

En el género Mitrophora el sombrero tiene forma de mitra, de ahí el nombre de mitrophora, y el pie se une con el sombrero en el medio, quedando un claro borde saliente. En España solamente está catalogada una especie, la conocida como “crespillo”, Mitrophora semilibera.

Mitrophora semilibera

En el género Verpa el sombrero es pequeño parecido a un dedal levemente verrugosos, casi liso y sin celdas. El pie es de color crema blancuzco, escamoso, hueco y largo, su unión con el sombrero se produce en la parte alta del pie. Existen 10 especies distintas y actualmente parte de sus taxones pasaron a pertenecer al género Ptychoverpa.

El motivo es que las ahora consideradas Ptychoverpa tienen el sombrero con celdas y costillas, parecidos a las Morchellas y las Mitrophoras.

Ptychoverpa bohémica

Y las consideradas Verpa tienen el sombrero rugosillo o casi liso. El género Verpa, dentro de la familia Morchellaceae, está considerada gastronómicamente inferior o sin interés culinario.

Verpa digitaliformis

En el género Morchella la forma del sombrero, puede ser globosa, cónica o puntiaguda, con alveolos irregulares separados por costillas paralelas, sinuosas o arbitrarias. Sus colores son muy variables, en la misma especie pueden pasar de tonos muy claros a oscuros dependiendo de la exposición al sol o de la edad. El pie tiene pequeñas escamas y suele ser de color blancuzco o cremoso, siempre más claro que el sombrero y la inserción con el sombrero es imperceptible. 

Existen 13 especies distintas en la Península Ibérica, agrupadas en tres grandes taxones: Rufobrunnea, Esculenta y Elata.

Morchella elata var. tridentina

La determinación da cada especie es complicado y debemos fijarnos en las características macroscópicas para determinar los distintos taxones:

Las Costillas: Las podemos clasificar en dos tipos: las primarias dispuestas más exteriormente, grandes y bien visibles y las secundarias, más interiores, delgadas y que interconexionan con las primarias.

Los Alveolos: Su disposición puede ser ordenada o arbitraria dependiendo de la disposición de las costillas. También se clasifican en primarios y secundarios dependiendo de su situación y notoriedad. 

La Valécula: Que es la hendidura en la unión del sombrero con el pie. 

Morchella esculenta var. umbrina

Los hongos de la familia Morchellaceae aparecen hacia la mitad del Triásico, hace 240 millones de años, y no es hasta el inicio del cretáceo cuando se diferencian los distintos géneros, aproximadamente hace 130 millones de años. Es entre mediados y el final del mioceno, entre 13 y 5 millones de años, cuando se observará una rápida diversificación de las especies; gracias a la aparición una gran variedad de flora y es por ello que las colmenillas crecen en distintos hábitats.

Una de las primeras cosas que nos llama la atención de estas setas son sus distintos nombres populares y como a través de ellos se puede apreciar la división de las dos "Españas" en sentido micológico. La España amante de las setas (micófila) las conoce como “colmenillas” en recuerdo a las colmenas de las abejas de las cuales se extrae la exquisita miel y la España que odia a las setas (micófoba) las llama “cagarrias” dando a entender que son un detritus no apto para el consumo.

Morchella esculenta var. vulgaris

Pero la realidad es que las setas del género Morchella son muy apreciadas en la cocina por su excelente aroma, sabor intenso que recuerda ligeramente al tocino y una textura cartilaginosa y elástica. Estas setas alcanzan precios altos en el mercado y son setas que necesitan un tratamiento especial a la hora de cocinarlas ya que poseen una toxina hemolítica (destructora de los glóbulos rojos sanguíneos) que no se desactiva si no se realiza una cocción de unos 30 minutos, entre 70º y 90º C, y se desecha el agua de la misma. Además, recientemente se ha descubierto que en crudo o con poca cocción también pueden provocar síndrome cerebeloso (temblor en las manos, descoordinación motora e inestabilidad) que desaparece a los pocos días. Por estos motivos es totalmente desaconsejable su consumo en crudo. Otra forma de eliminar la toxina es desecándolas y cuando queramos volver a utilizarlas se deben rehidratar alrededor de media hora en agua tibia y después realizar un hervor de 20 minutos, eliminando el agua de la cocción. 

Su forma de panal y con una superficie del sombrero llena de huecos, puede cobijar diversos animales, especialmente artrópodos, pequeñas babosas y caracolillos. Por esta razón precisan una exhaustiva limpieza antes de cocinarlas o someterlas al secado; su pie cuyo su interior es hueco es conveniente revisarlo también.

Morchella elata var. importuna

Volviendo al nombre, Morchella proviene una antigua palabra alemana, morchell, que significa esponja. Es muy apropiado porque su apariencia externa es muy similar a la de una esponja. También son conocidas como “Morillas” o “Pescado de secano”, ya que cuando se preparan cortadas a lo largo, empanadas y fritas se asemejan a la forma de un pescado. En los Montes Apalaches, al este de EEUU, son conocidas como “Merkel” que proviene de una palabra del dialecto de los indios Apalaches que significa “milagro”, este curioso nombre procede de la leyenda de una familia que se salvó de morir de hambre en las montañas gracias a que encontraron colmenillas y de esta forma pudieron alimentarse y sobrevivir.

Las “colmenillas” crecen en distintos y diversos hábitats, orillas de río, prados, todo tipo de bosques, en terrenos removidos (como curiosidad antiguamente solían encontrarse muchas colmenillas en los cementerios) y también brotan en grandes cantidades después de los grandes incendios forestales.  Cuenta la leyenda que la cosecha más grande de colmenillas que ha habido en Europa fue en Normandía después de la batalla que se ocasionó durante el desembarco de las tropas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial.

Para finalizar también es importante advertir que nunca debemos confundir las colmenillas con otras seta tóxicas del género Gyromitra, entre ellas la conocida como Gyromitra esculenta, que crece también en primavera en bosques de coníferas. Nos ayuda a distinguirlas las forma del sombrero, no tienen forma de panal, esta última tiene una forma parecida a un cerebro. De este género ya hablaremos en otra ocasión.

Gyromitra esculenta


miércoles, 4 de abril de 2018

ABUBILLA, EL GALLO DE MARZO


Llega la primavera y con el fin del invierno la madre naturaleza parece despertar. Nuestros campos y bosques comienzan a llenarse de infinitos colores y de hermosas melodías; una gran algarabía es lo que nos espera cuando salgamos a disfrutar en nuestro entorno natural. 

Según los cálculos del Observatorio Astronómico Nacional, la primavera comenzó el 20 de marzo a las 17h 15m, hora oficial peninsular. Pero ¿Cuando los que disfrutamos al aire libre podemos afirmar con cierta rotundidad que la primavera ha llegado a nuestra tierra? 
Pues cuándo podamos escuchar y observar al protagonista de nuestra entrada del blog, conocido en la tradición popular como “gallo de marzo” y comúnmente como “Abubilla” (Upupa epops).

La Abubilla es una de las aves más populares de España, su cresta de color canela con las puntas negras es un rasgo inconfundible para identificarla, el contraste de su plumaje canela, negro y blanco forman un conjunto llamativo que hace a este pájaro fácil de identificar. El pico es largo, delgado, curvado hacia abajo, de color negruzco; las patas son grises y el iris de los ojos pardo. Las hembras se parecen mucho a los machos, pero su plumaje suele ser menos contrastado.

La Abubilla cuando está tranquila, mantiene la larga cresta, de 28 plumas, recogida hacia atrás, pero en cuanto se alarma la despliega; el vuelo de las abubillas es ondulado recuerda vagamente al de las mariposas con frecuentes cambios de dirección. No suele volar largas distancias antes de volver a posarse, aunque se haya levantado alarmada. 
Su canto es un característico “up-pu-pu-pu”, grave y de largo alcance, que ha dado lugar a su nombre en latín “Upupa”.

Las abubillas son un gran aliado para los seres humanos ya que se alimentan de insectos, de crisálidas de la procesionaria del pino y de orugas recién enterradas, de larvas de coleópteros, hormigas y dípteros y sus larvas. También puede alimentarse de escolopendras, arañas, caracoles y lombrices. Sus presas grandes son muertas a picotazos y a menudo si el tamaño de la presa lo permite son lanzadas al aire y luego capturadas con tanta habilidad que resbalan dentro de la boca de la abubilla. Su pico es muy largo, y lo utiliza para desenterrar las larvas que encuentra mientras camina sobre el suelo, a veces durante la reproducción lleva pequeñas lagartijas para que se alimenten las crías. 



Esta forma de alimentarse a creado en algunos pueblos la leyenda de que las abubillas son capaces de detectar agua subterránea cuando golpea con su pico la tierra, algo que además de ser falso es muy curioso porque las abubillas como aves principalmente esteparias suele bañarse en la arena, pero nunca en el agua y raramente se las puede observar bebiendo agua ya que el líquido que necesitan lo obtienen de sus presas.

El celo comienza en las últimas semanas de abril, en este tiempo podemos ver a los machos luchando por el territorio. Las abubillas se emparejan de por vida y si nadie las molesta suelen ocupar idéntico lugar para anidar e incluso el mismo agujero un año tras otro. Pueden anidar en huecos en árboles, entrantes de muros, edificios, desvanes, grietas, ruinas, etc. En los bosques siente predilección por viejos troncos caídos en el suelo bien en su interior o bajo ellos.  Las hembras limpian los nidos sacando cualquier material que encuentra dentro, ya que no suelen utilizar ningún tipo de material para crear el nido.
Algunas veces puede observarse a los machos cortejar a las hembras, incluso cuando éstas están dentro de los nidos, llevándoles comida. 

Algunos ornitólogos han observado a machos llevando al nido trozos de estiércol de vaca o excrementos de oveja y cabra. Con el estiércol recolectado más el que producen las mismas aves y los restos de insectos hacen que el olor que desprende el nido y sus ocupantes, adultos y crías, sea muy desagradable, pero esta es la manera con la que las abubillas se protegen de posibles predadores; aunque esta estrategia defensiva suele fallarle muchas veces especialmente ante lagartos y culebras que en cuanto ven una oportunidad depredan los huevos. La incubación dura aproximadamente 3 semanas y mientras dura la incubación el macho alimenta a la hembra en el nido continuamente y vigila desde cerca.

Cuando nacen las crías el macho aporta insectos que entrega a la hembra para que ésta cebe a los pollos. Los excrementos de los pollos como hemos comentado anteriormente no son retirados esto hace que el nido quede pronto convertido en una verdadera cloaca. Además las abubillas poseen otra baza oculta para su defensa odorífera, y por ese motivo en el nacimiento de la cola se desarrolla en pocos días una glándula uropigial que utilizan para restregarse por todo su plumaje una secreción defensiva pestilente que hace que el individuo desprenda un nauseabundo olor y así ningún predador quiera comérselo, pero ya sabemos que a veces el hambre es más fuerte que la repugnancia y si este olor no hace retirarse al depredador e insiste en penetrar en el nido, las jóvenes abubillas son capaces de lanzarle una rociada de heces dirigidas contra la cara del agresor. 
Este olor que desprenden, junto con la nula limpieza del nido, les ha ganado el apelativo de "aves apestosas". Los pollos crecen rápidamente y en 4 semanas los pollos ya emplumados salen del nido. Una vez que los pollos han salido del nido la familia merodea cerca del nido durante 2 semanas hasta que los jóvenes ya son capaces de comer solos.

La abubilla es una especie migradora transahariana que llega a nuestra comarca con la llegada del buen tiempo y el aumento de las horas de luz. Por desgracia en muchas zonas ha llegado a ser escasa y en ello influye la creciente tala de especies arbóreas autóctonas y sobre todo el uso de insecticidas en los campos. 



Pero no en todos los lugares la abubilla tiene mala fama por su olor. Entre los egipcios era el emblema de la piedad filial y figura en relatos populares del Talmud; para los persas era símbolo de virtud y en la mitología árabe su presencia atrae la felicidad y el amor. Además, por votación popular, es el ave nacional de Israel desde al año 2008, aunque allí es conocida como "Hoopoe" o "Dujifat" que es como se la menciona en la Biblia y se la considera el símbolo de la sabiduría. 

En el Islam, la abubilla se asocia con el Rey Salomón, el profeta Suleyman para los musulmanes, quien habla con los animales y que fue “Quién le dio a la abubilla una cresta con plumas doradas” como corona. Esta historia se basa en una leyenda árabe que fue relatada por un poeta israelí, Hayim Naxman Bi’alik. Dentro del relato se cuenta que cuando el trabajo real abrumaba al rey Salomón, este solía tomarse vacaciones en una ciudad especial llamada Tadmor que construyó con este fin en medio del desierto. El rey volaba hasta allí durante días en su águila blanca personal y mientras estaba en esta ciudad en medio del desierto era la abubilla quien le traía noticias de su amada, la reina de Saba, y de su magnífico reino. En premio por su dedicación como mensajera le otorgo su cresta dorada. (Corán 27:20-28).

En el siglo XIII, el poeta místico persa Farid-ud-Din’Attar inmortalizó a la abubilla, convirtiéndola en la heroína de un viaje que emprenden treinta pájaros en busca del Simorgh, una criatura voladora de carácter mítico y benevolente. El relato del poeta cuenta que al final de su búsqueda, cuando encuentran al Simorgh, se dan cuenta de que se trata de ellos mismos. Pero a lo largo del relato, la abubilla tiene el papel de mensajera, de intermediaria entre el mundo visible e invisible, encarnación de la verdad y de la sensatez.



Pero ya se sabe que lo peor que le puede pasar a cualquier ser vivo es estar incluido dentro de las falsas y supersticiosas creencias populares y peor todavía para él si se le atribuyen propiedades medicinales o curativas por aplicación de partes de su cuerpo. Y por desgracia para nuestra protagonista ha tenido que sufrir esa lacra, para muestra unos pocos ejemplos:

En algunos lugares se cree que la abubilla hace su nido invisible, por ello antiguamente los mercaderes llevaban en el bolsillo una cabeza de este pájaro para que no les engañaran en los tratos.

Que colocar sus plumas en el hogar protege contra el mal de ojo y expulsa los sortilegios; y que su sangre se utiliza para escribir encantamientos que deben escribirse utilizando su pico para escribir; su cerebro es ingrediente principal para preparar ungüentos y filtros mágicos, entre ellos el elixir de amor, o que sus ojos son capaces de descubrir tesoros ocultos.

En el Magreb, los jóvenes han de devorar su corazón para que se les despierte el gusto por los estudios religiosos. Además, obtendrán gran éxito en los estudios si utilizan un ala seca del pájaro como marca páginas.

En Francia, los pastores aseguraban que, si se llevaba colgada del cuello la lengua disecada de una abubilla se recobraría la memoria perdida.

En España las leyendas decían que era uno de los ingredientes principales utilizados por las brujas en sus brebajes y pócimas, pero en la mayoría de los casos era para buenos preludios, como la de potenciar la agudeza intelectual o fortalecer la integridad.

En La Mancha a la abubilla se le llama cuquillo, por su canto, y simboliza el mal olor. Por eso en muchos pueblos, el comentario “hueles a cuquillo” puede ser una grave ofensa.

Como hemos podido observar es curioso como tratan las diferentes culturas ciertas cosas, demostrando fehacientemente la estupidez e incultura que antiguamente, y por desgracia todavía en algunos lugares actualmente, llevaba a la raza humana a exterminar o llevar al borde de las extinción a distintos animales y plantas sin ningún criterio científico. 

Curioso es también como tratan las distintas religiones a los distintos seres vivos que acompañan al ser humano en el planeta, como hemos comentado anteriormente en el Corán la abubilla es considerada un ave buena, mientras que la religión que en el judaísmo  es una las “aves impuras o animales impuros mencionados en la Torá”. (Levítico 11:13-20 NVI) o que en la época medieval era considerada como un símbolo de todo lo demoníaco y maligno.

Y para finalizar una divertida y, por supuesto, sin sentido creencia: En algunos pueblos del sur de España se creía que si una persona miraba fijamente a una abubilla, engordaba.