NATURALEZA DESDE SIGÜENZA

Una visión de la naturaleza de Sigüenza y su comarca por Javier Munilla

jueves, 30 de mayo de 2019

ALIAGA, LA EMISORA DE LA PRIMAVERA



Hay una tradición en el Sobrarbe, comarca del Pirineo Aragonés, que expresa que la primavera no llega hasta que florece la Aliaga. Y podríamos aseverar que ocurre de igual manera en nuestra comarca y que la primavera no llega cuando dice el calendario sino cuando nuestros campos se llenan del bello amarillo de las aliagas florecidas.


Esta tradición se trasmite en la letra, escrita por Manuel Domínguez, de la evocadora canción “Primavera rondadora” de la Ronda de Boltaña.

……
¡Primavera, no tardes, mujer!
¡Rondadora, más que rondadora!
Todo un año soñando con volverte a ver;
no has llegado, y te vas otra vez.
¡Qué impaciente te espera el país
con un ramo de flor de aliagas!,
que, aunque es flor bien "punchuda" y no huele a jazmín,
es la nuestra, y nació para ti.
……

Aunque creo que es una planta bien conocida por todos, en este articulo intentaremos conocer mas cosas de nuestra protagonista.

La aliaga (Genista scorpius) es un arbusto espinoso papilionáceo de la familia de las leguminosas. Una de las características más peculiares de esta familia es que se asocian con un tipo de bacterias que se alojan en sus raíces y les permiten fijar el nitrógeno atmosférico. Por este motivo se utilizan las leguminosas en la rotación de los cultivos cerealistas porque estas enriquecen el suelo. El nitrógeno se acumula allá donde la planta es más similar a la esfera animal, es decir en la flor y en las semillas ricas en proteínas. Sus semillas son tan ricas en proteínas que pueden sustituir sin problemas la carne en la alimentación y sus flores, simétricas y bilaterales, parecen mariposas, por este motivo se les conoce como papilionáceas.

Planta de tallo central leñoso solo en su parte inferior que le da una naturaleza entre arbusto y hierba de 0,3 a 2 m, muy ramificada, con las ramas divergentes y espinosas decoloración negruzca. Tallos terminados en una espina fuerte y punzante. Hojas alternas que presentan un único foliolo, de hasta 9 mm de longitud, con estípulas. Flores en grupos de 2-3, que surgen de las proximidades de las estípulas de las hojas, papilionadas, de cinco piezas amarillas, con estandarte de hasta 9 mm, obovado, algo escotado en el extremo. Fruto de tipo legumbre, de hasta 35 mm, aplanado, de márgenes gruesos y 1-7 semillas.


Tiene preferencia por los suelos calcáreos, aunque también se desarrolla en substratos arcillosos, yesos o margas, puede encontrase desde el nivel del mar hasta por encima de los 1800 metros. Puede llegar a formar grandes masas monoespecíficas, sobre todo tras incendios recurrentes porque tras los incendios las semillas de esta especie acumuladas en el suelo, germinan simultáneamente y forman densos matorrales monoespecíficos.

Es una planta xerófila, es decir, que habita en lugares secos y por tanto aguanta bien los periodos de sequía y es bastante resistente a los fríos. Por este motivo la aliaga reprime su crecimiento y adopta esa forma redondeada y además para evitar la excesiva evaporación muchos de sus brotes y hojas se enduren formando espinas.

El nombre de aliaga proviene del mozárabe “alyiláqa”, y el nombre mozárabe a su vez proviene del árabe clásico alǧawlaqah. Mientras que su denominación científica Genista scorpius proviene del latín. Genista significa yerba común y scorpius significa escorpión, probablemente recordando los dolorosos pinchazos que producen sus espinas.

La aliaga es una planta muy abundante sobre todo debido a la despoblación del mundo rural, el abandono de usos tradicionales y a los cultivos extensivos.

Esta planta tan nuestra posee distintas propiedades y en tiempo pasado fue utilizada como cardiotónica, diurética, vasoconstrictora, hipertensora, purgante, depurativa, vomitiva. Pero sus semillas son peligrosas por su toxicidad, por lo que deben ser usadas con prudencia.


Las flores en Salamanca se usaban para restablecer las fuerzas después de enfermedades de larga duración. En Aragón y Guadalajara se usaba para colorear de amarillo los paños de lana, ya que existía la creencia que después de la tinción aguantaban el ataque de las polillas.

También se usaba como alimentación para los animales, especialmente para los conejos, se utilizaba la planta florida y tierna, y sobre sus frutos. En la naturaleza los frutos de la aliaga son muy apreciados por liebres y conejos.

Otros usos muy comunes eran encender el fuego, por tener una combustión rápida e intensa. Para socarrar el pelo de los cerdos cuando se les sacrificaba para la matanza. También se solía añadir a las camas de las vacas en los establos porque evitaba que las moscas pusieran sus huevos en los excrementos. Y otro uso era utilizar toda la planta como filtro en la elaboración del vino.

En las casas su utilización principal era limpiar el interior de las chimeneas de leña. (Se ponía la aliaga en lo alto de la chimenea atada a una cuerda, de la cual se tiraba desde dentro y desde abajo, limpiando al bajar -con sus pinchos- el hollín del interior) o para proteger de la lluvia las paredes de adobe y de tapial (sobre el muro se ponían las aliagas y se fijaba al muro con barro y piedras).

Los antiguos celtas valoraban mucho este arbusto espinoso que florece al finalizar el invierno porque apreciaban en él el retrato del victorioso y joven héroe del Sol, cuyas afiladas armas habían vencido al duro y helado gigante del invierno.

Comentábamos al principio que en el Pirineo oscense las personas que viven en el campo consideran que hay un vínculo entre la llegada de la primavera climatológica y la floración de la aliaga. Aunque resulte extraño esa creencia es atávica porque ya en el antiguo calendario celta de los árboles, la floración de este arbusto señalaba el equinoccio de primavera.

En muchas fabulas cristianas, las espinas de la aliaga son el símbolo de los pecados por los cuales fue condenada la humanidad a plantar sus campos de «cardos y espinas». En muchas representaciones de la crucifixión suelen verse ramas de aliaga como instrumentos de martirio. Por eso en muchos lugares esta planta es símbolo de un duro destino y de superación.

En algunos lugares se puede escuchar la frase: “la aliaga era salvaje hasta que fue domada”, es una referencia a la antigua costumbre que tenían muchos pastores de quemar las aliagas en primavera, no para calentarse como creen algunos, sino porque ya cuando salen sus retoños estos son comestibles para las ovejas y sus cenizas fertilizan el forraje nuevo.







viernes, 17 de mayo de 2019

ARRENDAJO EUROASIÁTICO. EL AVE QUE REFORESTO EUROPA



Hace 13.000 años, durante la última glaciación, según demuestran los descubrimientos paleopalinológicos (estudio de los restos vegetales de permanecen en estado fósil) las especies Quercus robur y Querqus petraea fueron desplazas por el hielo y acabaron confinadas en las regiones al sur de Europa. Al terminar el periodo glaciar, con el incremento de la temperatura y la retirada de los hielos a su actual ubicación, las plantas comenzaron su reconquista de los nuevos territorios. En solo 6.000 años los robles recolonizaron toda Europa hasta llegar a Escandinavia, este movimiento de recuperación de sus antiguos territorios supuso una velocidad de avance del bosque de 500 metros por año, cosa que parece difícil de conseguir a base de soltar bellotas y que estas cayeran en terreno propicio y germinaran. Pero gracias a recientes estudios de investigadores como Ehrenfried Pfeiffer, Alexis Ducousso o Remy Petit entre muchos otros, hoy sabemos que nuestros venerados robles recibieron la ayuda de algunos animales entre los que se encontraban roedores y córvidos, y de manera especial nuestro protagonista de este mes: el arrendajo (Garrulus glandarius).


El arrendajo es un ave omnívora que se alimentan, dependiendo la época del año, de distintos tipos de alimentos. Durante la primavera y el verano muestra unos hábitos fundamentalmente insectívoros, pues come grandes cantidades de orugas, lombrices, saltamontes, escarabajos y algunos frutos silvestres y cultivados, en época de cría además complementa su dieta con huevos y pollos de otras aves que les suministran las proteínas necesarias para la crianza de sus pollos. En otoño e invierno, cuando los invertebrados escasean, se incrementa el consumo de diferentes frutos, como castañas, bellotas, avellanas, escaramujos, etc. Y es precisamente en otoño cuando nuestro amigo comienza su función de jardinero porque es en este momento del año cuando los arrendajos se dedican a recolectar bellotas, su alimento favorito para el invierno, y almacenarlas para cuando escasee la comida, al igual que hacen muchos otros animales. Pero con la particularidad de que el arrendajo además de elegir las bellotas más sanas y maduras, seleccionando de esta forma las más ricas en reservas nutritivas y, por tanto, las más aptas para germinar, las siembra.  Un arrendajo llega a recolectar entre 4 y 7 bellotas, en cada viaje, que transporta alojadas en su esófago y la última, generalmente la de mayor tamaño, suele llevarla en el pico. Una vez que tiene las bellotas recolectadas, las esconde de manera sistemática en lugares cercanos a su lugar de anidación.  Su método para guardar sus reservar consiste en ocultarlas en huecos de árboles, rocas o enterrarlas en el suelo. Y es al enterrarlas en el suelo cuando nuestro protagonista siembra sin darse cuenta las próximas generaciones del bosque. Los arrendajos, al igual que todos los córvidos, posee una extraordinaria memoria que le permite recordar y encontrar todos los lugares donde a escondido sus bellotas, incluso debajo de la nieve, siempre habrá algunas que no comerá o que germinará antes de que sea encontrada dando lugar a un nuevo plantón de la especie recolectada. Se ha calculado que cada individuo puede esconder cada otoño entre 3.000 y 7.000 bellotas. En caso de no hallar bellotas también pueden recolectar y de esta manera repoblar bosques con avellanas, castañas, nueces, hayucos o cualquier otro tipo de fruto que pueda almacenarse.

Y de esta forma se forja una estrecha alianza entre los arboles y las aves, los árboles les ofrecen alimento, protección y un lugar para instalar sus nidos y las aves le devuelve el favor contribuyendo a su reproducción y depredando también las orugas que atacan a las flores femeninas o las plántulas jóvenes.


Los arrendajos presentan un plumaje dominado por los tonos ocres, con ciertos tintes rosados y grisáceos, los cuales se tornan blanquecinos en la zona anal. La cabeza resulta muy característica por el píleo grisáceo listado de negro, que suele erizar en estado de alerta o cuando pelean entre ellos, y una visible bigotera negra. Las alas lucen un llamativo diseño, con un panel de plumas de color azul turquesa, franjeado de negro y blanco, en el hombro. En vuelo puede apreciarse en las alas un blanco muy perceptible. El obispillo es blanco y llamativo cuando el ave despliega las alas, lo que contrasta fuertemente con la negra cola. No hay dimorfismo sexual en la especia y la única diferencia en el plumaje suele ser con los jóvenes que suelen ser algo más parduzcos y con colores menos vivos. El pico es fuerte y negruzco, mientras que las patas son pardas; el iris de los ojos es azul con un anillo muy estrecho pardo. 

Es un ave muy desconfiada, algo muy común en todos los córvidos, y por eso resulta difícil de observar de cerca cuando está posado y de igual manera cuando se encuentra a una distancia considerable y descubre a cualquier posible depredador comienza un ritual que podemos describir de la siguiente manera: eriza las plumas del píleo y mueve la cola de un lado a otro o arriba y abajo a la vez que lanza su grito que alerta, lo cual además de advertencia para sus congéneres también sirve de alerta para todo ser vivo del bosque. Por este motivo nuestro arrendajo también es conocido como el vigía del bosque, ya que es complicado entrar en un bosque sin escuchar el estridente y ronco sonido de alarma que emite.


Su voz típica es un grito áspero y duro, que tiene un gran alcance A menudo varios arrendajos corean estos gritos y tal parece como si estuvieran peleando entre ellos. Durante la época de reproducción emite otros variados sonidos, algunos de forma sostenida y que bien pudieran ser el verdadero canto de este pájaro. Aunque muchos ornitólogos creen que este canto, aunque más bien podríamos decir que es una sucesión de gruñidos, con los que el macho llama la atención de la hembra antes de la construcción del nido forman parte del cortejo nupcial. Sin embargo, a partir de mediados de abril, dejamos de oír a nuestros arrendajos ya que en cuanto empieza la puesta su canto es más tenue y discreto, llegando a desaparecer de los sonidos del bosque cuando los huevos están el nido. Hay que darse cuenta que cuando los huevos están en el nido o los pollos ya han nacido es muy lógico el volumen de sus cantos baje notablemente para evitar llamar la atención de los predadores.

Resaltar que el nombre del arrendajo proviene del español "remedar", cuyo significado es imitar algo, hacerlo semejante a otra cosa. El nombre es el adecuado ya que los arrendajos son capaces de imitar los sonidos de otras aves, otros animales e incluso maquinas, bocinas o sonidos de teléfonos móviles. Esta habilidad la usa en beneficio propio muchas veces, como ejemplo podemos exponer una conducta muy inteligente por parte de esta ave, cuando encuentra una fuente de alimento y no desea compartirla con otras aves imita el chillido del azor, del ratonero o el maullido de un gato, todos ellos depredadores de aves, y las otras aves al oír ese sonido huyen rápidamente del lugar.

Pero fue de esta época los arrendajos son muy parlanchines y fuera de la época de cría pueden verse, y sobre todo oírse, grupos familiares de hasta 30 individuos, que suelen asentarse en determinados lugares del bosque. Cuando se agrupan en estos bandos son fácilmente localizables por la algarabía que montan a base de graznidos, vuelos y revuelos por entre los árboles moviéndose con mucha pericia entre ramaje del bosque.
Esta característica de ser un ave ruidosa, aunque muy esquiva, junto a su preferencia por las bellotas hizo que Linneo le bautizara como Garrulus glandarius. Garrulus en latín se aplica a las aves que cantan mucho, gorjean o charlan; y glandarius significa perteneciente a las bellotas. Podríamos decir que Linneo decidido bautizarlo como el “Parlanchín bellotero”.


Los nidos los realizan en las ramas de los árboles o en arbustos, su construcción es sobre todo a base de palos y ramas secas con bastantes raíces, las más gruesas formando la base. El resultado suele ser un nido muy plano con la capa interna consistente en finas ramas de árboles caducifolios y el hueco forrado con tallos, hierbas o fibras. Los arrendajos buscan con preferencia ramas gruesas en su unión al tronco principal del árbol para situarlo entre 1,5 y 8 metros, aunque excepcionalmente se han encontrado nidos a más de 20 metros. En la construcción del nido participan conjuntamente macho y hembra.

La puesta consiste 3 y 6, pero si el nido es depredado la siguiente puesta no suele pasar de tres. Los huevos muestran poco brillo y están moteados en un color que puede ser verdoso, pardusco o de color arena, con motas que pueden ser muy densas y distribuidas uniformemente o aparecer lavadas, dando a los huevos una apariencia monocromática. La puesta se realiza a intervalos de 24 horas y la incubación tiene lugar a partir del tercer o cuarto huevo. Macho y hembra incuban alternadamente, pero más tiempo pasa en el nido la hembra, y dura 17 días. Al nacer los pollos carecen completamente de plumón y el interior de sus bocas es de color rosa pálido, son cebados por ambos adultos y dejan el nido a las tres semanas. Una vez que abandonan el nido los jóvenes y los adultos vagan por el bosque hasta llegado el mes de septiembre, que es cuando los jóvenes han completado la muda del plumaje, y es en ese momento cuando se unen a otras familias de arrendajos y pueden llegar a formar grupos numerosos.

La puesta de huevos puede ser depredada por ardillas, urracas u otros arrendajos. Pero con la incubación y cuando el dosel de hojas del árbol está completamente cerrado, la probabilidad de pérdidas disminuye. La edad máxima determinada para los arrendajos euroasiáticos es de 17 años tanto en libertad como en cautividad.


En la Península es posible encontrar tres subespecies: Garrulus glandarius lusitanicus, que se extiende por el norte de Portugal hasta Galicia y las provincias occidentales de Castilla y León; Garrulus glandarius glandarius, repartida por el norte peninsular hasta los Pirineos occidentales; y Garrulus glandarius fasciatus, que contacta con la anterior y ocupa toda la franja mediterránea y el centro peninsular hasta alcanzar el oeste de la Península, donde gradualmente da paso a lusitanicus.

Hasta mediados del siglo XX el arrendajo fue perseguido como una supuesta plaga forestal, por comerse las frutas de los huertos y como predador de nidos de especies de aves de caza. Su caza fue apoyada con el pago de primas por individuos muertos. Aquí tenemos otro ejemplo del egoísmo de los cazadores que quieren que todo en la naturaleza este únicamente para su disfrute.Actualmente la gran amenaza para esta especie es la destrucción de los bosques y en especial los incendios forestales. 

El arrendajo al igual que casi todas las aves forma parte del acervo cultural de los pueblos y por lo tanto es protagonista en muchas leyendas y dichos. 

Uno que me resulta especialmente gracioso es el nombre común que le otorgan en Pavías, provincia de Castellón, allí los arrendajos son conocidos como “valencianos” porque su grito de alarma se parece al típico “¡Cheee!” con que saludan en Valencia.

En Cataluña algunas leyendas cuentan que fue el arrendajo el que convenció a Judas Iscariote para que revelara a los miembros del Sanedrín el lugar donde podían capturar a Jesús sin que sus seguidores interfiriesen, tal como había anunciado el propio Jesús durante la Última Cena. (Mateo 26:14-75 y Lucas 22:20).

En Asturias al arrendajo se le conoce como gayo y hay un dicho popular que se utiliza para callar a las personas que se ponen muy pesadas o que gritan mucho. “Calla que pareces un gayo”.

Y para finalizar un cuento catalán recopilado por Joan Amades en Sant Esteve de Castellar en 1918 que explica por qué el arrendajo tiene plumas de toda clase de colores.


“Un día el arrendajo engañó a la urraca. Cuando los demás pájaros lo supieron se reunieron en consejo para ver que castigo merecía el malvado; el tribunal lo condenó a la pena capital. Como era costumbre lo desvistieron del todo antes de darle muerte, pero cuando ya estaba desnudo, se dieron cuenta de que no habían participado todos los pájaros en el consejo que lo había juzgado: el cuco, que no llega hasta la primavera, había estado ausente y pensaron que era necesario esperar su vuelta para ejecutar la sentencia, de modo que nadie pudiera decir que no habían sido respetadas las leyes.
Cuando llegó el cuco, se le puso al corriente del problema y dio su opinión: no hacía falta matar al arrendajo que ya había sufrido suficiente castigo pasando el invierno desnudo. El cuco fue escuchado y todos aceptaron su punto de vista.
Para que el arrendajo pudiera vestirse de nuevo, cada pájaro le dio algunas plumas. La urraca fue la que más le dio, para mostrarle que no le guardaba rencor. He ahí por qué el arrendajo tiene toda clase de plumas de diferentes tamaños y colores variados, son las que le dieron los pájaros, pero sobre todo hay negras, son las de la urraca que resaltan porque ella le dio más.”



Espero que este artículo ayude conocer mejor a esta hermosa ave y apreciar la importante labor de realiza para ayudar a la conservación de nuestros bosques.







martes, 9 de abril de 2019

LA SETA DURMIENTE


En Italia a la protagonista de nuestro articulo se la conoce con el bello nombre de la “Seta Durmiente”, por crecer semienterrada en los bosques entre el manto de hojas y musgo.
Como curiosidad comentar que fue en la Toscana, a principios del siglo XVIII, cuando se documentó la existencia de esta seta por primera vez.



Otro de los nombres con la que es conocida en toda Europa es “Seta de las Ardillas”, esto es debido a que como es de las primeras especies micológicas en aparecer después del invierno, su nacimiento atrae a muchos animales, principalmente herbívoros, como una fuente de alimento muy codiciada, en una época en que escasea el sustento en el monte. Así que no es extraño observar a jabalíes, corzos, ciervos, conejos, ratones o ardillas consumiendo estas setas. Como escribió el micólogo suizo Jean Jaccottet: “Esta seta aparece en cuanto se funde la nieve. A los ratones y las ardillas, que en esta época no encuentran mucho alimento, les parece un manjar delicioso”.

Muchos lectores ya habrán adivinado a que seta me refiero, pero para los que aun anden un poco despistados comentarles que es la única seta que en su nombre científico lleva incluido un mes, en este caso, el mes de marzo. Por tanto, con este articulo espero que todos los lectores conozcan un poco mejor a la seta Hygrophorus marzuolus, más conocida como “Seta de Marzo”. Su nombre científico podríamos traducirlo como “la portadora de humedad de marzo”.


Esta seta comienza a brotar a partir del mes de febrero sin las condiciones son buenas y pueden encontrarse hasta finales del mes de mayo. Pero es conocida como seta de marzo, por ser en marzo cuando se produce en toda Europa la mayor eclosión de especímenes. Muchos buscadores de setas asocian a estas setas con la nieve, ya que muchas veces suelen recolectarse después de las nevadas escondidas bajo el manto blanco; pero lo cierto es que las condiciones ideales para que estas setas broten del suelo es que haya habido buenas nevadas, aunque las lluvias también nos pueden servir, los meses de antes porque en realidad lo que estas setas necesitan para explosionar en grandes cantidades es humedad y eso es algo que el deshielo produce muy bien porque es como un riego por goteo.

Las razones de porque las nevadas favorecen mejor la explosión de este tipo de setas, son bastante lógicas. Si la nieve mantiene a cubierto el suelo, este estará protegido de las fuertes heladas, y cuando las temperaturas empiecen a subir el proceso de derretirse la nieve proporcionará humedad a ese suelo y esto activará los micelios que han permanecido aletargados desde el verano anterior. Sera a partir de las dos semanas de temperaturas adecuadas y durante las horas de luz cuando comience la eclosión de las setas. Por eso mismo, aunque después pueda caer una nevada tardía esto no afectará al desarrollo del ciclo reproductivo de la seta y podrán encantarse ocultas bajo la nieve.


Otra particularidad a tener en cuenta y es que estas setas brotan primero en cotas bajas y suben de cota a medida que avanza la primavera, ya que al ser una seta que le gusta el frío moderado, lo normal es ir buscando las temperaturas más bajas según avanza la temporada. Por lo tanto, según avanza la primavera y la temperatura aumenta deberemos subir a mayor altitud para encontrar esas temperaturas más bajas. En nuestra zona estas setas suelen comenzar a verse a partir de mediados de marzo, si las condiciones ambientales han sido las adecuadas. Pero también debemos tener en cuenta que esta especie no es muy amiga del calor, es decir, si se suceden varios días de temperaturas elevadas puede detenerse la eclosión de los ejemplares de Hygrophorus marzuolus.

Al ser de las primeras especies en aparecer después del invierno, suele ser una de las setas más deseada y de las más buscadas, pero hay que reconocer que es una seta muy difícil de encontrar ya que suele encontrarse bastante enterrada bajo la hojarasca e incluso como ya hemos comentado bajo la nieve, por este motivo es conocida por algunos micólogos como “la reina del camuflaje”.


Veamos una breve descripción de estas setas: 
El sombrero es de aspecto robusto, grueso y muy carnoso; convexo aplanándose según va creciendo con aspecto irregular, suele medir entre 4 y 12 cm y es de color blanquecino en los ejemplares jóvenes para según va madurando pasar a gris negruzco; el pie es grueso y corto, de color blanco que con la edad se torna grisáceo desde la base. Las láminas son espaciadas, gruesas, subdecurrentes; de color blanco en los ejemplares jóvenes, van tornándose grisáceas según madura la seta, poseen lamélulas. Su carne es blanca y presenta tonos grises bajo la cutícula.


Se encuentra en suelos ácidos, prefiriendo los bosques de coníferas, más raramente en hayas. Es fiel a los lugares donde crece y si las condiciones son buenas y los trabajos de mantenimiento del bosque no han sido muy agresivos, caso cada vez más infrecuente, volverán a salir todos los años en el mismo lugar. Es frecuente encontrarlas en umbrías, prefieren el cobijo de los árboles principalmente viejos y no es extraño encontrarlas asociadas a gayubas y melojos. Crecen más abundantemente en laderas lavadas e inclinadas.
  
Está considerada como excelente comestible y para muchos micófagos es de las setas más deliciosas que pueden recolectar, pero como todo en la vida otros aficionados consideran que tampoco es para tanto por el escaso sabor de su carne, quizá esto sea debido a que no las han cocinado adecuadamente. Hay que tener cuidado al cocinarlas porque sueltan mucha agua y esto puede ocultar su sabor. Para mí es una excelente seta si se cocina de forma adecuada porque nunca debemos olvidar que cada seta tiene su forma especial de cocinarla y combinarla con otros alimentos para sacarle todo su potencial. 
Posee un débil aroma, casi inapreciable cuando están muy húmedas, a almendras amargas, algunos especialistas en olores lo describen también como a hueso de cereza, y un sabor suave. Se puede comer cruda, cocinarla sola (a la plancha, frita, rebozada...) y es probablemente la seta que mejor combina con el marisco, además de con pescados y arroces.

Para todos aquellos que las vayáis a probar por primera vez mi consejo, que es aplicable a casi todas las setas cuando se prueban por primera vez, es cocinarlas a la plancha con una pizca de sal. De esta manera se aprecia mejor su aroma, su sabor y su textura y una vez que conoces estos detalles puedes utilizarlo con más conocimiento en la elaboración de otros platos.

Para muchos buscadores de setas no eres un setero de verdad hasta que no has encontrado setas de marzo, porque como ya hemos dicho anteriormente no es fácil localizarlas. Curiosamente la atracción que produce en los animales nos ayuda muchas veces a localizarlas porque vemos trozos de setas mordisqueados por el suelo y como la carne es blanca esta resalta mucho sobre el color del suelo. Por tanto, si encontramos trozos mordisqueados de setas en el suelo ese será un buen sitio para comenzar a buscar, ya que las setas de marzo suelen salir en grandes grupos y por lo tanto es posible que haya más ocultas bajo la hojarasca.


Para encontrar esta difícil seta es conveniente saber leer el bosque, y es necesario tener algún conocimiento extra, por ejemplo, el Hygrophorus marzuolus comparte hábitat con el Boletus pinophilus, además posee una “seta chivata” como es el Entoloma hirtipes, que se desarrolla al mismo tiempo y en la misma zona. Y para finalizar también nos puede servir de ayuda una planta conocida como Hepatica nobilis que es fácil de reconocer gracias a sus flores violetas y crece en lugares que son propicios para el desarrollo del Hygrophorus marzuolus. 


Supongo que muchos os estaréis preguntando si las setas de marzo se pueden confundir con alguna otra especie de apariencia similar y que sea tóxica. Bueno pues la respuesta es no, la época de aparición de la seta de marzo hace imposible la confusión con otras especies afines morfológicamente. La única especie similar es el Hygrophorus camarophyllus pero esta seta sale en otoño. 

Y otra pregunta que me hace la gente habitualmente es: “¿Entonces esta es la única seta que sale en esta época del año?”, supongo que queriendo ir al bosque y coger las primeras setas que encuentren.

Esta vez la respuesta es no, porque el final del invierno y la primavera, si las condiciones meteorológicas han sido las adecuadas, nos proporcionan distintas especies de setas. No es extraño encontrar especies de los géneros Cantharellus, Hydnum, Morchella, Helvella, Gyromitra o Pleurotus entre muchas otras.


Como en otras ocasiones voy a trascribir el bello poema dedicado a la “Seta de Marzo” de Matías Solana Hernández en su libro “Posetas Poemario”, en el cual el poeta nos muestra con una belleza sutil la época del año en la cual se ha salir a buscar esta especie y las condiciones particulares de su cutícula.

Todavía blanquea la cumbre de la sierra,
lleva copos el viento que robo de los pinos.
Hay nieve en las umbrías, charcos en los caminos.
El sol curioso asoma, si le deja la nube, al espejo del río.
Hundida en la tierra temblando de frío
entre la hojarasca se esconde,
a la espera de la primavera.
La seta primera, la que nadie espera,
la que entre la nieve se oculta discreta,
Cuando oculta, blanca, cuando asoma, negra.

Ahora solo queda salir al bosque e intentar ser quien encuentre a la “Seta Durmiente”.

Para finalizar os dejo alguna receta con estas setas:



Tosta de marzuolus y trigueros.

Ingredientes: Pan hogaza, espárragos trigueros, tomate natural, setas de marzo, aceite de oliva y sal en escamas.

Preparación: En una plancha, con unas gotas de aceite de oliva, cocinamos los espárragos, los tomates en lonchas y las setas en laminas. Tostamos unas buenas rebanas de pan y montamos las tostas colocando los ingredientes. Salamos al gusto y servimos.


Merluza con seta de marzo.

Ingredientes: setas de marzo, merluza, ajos, aceite de oliva virgen extra, vino blanco, laurel, perejil y harina.

Elaboración: Si se puede cocinar en cazuela de barro. Freímos las setas con aceite de oliva, unos dientes de ajo con la piel y unas hojas de laurel. Añadiremos las rodajas de merluza con sal. Después, un poco de perejil picado y el vino, que dejaremos reducir sin pasarnos en la cocción de la merluza. Cuando la merluza este casi lista, espolvoremos con un par de cucharadas de harina para espesar la salsa. En este momento, es necesario mover la cazuela con pequeños vaivenes, ya que si la meneamos con algún utensilio de cocina romperemos el pescado. Probaremos de sal, y si fuese necesario rectificaríamos. Pensar que, una vez apagado el fuego, la cazuela de barro seguirá aportando calor al guiso, y es importante no pasar de cocción la merluza. 


Risotto de marzuelos y espárragos silvestres

Ingrediente: 350 gr de arroz, 200 gr de marzuolus, 200 gr de espárragos silvestres, 1 cebolla, 1 vaso de vino blanco, 1’5 litros de caldo de verduras, 50 gr de queso parmesano, 50 gr de mantequilla y sal.

Preparación: Cortaremos las setas, los espárragos y la cebolla, está muy fina. Pocharemos la cebolla en una cazuela con un poco de aceite de oliva. Añadimos los espárragos y cuando se hayan empezado a dorar añadiremos las setas. Cocinaremos a fuego medio hasta que hayan perdido toda el agua. Añadimos el arroz y lo doramos durante un par de minutos para evitar que se rompa después. Mezclamos bien con las verduras y las setas, añadimos el vino y dejamos evaporar el alcohol.
Entonces empezamos a echar 3 o 4 cazos de caldo caliente y mientras vamos removiendo constantemente el arroz con una cuchara de madera y añadiendo poco a poco el resto del caldo hasta que casi no quede y el arroz este en su punto. Retiramos la cazuela del fuego y añadimos la mantequilla y el queso rallado, mezclándolo bien. Dejamos reposar 5 minutos y servir caliente.

Buen provecho.



miércoles, 13 de marzo de 2019

EL ANIMAL QUE CAMBIO LA VITICULTURA


“Adiós, dijo el zorro. Aquí está mi secreto. 
Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.” 

El Principito de Antoine de Saint-Exupéry.

Durante las frías noches de invierno, desde enero hasta bien entrado el mes de febrero, podemos escuchar en nuestros campos el tauteo del zorro que anda de devaneos amorosos en esos días. Tauteo es como se llama a los ladridos cortos, agudos y apagados de los zorros, que en el silencio de las frías noches de invierno pueden parecer, en la lejanía, el llanto de un bebe. Aunque para un oído acostumbrado a la naturaleza se asemejan más a los ladridos de los corzos. 


Además, de su característico ladrido también podemos reconocer a los zorros en las noches porque sus ojos, cuando son iluminados por los faros del coche o por una linterna, brillan mucho más que los de cualquier otro animal debido al tapetum lucidum de sus ojos.

Como experiencia es muy recomendable para todos los que améis la naturaleza y como bien dice el autor de “El Principito” esa sensación de libertad y de unión con la naturaleza es invisible para los ojos, sobre todo porque los zorros son de hábitos principalmente nocturnos, y solo puede apreciarse con el corazón.

Pero conozcamos un poco mejor a nuestro protagonista. El zorro (Vulpes vulpes) es un mamífero del tamaño de un perro pequeño cuya característica principal es su larga cola densamente peluda y que termina en una mancha blanca en la punta. Sus orejas son grandes y triangulares y su cráneo es alargado con un hocico muy puntiagudo. Su pelaje es de color marrón rojizo, aunque dependiendo del hábitat y de la época del año puede variar en tonalidades hasta llegar a ser gris o gris negruzco. Cuando los zorros tienen ese colorido negruzco son denominados “carboneros”.


Los zorros son una especie con los sentidos muy agudizados. Su olfato está muy desarrollado, lo que le permite detectar y seguir cualquier tipo de rastro, antiguamente los “alimañeros” decían que eran capaces de oler el acero y que ese era el motivo por el cual no caían en sus cepos, además su olfato hace que sea capaz de encontrar carroña para alimentarse a mucha distancia y también le permite saber cuando los frutos, de los que se alimenta frecuentemente, ya están maduros. Además, como veremos más adelante los zorros usan el olfato para las relaciones sociales, ya que marcan sus territorios con marcas olfativas.

El oído también es un sentido muy desarrollado en nuestro protagonista, sus orejas son largas y móviles, pero cuando las orienta en una dirección dejándolas inmóviles estas les proporcionan una gran receptividad. Gracias a su capacidad auditiva el zorro es capaz de detectar a pequeños roedores o topillos bajo tierra o bajo la nieve.

Los ojos de los zorros poseen una pupila elíptica, lo que nos indica su preferencia por la vida nocturna, y el característico brillo de sus ojos cuando reflejan una luz, que hemos comentado al principio, es debido a una capa de células que actúan como reflector de los rayos lumínicos con el fin de incrementar su intensidad antes de que alcancen la retina. Estos dos elementos hacen que su visión en la oscuridad sea muy buena, por el contrario, en sus ojos no hay una verdadera mácula, que fisiológicamente es lo que nos permite tener la visión de los detalles y el movimiento, y por tanto a los zorros esta carencia les impide enfocar de manera constante a un objeto inmóvil y les hace ser un poco corto de vista. Quizá por ese motivo tiene más desarrollados los otros sentidos. 

Además, los zorros poseen unas vibrisas, pelos largos sensoriales, situadas en mejillas, hocico y mentón que le proporcionan información, sobre todo durante la noche, de los objetos cercanos, de la anchura de los lugares de paso sobre el terreno, de posibles complicaciones del terreno e incluso de posibles trampas colocadas por los seres humanos. 

Existe una leyenda que asigna a nuestro raposo la capacidad de hacerse el muerto, tanto para capturar a sus presas como para evitar a sus depredadores. Este mito proviene de las numerosas citas datadas y comprobadas de muchas personas en muy distintos lugares.  Hace un tiempo me contaron que una persona encontró lo que creía que era un zorro muerto cerca de su casa, lo recogió y lo metió en el maletero del coche para enterrarlo lejos de su propiedad no fuera que se lo comieran sus perros y cogieran alguna enfermedad; cuando llego al lugar donde pretendía enterrarlo, fue a sacarlo del maletero y el zorro salió corriendo como si nada. 

Estoy seguro que muchos de los lectores habrán escuchado que los buitres no se comen a un zorro muerto porque sospechan que esta fingiendo y lo que quieren es que bajen para ser ellos el alimento del raposo. Pues bien, muchos especialistas en el estudio de zorros sostienen que, en realidad, “hacerse el muerto” es una reacción del animal ante un momento de estrés intenso y que es instintiva e inevitable, es conocida como “parálisis de terror” y en muchas ocasiones puede servirles a los zorros para evitar ser sorprendidos por sus depredadores.

El zorro ocupa la totalidad de la Península Ibérica y se ha adaptado a todo tipo de biotopos, podemos encontrarlo en zonas agrícolas, áreas forestales, zonas de matorral bajo, desiertos, alta montaña, poblaciones y áreas urbanas, llegando incluso a vivir en el interior de las ciudades. Podemos asegurar que su adaptabilidad le ha convertido en el carnívora silvestre más común en los entornos humanos.


El territorio de ocupan los distintos individuos están bien definidos, son contiguos y en muchas ocasiones suelen tener solapamiento, como distintas observaciones han demostrado, comprobando que algunas zonas de caza o vertederos son visitadas por distintos individuos en una misma noche. 

En nuestras salidas por el campo podremos observar sobre cualquier elemento que sobresalga del terreno como pueden ser piedras, montículos, matas, arbustos, muros e incluso sobre latas o botellas abandonadas excrementos dejados por los machos de zorros para marcar los límites de su territorio. 


Además de las deyecciones, los zorros poseen también una serie de glándulas externas que utilizan para impregnar sus territorios con sus firmas olorosas en sus dominios, la mayoría de ellas no detectables por el olfato humano. Estas glándulas están situadas en distintos lugares de su anatomía, unas las podemos encontrar entre las almohadillas plantares de las cuatro extremidades impregnando de esta forma las huellas del individuo y así informar de por donde ha pasado. Otras se encuentran situadas bajo la cola a ambos lados del ano, las conocidas como glándulas anales, son dos y son las causantes del olor que los humanos detectamos y conocemos como olor a zorro; y por último la tercera, conocida como glándula violeta, se encuentra situada en la parte alta de la cola muy cerca del lomo y no está muy claro cual es su función específica. La unión de las secreciones de los tres tipos de glándulas da toda la información necesaria a los zorros sobre los congéneres que ocupan un territorio. Y por desgracia para ellos también se la aportan a los perros que utilizan los cazadores para perseguirlos.

El tamaño del territorio suele ser inversamente proporcional a la cantidad de alimento disponible, es decir, a más alimento menor territorio y a mayor escasez de recursos más territorio. Donde más territoriales y agresivos se encuentran los zorros, en este caso sobre todo las hembras, es en el área que delimitan alrededor de la madriguera donde van a alumbrar a sus cachorros.


Los zorros son animales que están activos tanto de día como de noche, aunque su preferencia sea crepuscular, debido a la presión humana sobre sus poblaciones. Es sintomático que en las zonas más despobladas sea más fácilmente observar individuos durante el día que en las zonas más pobladas. Las horas de mayor actividad coinciden con las de mayor actividad de sus presas favoritas roedores, topillos y lagomorfos. Además, estudios realizados sobre la actividad de los raposos marcan una tendencia a mayor actividad en las horas frías, pero quizás sea en invierno cuando más fácilmente podamos observar a nuestros protagonistas ya que la escasez de presas obliga a los individuos a pasar más tiempo buscando el sustento necesario.

La dieta del zorro varia enormemente de un lugar a otro, incluso entre poblaciones relativamente próximas, según tengan acceso o no a desperdicios humanos. El zorro es omnívoro y está especializado en pequeños roedores, por lo que es de una gran ayuda para la agricultura, también puede capturar otros mamíferos como conejos, crías de liebres, crías de corzos, etc. Aunque no deja pasar la oportunidad de alimentarse de cualquier cosa que este a su alcance ya sean lombrices, insectos, aves, reptiles, frutos silvestres o cultivados, carroña, basura, etc. Por lo tanto, se puede decir que los zorros se han adaptado a todos los ecosistemas porque son capaces de encontrar alimento en todos ellos. 

Sin ir más lejos un reciente estudio publicado en la revista “Acta Oecologica”, plantea la función de algunos mamíferos entre ellos el zorro en la dispersión de las semillas de algunos frutales. Un equipo de investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela estudió el consumo de frutos de serbal por parte del zorro y la marta en la Cordillera Cantábrica. El estudio comprobó que los zorros y las martas eran capaces de rastrear las diferentes cosechas según los años y elegir los árboles que producían las mayores cosechas de frutos. Según Ignacio Munilla, coautor del estudio e investigador en el departamento de Botánica de la Universidad: “Los carnívoros no son indiferentes a las variaciones temporales y espaciales en la oferta de frutos de serbal” y esto nos indica que “el serbal es importante para los carnívoros y los carnívoros son importantes para el serbal”. 

La producción de frutos del serbal está sujeta a grandes variaciones entre años. Y a pesar de estas enormes variaciones interanuales, la comparación entre la importancia del serbal en la dieta del zorro y la marta y la abundancia de este recurso en el medio a lo largo de una serie ininterrumpida de 11 años, mostró que ambas variables, cosecha y consumo, presentaban pautas de variación muy acopladas.

Los mismos investigadores, en otro estudio publicado en el mismo artículo, tomaron como muestra veinte serbales y les realizaron un seguimiento intensivo durante diez días y sus correspondientes noches. Esta observación demostró que los zorros y las martas, además de otros carnívoros, visitaron los diez árboles con las mayores cosechas, recogieron los frutos caídos y contribuyeron a la dispersión de las semillas. “La probabilidad de que un árbol recibiese la visita de un carnívoro parecía depender directamente de la cantidad de frutos que habían caído bajo su copa. Los carnívoros se llevaron una proporción considerable de los frutos caídos (muy por encima de la cantidad destruida por los roedores durante el mismo periodo)”, confirma José Guitián, coautor del estudio e investigador de la Universidad. 

Según el estudio la sociedad serbal-zorro-marta puede tener mucha relevancia en los ecosistemas de montaña ibéricos, ya que la caída de frutos bajo la copa no supone un fracaso en la dispersión de las semillas, ya que la probabilidad de que esas semillas sean movilizadas por los carnívoros puede ser elevada.


El comportamiento de los zorros macho también es muy variable en las relaciones sexuales, podemos encontrar individuos monógamos, individuos polígamos e incluso individuos no activos sexualmente. Y aunque es una especie principalmente solitaria, muchas veces podemos observar clanes familiares compuestos por un macho y varias hembras, de una a cuatro hembras. Como hemos comentado al principio, entran en celo entre los meses de diciembre y febrero dependiendo del clima y la altitud. Es en estos meses cuando las hembras se muestran receptivas y comienzan a emitir un olor especial que despierta los instintos sexuales de los machos. Las hembras solamente estarán receptivas durante dos o tres días y después de la copula la pareja permanece trabada durante una media hora.

Una vez que la hembra se encuentra en estado de gestación buscara la madriguera que considere ideal para dar a luz a su prole. Las madrigueras de los zorros, también conocidas como zorreras, son cubiles excavados en la tierra que pueden tener una o más bocas de entrada y salida. Muchas veces los zorros adaptan para su tamaño cubiles que fueron horadados por conejos o tejones.


La gestación dura alrededor de cincuenta y tres días, por lo que los partos suelen producirse entre los meses de marzo y abril. La hembra dará a luz en el interior de la zorrera, una camada que normalmente está compuesta por entre cuatro y cinco cachorros que permanecerán sin salir de la zorrera entre seis y ocho semanas y serán destetados por la madre entre las ocho y las diez semanas. La hembra es la que se encarga del cuidado y alimentación de las crías, ayudada en algunas ocasiones por otras hembras del clan, los ingleses las llaman “hembras ayudantes”. Estas hembras tienen lazos de parentesco con la hembra dominante, aunque todavía no se sabe muy bien porque estas hembras tienen ese instinto maternal, ni la causa por la que dejan de lado su rol reproductivo para atender una camada que no es suya. Numerosos estudios han comprobado que las camadas son mayores en los años que abundan los roedores y topillos, lo que ha demostrado que la cantidad de recursos alimenticios influye sobre la fertilidad de las hembras. Pero la sabiduría de la naturaleza que aumentaba la población de zorros dependiendo de la cantidad de presas se ha visto alterada por los seres humanos, ya que en muchos lugares la proliferación de basureros hace que la cantidad de recursos se mantenga estable durante todos los años.

Algunas veces podemos observar a la hembra trasladando a sus cachorros a otro cubil distante varios kilómetros del actual, esto suele ser ocasionado por las molestias ocasionadas por personas o animales. Las crías, también llamadas zorreznos, alcanzan la madurez sexual a los 9 o 10 meses por lo que ya pueden reproducirse el primer invierno después de su nacimiento. A partir del mes de septiembre; los machos se dispersan siempre, mientras que algunas hembras permanecen en el territorio familiar.

Las poblaciones de zorro en se han visto afectadas por distintas enfermedades. Entre que más afectan a nuestro protagonista están la rabia y la sarna.


La rabia es producida por un virus que se transmite a través de la saliva y que afecta a los nervios del encéfalo. En la mayoría de los casos su consecuencia es la muerte. Entre las especies susceptibles de padecerla están los carnívoros, algunos roedores y ungulados, murciélagos y el ser humano. Lo curioso es que durante siglos la rabia era casi exclusiva de los animales domésticos, sobre todo los perros. Pero durante las últimas décadas se ha transformado de “urbana” a “selvática” y ha pasado de los animales domésticos a los silvestres. Antes del comienzo del siglo XX este tipo de peste estaba restringida al Circulo Ártico, fue al finalizar la Primera Guerra Mundial cuando aparecieron los primeros casos de rabia selvática en Rusia y justo antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial cuando ya estaba extendida a Polonia. Hacia 1950 llego a Alemania y durante la década de los sesenta se extendió por toda Bélgica, Holanda, Suiza, Austria y Francia. Quedando libres de la enfermedad Gran Bretaña, gracias al Canal de la Mancha, y la Península Ibérica, gracias a la barrera natural que nos proporcionan Los Pirineos. En Europa en principio intentaron frenar la epidemia eliminando zorros y no sirvió para nada, pero actualmente se ha producido una espectacular y drástica reducción de los casos de zorros con rabia camuflando vacunas orales en cabezas de pollo y distribuyendo estas por el campo. 

En cambio, la sarna es la enfermedad que más afecta a los zorros de nuestro país, es causada por unos ácaros que se introducen en la piel y causan la perdida de pelo. El animal se rasca las partes infectadas provocándose heridas e infecciones. La sarna suele producir la muerte del individuo al mes de comenzar la infección. Esta enfermedad puede llegar a exterminar poblaciones enteras de zorros. 



Como curiosidad decir que el termino alopecia fue acuñado a principios del siglo XX, cuando el dermatólogo francés Raymond Sabouraud se puso a buscar un vocablo adecuado para describir la pérdida anormal de cabello que padecían algunos de sus pacientes. Se fijó en la palabra en latín alopecia que provenía del griego alopekia, que proviene de alopex (zorro). Porque los griegos definían como alopekia al proceso por el cual los zorros perdían el pelo ya fuera porque lo mudaban o por culpa de la sarna.


Como hemos comentado en párrafos anteriores, antes de que el ser humano alterara de forma drástica el funcionamiento de la madre naturaleza, las poblaciones de zorro se autorregulan ellas mismas dependiendo de la cantidad de alimento disponible y de la mortalidad causada por sus depredadores, incluido el ser humano, o por epidemias sobre las poblaciones. Por este motivo resulta totalmente inaceptable las matanzas que se producen cada año de zorros con la excusa del exceso de animales y que hay que controlar las poblaciones, si dejamos a la naturaleza actuar ella sola se autorregulará sin necesidad de plomo, cepos, lazos, escopetas, ni perros. Pero es más bonito justificar las matanzas argumentando un bien común que diciendo la verdad “matamos zorros por diversión”. Lo cierto es que a los cazadores el zorro les molesta por ser un competidor que se alimenta de especies cinegéticas como son conejo, perdiz, codorniz, …

Pero no siempre ha sido así, porque se han encontrado pruebas en el noreste de la Península Ibérica de que los zorros eran domesticados por los humanos en la Edad de Bronce. El descubrimiento de cuatro zorros y una gran cantidad de perros en los yacimientos de Can Roqueta (Barcelona) y Minferri (Lleida) destacan entre los muchos ejemplos de tumbas en diferentes lugares del noreste peninsular. Estos enterramientos evidencian una práctica funeraria generalizada que proliferó en la Edad del Bronce, enterrar a humanos junto a animales domésticos.

Mediante el estudio de isótopos estables de carbono y nitrógeno en el colágeno óseo, nos muestra que el zorro del yacimiento de Can Roqueta es un animal de edad avanzada, con una pata rota. La fractura está en proceso de curación y muestra señales de haber estado inmovilizada lo cual implica la intervención de los humanos, además la alimentación de este animal es muy particular, pues se parece más a la de los cachorros de perro que a la de un zorro silvestre. Y esto según Aurora Grandal, coautora del descubrimiento, se puede interpretar como que ese zorro convivió como animal doméstico largo tiempo con los humanos. El estudio apunta que, en algunos casos particulares en Can Roqueta, hubo una preparación de comida específica, rica en cereales, para perros más grandes probablemente dedicados a transportar cargas, y para al menos uno de los zorros.


Entonces nos debemos preguntar: ¿Son los zorros alimañas o aliados? 

La respuesta para cualquiera que no sea corto de miras es, sin lugar a dudas, “Aliados”. 

El zorro además de ser un gran consumidor de roedores, lo cual es de gran ayuda para la agricultura, es un gran aliado contra la borreliosis, también conocida como la Enfermedad de Lyme. 

La borreliosis es una enfermedad transmitida por garrapatas y es un importante problema de salud. Un estudio realizado por la Universidad de Wageningen y el Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente (RIVM), en los Países Bajos, en 2017, dirigido por el ecologista holandés Tim Hofmeester descubrió que la presencia de zorros en los bosques redujo el número de garrapatas infectadas con la bacteria que causa la enfermedad de Lyme. En este contexto se intentó buscar una solución ecológica para frenar la propagación de esta enfermedad y el estudio descubrió que para evolucionar desde la etapa de larva a la etapa de ninfa y luego a la etapa de adulto, la garrapata debe llevar a cabo tres comidas de sangre. Las larvas, en principio sanas, se aferran a los primeros animales que suelen ser pequeños mamíferos, especialmente roedores, que a menudo portan la bacteria llamada Borrelia burgdorferi. Después de la picadura, las garrapatas son infectadas por el roedor y de este modo las garrapatas pueden a su vez transmitir la bacteria a otros animales, así como a los humanos. Para ver si había una conexión entre la densidad del zorro y la aparición de la bacteria Borreli, el investigador comparó las tasas de infección de garrapatas en bosques de los Países Bajos. Algunos territorios estaban muy poblados por zorros y otros alojaban pocos o ninguno ejemplar. El resultado final del estudio demostró que cuantos más depredadores había, menos garrapatas infestadas se encontraban. De hecho, Tim Hofmeester descubrió que, con una alta densidad de zorros, los roedores no salían y no eran atacados por garrapatas.

Pero también son nuestros aliados, junto con reptiles, aves y otros mamíferos, en la lucha contra el Hantavirus, que es una enfermedad viral aguda grave originada por el virus Handa, que afecta a los pulmones del ser humano y es transmitida por los roedores a través de la saliva, orina y heces.

Pero sospecho que los lectores os estaréis preguntando cuando voy a explicar el porqué del título de este artículo. 

Pues vamos a ello. Supongo que de todos es conocida la fábula de Esopo “La zorra y las uvas”, que tiene como protagonista a un zorro que quiere comer unos racimos de uvas. La fabula esta basada en hechos reales ya que desde los tiempo de la Grecia Clásica y la Antigua Roma era bien conocida la afición de los zorros por las uvas y que estos se subían a las vides a comer las uvas y rompían muchas veces las ramas con su peso. Por este motivo los viticultores romanos decidieron que las vides deberían ser más bajas para que cuando los zorros fueran a comerse las uvas, las alcanzaran con facilidad y, al menos, no rompieran las ramas.



Para finalizar es conocida la gran presencia que tiene nuestro protagonista en la cultura popular de todas las regiones del planeta Tierra. Veamos algunos ejemplos:

En Japón, los Kitsune (zorro) son espíritus del bosque cuya función es proteger los bosques y las aldeas, además poseen habilidades mágicas que aumentan con la edad y según van adquiriendo conocimientos. Cuanto más sabios son esos espíritus con forma de zorro mas colas poseen siendo el más poderoso el de siete colas. Los espíritus con forma de zorro están íntimamente relacionados con Inari, una deidad de la fertilidad y la agricultura de la cual son sus mensajeros. Entre sus poderes está el de transformarse en mujeres jóvenes y de este modo convertirse en amiga, amante o esposa y así ayudar al campesino en su labor y cuidarlo. El origen histórico de esta leyenda está en la convivencia entre los zorros y los humanos, ya que estos últimos consideraban al primero un benefactor de la agricultura por la gran cantidad de roedores que cazaban y esto derivó en un inmenso respeto de los hombres del campo hacia los zorros.

Hay otras figuras parecidas en otras culturas orientales como son el Kumiho de Corea y el Huli jing de China.

En la mitología griega la zorra Teumesiana, destinada a no ser cazada jamás es enviada por los dioses para castigar a los hombres de Tebas por haber cometido un crimen. El gobernante de la ciudad mandó al perro Laelaps, quien nunca fallaba, para cazar a la zorra. Los destinos contradictorios de ambos, una no podía ser cazada y otro no fallaba nunca en su caza, hicieron que Zeus los convirtiera en piedra y los echara al cielo, conformando las constelaciones Canis Major y Canis minor; el perro y la zorra, respectivamente.

En la mitología de Finlandia, los zorros representan el triunfo de la inteligencia sobre la maldad y la fuerza bruta, pues son considerados animales astutos y engañosos, pero no malévolos. 

Los nativos norteamericanos imaginaban a los zorros como guerreros que hacían uso solo de su inteligencia para luchar. Por su parte, los achomawi de la actual California creían que el zorro y el coyote eran los creadores del mundo.

El zorro aparece en numerosas historias y fábulas europeas, como el poema épico en latín del lobo Ysengrimus, del poeta Nivardus. Este poema está basado en creencias y tradiciones populares antiguas en las que el lobo y el zorro son enemigos. Relata cómo el zorro Reynard embaucó en numerosas ocasiones al lobo Ysengrimus. 

Tan importante se hizo el zorro que paso a ser uno de los personajes más famosos en Europa. Reynard, el zorro, llamado también Renard, Renart, Reinard y otras variantes según la región donde se cuenten sus hazañas, también aparece en Los cuentos de Canterbury, del escritor Geoffrey Chaucer, así como en el ciclo de poemas The Morall Fabillis of Esope the Phrygian, de Robert Henryson, y en muchas otras obras de la literatura europea.

El mundo de las fábulas tiene zorros como protagonistas. Una de las más famosas es “El zorro y el cuervo”, de Esopo, en el cual el ave encuentra un trozo de queso y se dispone a comerlo posado en una rama. Un zorro que pasaba vio aquello y, deseando el queso, no escatimó en adulaciones para el cuervo, a quien convenció de cantar. Cuando el ave abrió el pico, el queso cayó al suelo y el zorro aprovechó para cogerlo.

Uno de los primeros héroes de ficción es “El Zorro”, personaje principal de varios libros, películas y series televisivas, creado por Johnston McCulley en 1919. Se trata de Don Diego de la Vega, quien adopta una vestimenta y personalidad diferentes para combatir a los villanos durante el Virreinato de la Nueva España.

“El zorro y el sabueso” novela de Daniel P. Mannix escrita en 1967, y que fue llevada al cine por Walt Disney Productions en 1981, narra la historia de dos especies separadas por sus destinos, pero que llegan a luchar para conservar una amistad iniciada desde pequeños.

También como cabía esperar el zorro es protagonista de refranes y dichos de la cultura popular española, como muestra están los siguientes:

Al zorro no le des las uvas verdes, porque le gustan dulces.

La astucia del zorro es mejor, que olfato de buen cazador.

El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.

El zorro viejo huele a trampa.

Finalizamos este artículo con otra frase de El Principito de Antoine de Saint-Exupéry:

“No era más que un zorro parecido a cien mil otros. 
Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.”